France 24 AP
Por Alonso Rosales
Al menos 11 personas murieron este sábado en dos bombardeos israelíes contra localidades del sur de Líbano, en una de las jornadas más mortíferas desde la entrada en vigor, el pasado 20 de junio, de la frágil tregua entre Israel y Hezbolá. Entre las víctimas se encuentran tres niños y dos mujeres, según el Ministerio de Salud libanés y la Agencia Nacional de Noticias de Líbano.
Los ataques se produjeron en las localidades de Ansar y Deir al-Zahrani, en la provincia de Nabatieh. El primer bombardeo alcanzó una vivienda en las afueras de Ansar y dejó siete muertos y dos heridos. Según las autoridades libanesas, en el inmueble se encontraban familias desplazadas de otras localidades del sur del país.
Horas después, otro ataque contra un edificio residencial en Deir al-Zahrani provocó cuatro muertos y 17 heridos. La ofensiva también alcanzó otras zonas del sur libanés, incluida la colina de Ali al-Taher, un punto estratégico situado al norte del río Litani. Reuters informó que uno de los ataques fue el más profundo realizado en territorio libanés en aproximadamente dos meses.
El Ejército israelí justificó la ofensiva como una respuesta a acciones de Hezbolá contra sus tropas desplegadas en el sur de Líbano. Según Israel, un ataque previo dejó a tres soldados gravemente heridos y sus fuerzas posteriormente bombardearon posiciones que, según su versión, pertenecían a la infraestructura militar del grupo chiita.
Israel afirmó además haber atacado un centro de mando de Hezbolá en Ansar y haber abatido a un comandante de la fuerza Radwan. El Ejército israelí sostiene que el grupo utiliza deliberadamente zonas residenciales para desarrollar sus actividades militares.
Sin embargo, el Gobierno libanés rechazó esa explicación y denunció que los ataques alcanzaron viviendas y población civil. El primer ministro Nawaf Salam afirmó que los fallecidos en Ansar no constituían infraestructura militar y advirtió que las operaciones israelíes socavan los esfuerzos destinados a estabilizar el sur del país. AP también recogió las críticas de Salam, quien acusó a Israel de intimidar a los residentes en sus propias viviendas.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó igualmente los ataques y sostuvo que las acciones israelíes constituyen una violación de los compromisos alcanzados para avanzar hacia una solución negociada.
La escalada se produce en un momento especialmente delicado para las negociaciones entre Beirut e Israel. El acuerdo marco anunciado el 26 de junio contempla una retirada progresiva de las fuerzas israelíes del sur de Líbano a cambio del desarme de Hezbolá y de una mayor presencia del Ejército libanés en la zona.
No obstante, el proceso permanece estancado. Hezbolá rechaza las conversaciones directas y condiciona cualquier discusión sobre su desarme a la retirada israelí del territorio libanés. Israel, por su parte, ha reiterado que no retirará sus tropas mientras considere que Hezbolá mantiene capacidad militar al sur del Litani. Reuters informó esta semana que el Gobierno israelí ha vinculado expresamente la retirada al desarme del grupo.
Los nuevos bombardeos también han provocado desplazamientos de población desde las zonas afectadas hacia el norte, mientras aumenta la preocupación por la continuidad de las demoliciones y la destrucción de viviendas e infraestructura en áreas bajo control israelí.
La jornada del sábado representa así una nueva prueba para una tregua que, pese a las gestiones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos, continúa marcada por ataques, acusaciones cruzadas y profundas diferencias sobre el futuro de la presencia militar israelí y el papel de Hezbolá en el sur de Líbano.
Fuentes: Reuters, Associated Press (AP), EFE y medios locales libaneses.