por Alonso Rosales
Hoy mi alma se inclina, Señor, agradecida,
por todo el camino que diste a mi vida;
por Carlos y Oscar, hermanos sinceros,
por Américo firme, en los días severos.
Por Sara , Maggi , Lita, amoroso refugio,
por Kelyn amiga y Elena amor , que alzaron mi orgullo;
por Jonathan, Antonio, Glenda, Vilma familia encontrada,
mi nueva hermandad, mi fuerza abrazada.
Por Ada. Y Mary nieces reconnissantes, por J.J colega y amigo y su equipo ,
por todos los rostros que llevo en mi mente;
por cada consejo, caricia o llamada,
que Dios puso en mi senda, firme o quebrada.
Por mi familia paterna Elizabeth y Paty y su descendencia
Por Maria Manzanares y su decendencia
Por mis hijas Sofía y por Andrei, que siempre me inspiran,
por Paola y Dayana, que en sueños me miran;
por Elizabeth, la niña que alumbró mi jornada,
tierna luz que me guía en la noche callada.
Si un día la muerte me invita a su esquina,
la quiero serena, dulce y repentina:
un café compartido, una charla sincera,
y un adiós sin dolor, como vida entera.
Por tanto recibido, Señor, vida mía,
mis sesenta y un años son pura alegría.
Y al ver lo que tengo, lo dado y vivido…
te digo mil veces: Señor, gracias. He sido bendecido.