Fuerte golpe…, ¡pa’delante!

Por Benjamín Cuéllar (Texto e imagen)

En serio o en broma, Chema,

siempre estuviste ahí

y siempre estarás así presente.

Hace más de tres décadas te conocí…

33 años, pasaron.

La edad de Jesús, tu inspiración,

al que nunca desde el mísero y despreciable poder

destronar pudieron.

Del Jesús hecho hombre

encarnado en la humanidad,

encaminado hacia su salvación

y emputado con todo lo que fuera su perdición.

Ahora, en persona, ya lo conociste…

Así viviste y así te fuiste.

Siempre fiel a él,

siempre al pie del cañón del bien,

siempre en contra de quienes ayer y hoy han cargado el del mal.

Y no sabés en qué huevo me metiste:

ser fiel a tu inspiración.

“Es un golpe fuerte”, me dijiste

cuando Manuel

‒el querido “Palo”‒

se encontró con la muerte.

Ciertamente,

pero hoy se repite con vos

esa irremediablemente “mala suerte”,

destino fatal

al que no quisiéramos que las buenas personas

‒como Romero y tus hermanos inmolados‒

debieran arribar.

Pero, en serio y en broma,

no estamos amolados pues no nos has dejado…

Abrazados quedamos, Chema, a tu gran legado.