Por Alonso Rosales
Este 27 de enero de 2026 marca un hito político en Honduras con la toma de posesión de Nasry “Tito” Asfura como nuevo presidente de la República, tras una elección estrecha y cargada de tensión. Su llegada al poder simboliza un giro hacia la derecha en la política hondureña y abre un capítulo de expectativas, desafíos y profundas interrogantes sobre el futuro del país.
Hora y lugar del acto de investidura
El acto de toma de posesión se desarrolló desde temprano este martes en el Congreso Nacional de Tegucigalpa, donde Asfura llegó alrededor de las 7:00 de la mañana para prestar juramento ante el titular del Legislativo.
La ceremonia fue sobria y de carácter austero, con la asistencia de diplomáticos y representantes de organismos internacionales, pero sin la presencia de presidentes u otros jefes de Estado extranjeros, en línea con la promesa del presidente entrante de evitar grandes gastos en protocolo.
La prensa tuvo acceso limitado al interior del recinto, reflejando el carácter controlado del evento y la decisión del nuevo mandatario de priorizar austeridad frente a ostentaciones tradicionales.
¿En qué consistió el acto?
La ceremonia incluyó:
No asistió la presidenta saliente, Xiomara Castro, quien optó por no participar del relevo de mando, aunque sí expresó buenos deseos para el futuro de Honduras en actos previos.
Primeros 100 días: prioridades de la nueva administración
Nasry Asfura, dirigente del Partido Nacional, llega a la presidencia con un plan de gobierno bajo la consigna “Juntos vamos a estar bien”, enfocado en responder a demandas sociales urgentes y restaurar la confianza de los inversionistas.
Entre las principales prioridades que se espera impulse en los primeros 100 días de gobierno están:
Además, su administración prevé austeridad fiscal desde el inicio, lo que explica el carácter sencillo de la toma de posesión, así como medidas inmediatas de reorganización del gasto público.
¿Cómo queda Xiomara Castro y su partido tras la derrota?
Xiomara Castro, la primera mujer en presidir Honduras y exmandataria saliente, vio el fin de su gobierno sin participar directamente en el relevo de mando, aunque hizo un llamado público a favor de la estabilidad y el desarrollo nacional antes del acto.
Su partido, Libertad y Refundación (Libre) —principal fuerza política progresista del país— sufrió un duro revés en las urnas después de cuatro años en el poder. El respaldo popular que le permitió gobernar entre 2022 y 2026 se diluyó en la elección de 2025, y ahora enfrenta una etapa de reconstrucción estratégica y crítica interna.
Analistas señalan que la derrota de Libre refleja tanto el desgaste por la percepción de incumplimiento de algunas promesas de campaña como una reacción del electorado ante desafíos persistentes como la inseguridad, el empleo y la economía.
Libre ahora deberá replantearse su rol como oposición y articular una agenda que recupere la confianza de sus bases, especialmente mientras el Partido Nacional y otras fuerzas tradicionales vuelven a ocupar posiciones clave en la política nacional.