La crisis energética generada por Estados Unidos e Israel

Por Alonso Rosales Analista Internacional

El mundo atraviesa un momento extremadamente delicado en materia energética. En las últimas semanas, la combinación de conflictos geopolíticos, sanciones económicas y tensiones comerciales ha colocado al petróleo y al gas licuado en el centro de una crisis global que podría redefinir el equilibrio energético de los próximos años.

En Europa la situación es particularmente preocupante. Diversos reportes señalan que el Reino Unido enfrenta una fuerte presión sobre sus reservas energéticas, con niveles muy bajos de gas licuado disponible. Otros países europeos también enfrentan dificultades similares, lo que refleja la fragilidad del sistema energético del continente tras la ruptura progresiva con el suministro ruso.

Europa apostó por reducir su dependencia del gas y el petróleo de Rusia, pero esa estrategia no ha sido fácil de sustituir. La infraestructura energética, los contratos y la geografía del suministro hacen que reemplazar esos volúmenes sea complejo y costoso.

Mientras tanto, Moscú ha dejado claro que también tiene cartas en esta partida. El gobierno de Vladimir Putin ha advertido que si Europa planea cerrar definitivamente sus puertas al petróleo y gas rusos para 2027, Rusia podría adelantarse y buscar nuevos mercados antes de esa fecha. Asia, Medio Oriente y otras economías emergentes aparecen como destinos naturales para esos recursos.

Si Rusia decidiera tomar esa medida, el impacto sobre Europa sería profundo. El continente podría enfrentarse a una crisis energética sin precedentes, con precios disparados y problemas de abastecimiento que ni siquiera aliados como Estados Unidos podrían cubrir completamente en el corto plazo.

En términos de poder geopolítico, la situación recuerda a una partida de cartas. En el lenguaje político que suele utilizar Donald Trump, donde se habla de quién tiene “las cartas”, hoy el tablero energético parece favorecer a Moscú. Rusia conserva una de las mayores reservas de hidrocarburos del planeta y un peso determinante en el mercado global de gas.

En este contexto, el propio Putin ha planteado la necesidad de buscar salidas diplomáticas a los conflictos internacionales, particularmente a las tensiones con Irán, señalando que la escalada militar podría agravar aún más la crisis energética mundial.

México y la postura contra el intervencionismo

En medio de esta compleja situación internacional, resulta destacable la posición asumida por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

La mandataria mexicana ha reiterado su rechazo al intervencionismo y ha señalado que la solución a los problemas de seguridad regional no pasa por militarizar conflictos ni por aumentar el flujo de armas. Según su postura, uno de los problemas más graves es precisamente el flujo de armamento desde Estados Unidos hacia organizaciones criminales.

Este planteamiento ha sido respaldado por distintos analistas antidrogas que cuestionan el enfoque tradicional del combate al narcotráfico. Señalan que para que exista un tráfico masivo de drogas hacia Estados Unidos debe existir también una red de distribución y compra dentro del propio territorio estadounidense.

Es evidente que ningún consumidor individual compra toneladas de cocaína, heroína o fentanilo. Detrás de ese mercado existen estructuras criminales que operan dentro de Estados Unidos y que, según diversos especialistas, lavan enormes cantidades de dinero en el sistema financiero norteamericano.

Sin embargo, este es un debate incómodo que rara vez se reconoce en el discurso político estadounidense, donde con frecuencia se insiste en responsabilizar exclusivamente a los países productores.

Europa ante una decisión estratégica

Europa enfrenta ahora un dilema complejo. Mantener las sanciones contra Rusia implica sostener una estrategia política firme, pero también supone asumir enormes costos económicos y energéticos.

Muchos analistas consideran que tarde o temprano el continente tendrá que replantear su relación energética con Moscú o acelerar radicalmente su transición hacia otras fuentes de energía.

El problema se agrava por la situación en el Golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos del comercio energético mundial, vive momentos de extrema tensión. Por esa vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas del planeta.

Ante este escenario, Estados Unidos ha planteado la posibilidad de ofrecer protección naval y seguros para los buques que transiten por la zona, iniciativa que también ha sido respaldada por Emmanuel Macron. Sin embargo, para muchos observadores esto genera críticas, ya que implicaría cobrar por garantizar el paso de rutas energéticas que históricamente han sido consideradas vías comerciales internacionales.

Frente a estas tensiones, algunos países europeos han comenzado a mostrar posiciones más independientes. Entre ellos destaca España, cuya diplomacia ha adoptado posturas más cautelosas frente a la escalada geopolítica.

El petróleo se dispara

El nerviosismo global ya se refleja claramente en los mercados energéticos.

Este 9 de marzo de 2026, el petróleo experimentó una jornada extremadamente volátil:

  • El crudo Brent, referencia internacional, llegó a alcanzar aproximadamente 119.5 dólares por barril durante la jornada.
  • El crudo WTI, referencia estadounidense, también superó los 119 dólares en su punto más alto del día.

Posteriormente los precios retrocedieron, cerrando alrededor de:

  • Brent: cerca de 101–105 dólares por barril
  • WTI: alrededor de 100–103 dólares por barril

El aumento responde principalmente al temor de interrupciones en el suministro energético mundial debido al conflicto en Medio Oriente y a la posible afectación del tránsito por el estrecho de Ormuz.

Si estas tensiones continúan, el impacto no solo se verá en el precio de la gasolina o el diésel. También afectará la inflación global, el transporte, la industria y el costo de vida en prácticamente todos los países.

La crisis energética actual no es solo un problema de mercados o de precios del petróleo. Es una disputa geopolítica que involucra seguridad energética, alianzas estratégicas y el equilibrio de poder entre las grandes potencias.

Europa enfrenta decisiones difíciles, Rusia busca consolidar nuevos mercados y Estados Unidos intenta mantener su influencia en las rutas energéticas del planeta.

En este tablero global, cada movimiento cuenta. Y lo que ocurra en los próximos meses podría redefinir el mapa energético del mundo durante décadas.

Fuentes

  • Reuters / mercados energéticos internacionales
  • Bloomberg Energy
  • La Nación
  • El Financiero
  • Milenio
  • Reportes del mercado petrolero internacional