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martes, 18 de mayo del 2021

Globalización y estrategia económica de EEUU

El proceso de globalización económica, iniciado en la década del setenta del siglo XX,  transitó de una economí­a mundial a una economí­a globalizada en las últimas dos décadas; las fuerzas impulsoras fueron el desarrollo tecnológico, así­ como  la transnacionalización de las grandes empresas y de los patrones culturales. En la economí­a globalizada las grandes corporaciones forman su patrimonio con aportes de capital provenientes de inversionistas de empresas y personas de varios  paí­ses;  realizan acciones polí­ticas para que varios estados nacionales creen las condiciones necesarias para la operación de las mismas;  fraccionan y localizan los procesos de producción de mercancí­as en diferentes partes del mundo; el mercado de las corporaciones se mundializa. Los beneficios y sacrificios del proceso de globalización se distribuyen en forma desigual entre los paí­ses, los cuales desarrollan estrategias económicas  para lograr mejores resultados.

China, la India y Brasil son un ejemplo de paí­ses que han ejecutado estrategias exitosas para aprovechar la llegada de la economí­a globalizada, con el objetivo de impulsar su desarrollo económico y social; para ello promovieron  la inversión nacional y extranjera, el desarrollo cientí­fico y tecnológico, las exportaciones, así­ como el mercado interno. Inglaterra y EEUU han sido paí­ses que han adoptado estrategias para evitar que el proceso de globalización afecte las posibilidades de crecimiento económico y bienestar social.

Para El Salvador es muy importante conocer las caracterí­sticas de las estrategias económicas del Presidente Trump, por las consecuencias que puede tener en la situación económica y social nacional.

Para el actual gobierno de los EEUU la globalización se ha sobre extendido y generado élites empresariales que han dejado en la pobreza a millones de trabajadores estadounidenses; por otra parte  el gobierno de los EEUU no ha dado incentivos suficientes a las empresas para producir en los EEUU y no ha negociado adecuadamente algunos tratados comerciales.

La estrategia de Trump pretende “poner a EEUU primero”, logrando un  mayor crecimiento económico (3 %) y creando  más empleo. Para ello se pretende: a) atraer plantas de producción de empresas estadounidenses, instaladas en otros paí­ses, que venden sus productos en los EEUU (una especie de sustitución de importaciones) y  en otros paí­ses,  utilizando polí­ticas  macroeconómicas como la desregulación (especialmente financiera y farmacéutica), la reforma tributaria que afecte menos a las grandes empresas y al capital financiero, la construcción de infraestructura para abaratar el costo de materias primas como el acero;  b) aprovechar los recursos naturales, especialmente las fuentes de energí­a fósiles como el petróleo, gas y carbón; c) disminuir el consumo de productos importados, para ello se pretende aumentar los impuestos a la importación, lo que significa renegociar algunos Tratados de Libre Comercio (TLC) con varios paí­ses; d) evitar que los trabajadores migrantes desplacen mano de obra estadounidense, para ello la polí­tica migratoria debe ser más selectiva, de tal manera de suplir las limitaciones de la oferta de trabajo de los estadounidenses; e) eliminar programas gubernamentales que requieran demasiado apoyo gubernamental o que signifiquen un despilfarro,  como es el caso de los seguros de salud (OBAMACARE).

A nuestro paí­s le interesa que los EEUU sea exitoso en su estrategia de crecimiento económico  e incremento en el empleo. Los paí­ses más afectados por la nueva estrategia económica serán China y México.  En nuestro caso aumentarán las deportaciones de salvadoreños que hubieren violado la ley,  será más difí­cil la entrada ilegal a ese paí­s; ganaremos por el incremento de nuestras exportaciones al de relativamente pequeña magnitud y provenir de un paí­s pobre, no existirá interés de los EEUU en modificar el Tratado de Libre Comercio con Centroamérica, pero se puede encontrar más recepción en las autoridades de ese paí­s para modificar aquellas cláusulas que nos afectan significativamente.

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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