Por Alonso Rosales, analista internacional
La guerra abierta entre Estados Unidos y Irán continúa escalando mientras crecen las críticas dentro del propio sistema político estadounidense. Uno de los cuestionamientos más duros ha venido del senador demócrata por Arizona, Mark Kelly, quien lanzó una demoledora evaluación sobre lo que llamó los supuestos “logros” del presidente Donald Trump en esta guerra.
Según Kelly, en apenas diez días la ofensiva militar ha provocado una crisis energética mundial, ha desestabilizado aún más Oriente Medio y ha puesto en peligro a las propias tropas estadounidenses.
En su cuenta en X, el senador fue tajante:
“Trump tardó 10 días en crear una crisis energética similar a la de los años 70, debilitar nuestras alianzas y poner en peligro a militares estadounidenses. Nada de esto ha hecho más seguro a nuestro país”.
Kelly también denunció la falta de claridad estratégica de la Casa Blanca, señalando contradicciones entre las declaraciones del secretario de Estado, el secretario de Defensa y el propio presidente.
Un conflicto que se expande por todo el Golfo
Mientras el debate político se intensifica en Washington, la guerra ha comenzado a extenderse por toda la región del Golfo Pérsico.
Tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes, Irán respondió con una ola de misiles y drones contra países donde existen bases militares estadounidenses o infraestructuras energéticas estratégicas.
Entre los países alcanzados por ataques o interceptaciones de misiles se encuentran:
En Baréin, un ataque con drones y misiles causó víctimas civiles cuando un edificio residencial fue impactado en la capital Manama, mientras otros países del Golfo activaron sus sistemas de defensa aérea para interceptar decenas de proyectiles iraníes.
Al mismo tiempo, instalaciones petroleras en Arabia Saudita y bases militares en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos también han sido objetivo de ataques o intentos de ataque.
Incluso fuera del Golfo, se reportó un ataque con drones contra un aeropuerto en Azerbaiyán, lo que evidencia el riesgo de expansión del conflicto.
El estrecho de Ormuz: minas y amenaza al petróleo mundial
Uno de los puntos más críticos es el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo.
Fuentes militares occidentales aseguran que Irán ha comenzado a desplegar minas navales y misiles costeros para amenazar el tráfico marítimo. Este paso ha provocado una reacción inmediata de Donald Trump, quien advirtió que Estados Unidos responderá con ataques “mucho más contundentes” si Teherán intenta bloquear el paso energético más importante del planeta.
El riesgo de cierre del estrecho ya ha disparado los precios del petróleo y el gas en los mercados internacionales, generando temores de una crisis energética global comparable con la de la década de 1970.
La gasolina sube en Europa y Asia
Las consecuencias económicas ya se sienten en varios continentes.
En Europa y Asia, los precios de la gasolina han comenzado a subir rápidamente debido al temor de interrupciones en el suministro de petróleo del Golfo.
Gobiernos y empresas energéticas advierten que si el conflicto continúa:
En algunos países la situación ya es crítica. En Bangladés se reportan racionamientos de combustible, mientras que Pakistán enfrenta una escasez creciente que amenaza el suministro eléctrico.
África pide detener la guerra
Ante el riesgo de una crisis energética global, la Unión Africana lanzó un llamado urgente a detener las hostilidades.
El organismo regional advirtió que muchos países africanos ya están pagando las consecuencias de la guerra con el aumento del precio del petróleo, el transporte y los alimentos.
Varios gobiernos africanos han pedido negociaciones inmediatas para evitar que el conflicto se transforme en una guerra regional de gran escala.
Los que siempre pagan el precio
Mientras las potencias se enfrentan y los gobiernos discuten estrategias militares, quienes más sufren las consecuencias son los civiles:
La crítica del senador Mark Kelly refleja una preocupación creciente dentro de Estados Unidos: que esta guerra no tenga un objetivo claro y que, lejos de aumentar la seguridad global, esté acercando al mundo a una crisis económica y humanitaria aún mayor.
Al final, como ocurre en casi todos los conflictos, los líderes hablan de estrategia y poder, pero las víctimas siguen siendo los pueblos. Y cada nuevo misil que cruza el cielo de Oriente Medio recuerda una verdad simple y trágica: las guerras rara vez traen seguridad, pero siempre traen sufrimiento.
FUENTE RT