Por Alonso Rosales
En la madrugada del 3 de enero de 2026, la administración de Estados Unidos, liderada por el presidente Donald Trump, anunció un ataque militar “a gran escala” contra Venezuela que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, según declaraciones oficiales estadounidenses.
Un operativo sin precedentes
Según el propio Trump, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo ataques aéreos y operaciones militares coordinadas sobre Caracas y otras zonas de Venezuela, con explosiones y vuelos de aeronaves de combate. El mandatario describió la acción como un “ataque a gran escala” exitoso y anunció que Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados fuera del país en avión.
Este tipo de incursión representaría una de las acciones militares más audaces de Estados Unidos en América Latina en décadas, recordando otros operativos como la invasión a Panamá en 1989 para capturar a Manuel Noriega.
Motivaciones del gobierno estadounidense
El gobierno de Estados Unidos ha acusado a Nicolás Maduro y a su entorno de estar implicados en narcotráfico internacional, terrorismo y corrupción, calificándolos como una amenaza directa a la seguridad regional y nacional. Bajo esta lógica, Washington justificó la operación como necesaria para desmantelar lo que denomina redes criminales vinculadas al poder en Venezuela.
Según informes, tras su captura, Maduro y Cilia Flores podrían enfrentar procesos judiciales en Estados Unidos, incluidos cargos relacionados con narcoterrorismo en tribunales federales.
Respuesta del gobierno venezolano
El gobierno de Venezuela calificó los hechos como una “agresión militar gravísima e imperialista”, denunciando que se violó la soberanía del país sudamericano. Líderes oficiales exigieron pruebas de vida para Maduro y su esposa, al mismo tiempo que instaron a la población a movilizarse y resistir la intervención extranjera.
Reacciones internacionales
La operación desató una ola de reacciones globales. Algunos gobiernos denunciaron la acción estadounidense como una violación del derecho internacional y una amenaza a la estabilidad regional, mientras que otros la vieron como un paso necesario contra un régimen considerado autoritario y criminal.
Implicaciones y futuros escenarios
La captura de un jefe de Estado en funciones por parte de otra potencia constituye un evento sin precedentes en el contexto latinoamericano reciente. Las implicaciones políticas, legales y de seguridad aún están por desarrollarse plenamente:
En suma, la caída de Nicolás Maduro y su captura por fuerzas estadounidenses marcan un giro dramático en la política regional, con repercusiones aún inciertas para Venezuela, Estados Unidos y la comunidad internacional.
Fuentes citadas