Fricción entre Estados Unidos e Israel por inclusión de Qatar y Turquía en iniciativa de paz

La reciente conformación de un grupo de paz impulsado por el gobierno de Donald Trump para abordar el futuro de Gaza ha generado tensiones diplomáticas entre Estados Unidos e Israel, debido a la inclusión de Qatar y Turquía en la iniciativa.

Redacción ContraPunto |

La reciente conformación de un grupo de paz impulsado por el gobierno de Donald Trump para abordar el futuro de Gaza ha generado tensiones diplomáticas entre Estados Unidos e Israel, debido a la inclusión de Qatar y Turquía en la iniciativa. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha expresado su rechazo a la participación de ambos países, a los que Israel acusa de mantener vínculos o posturas favorables hacia Hamas, lo que considera incompatible con su política de seguridad.

Según reportes de The Times of Israel, Netanyahu manifestó su oposición directamente al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y ordenó a la cancillería israelí trasladar formalmente la protesta diplomática. Desde el lado israelí se sostiene que la composición del grupo fue definida sin una coordinación previa con Jerusalén, lo que ha profundizado la percepción de un distanciamiento estratégico entre ambos gobiernos.

La controversia también se vio reflejada en el plano simbólico y político durante una reciente cumbre internacional en Suiza, a la que ni el primer ministro Netanyahu ni el presidente de Israel , Isaac Herzog , asistieron. Reportes indican que problemas logísticos, entre ellos restricciones para el aterrizaje de la aeronave oficial israelí, contribuyeron a la ausencia, alimentando la percepción de un enfriamiento diplomático en un momento clave para las negociaciones regionales.

El episodio expone una creciente fricción entre Washington y Jerusalén en torno al diseño del proceso de posguerra en Gaza y el rol de actores regionales en su reconstrucción y gobernanza. Mientras la administración Trump apuesta por un enfoque multilateral, el gobierno israelí insiste en limitar la influencia de países que considera hostiles, lo que podría impactar la viabilidad política y diplomática de la iniciativa de paz.