"La gentrificación lo único que promueve es el crecimiento del bolsillo de unos cuantos": Gabriel Otero.
Por Gabriel Otero.
Una protesta ciudadana de carácter vecinal encendió las alarmas y abrió el debate sobre un fenómeno, que, en los últimos años, han venido padeciendo algunos sectores de la Ciudad de México: la gentrificación.
Para mi sorpresa, ciertos opinadores conocidos, relacionados con el antiguo FMLN, que residieron o pasaron por esta ciudad hace 40 años, reaccionaron al ver el “Gringos go home” escrito en un letrero de la manifestación y que fue la consigna de moda en épocas de bipolaridad ideológica, con la diferencia que este significó un mensaje reactivo a las desagradables persecuciones y cacerías de migrantes allende del Río Bravo, y también un reflejo del hartazgo de la gente que ha sido desalojada de sus antiguos barrios por la voracidad y codicia de inmobiliarias y caseros, que ahora rentan sus propiedades a los conocidos “nómadas digitales”.
La gentrificación “se ha definido como un fenómeno urbanístico a través del cual, territorios, barrios y lugares que han tenido usos más tradicionales y/o populares se modifican a partir de iniciativas de intervención (estatal o privada) que provocan que estos espacios adquieran más plusvalía y se vuelvan más atractivos para grupos sociales de mayor nivel adquisitivo.”(1)
Debo aclarar que el pueblo mexicano no es xenófobo, al contrario, se caracteriza por su hospitalidad, pero en el norte de la República le están dando de palos a los connacionales, y desde el sur deben ponerle buena cara a los miles de migrantes que intentan pasar la frontera hacia Estados Unidos, a eso es imprescindible agregar a hordas de estadounidenses y europeos que vienen a establecerse a la ciudad porque les resulta barato, siendo ellos los causantes directos de la llamada gentrificación.
Hace unos meses, vi a mi amigo Fito Altamirano, doctor de Médicos sin fronteras, en un café de la colonia Condesa, donde los angloparlantes son legión, y uno pensaría haber traspasado una frontera invisible en la que los mexicanos son los extranjeros en su ciudad y así sucede en otras colonias como la Roma, Juárez y la Cuauhtémoc.
Urge una regulación del estado a los sitios de alquiler efímero como Airbnb y poner freno al apetito pantagruélico de las inmobiliarias, de lo contrario las zonas cercanas al centro de la ciudad quedarán desiertas de coterráneos.
Por último, diversos colectivos están convocando a la segunda marcha anti-gentrificación, y en un santiamén la retórica simplista se enfocará en los lugares vandalizados por las brigadas negras sin tomar en cuenta las verdaderas raíces del conflicto.
Esta segunda marcha se enfocará en los lugares invadidos por este cáncer en el sur de la ciudad, a causa de los preparativos del mundial de fútbol de 2026 y sus efectos colaterales.
La gentrificación lo único que promueve es el crecimiento del bolsillo de unos cuantos.
_______________________________
(1) Procesos de gentrificación en la Ciudad de México en el siglo XXI – Gaceta Políticas. (2023, 1 marzo). Gaceta Políticas. https://gaceta.politicas.unam.mx/index.php/procesos-de-gentrificacion-en-la-ciudad-de-mexico-en-el-siglo-xxi/#:~:text=La%20gentrificaci%C3%B3n%20se%20ha%20definido,y%20se%20vuelva%20m%C3%A1s%20atractivos