Crédito France 24
Por Alonso Rosales
Europa enfrenta una nueva prueba para sus sistemas de seguridad aeroportuaria. Al menos 25 vuelos comerciales recibieron amenazas de bomba este jueves 5 de noviembre, provocando desvíos, aterrizajes de emergencia, escoltas militares y operativos de inspección en distintos países. Aunque ninguna de las alertas ha permitido localizar explosivos ni materiales sospechosos, la dimensión y simultaneidad de los incidentes han encendido las alarmas sobre una posible estrategia de desestabilización mediante amenazas híbridas.
Los avisos afectaron a aeronaves procedentes de Copenhague, Dublín, Helsinki, Madrid, Milán y Varsovia, entre otras ciudades. Uno de los episodios más relevantes fue el de un avión de Aer Lingus que cubría la ruta Dublín-Roma, con 151 pasajeros y seis tripulantes, obligado a desviarse y aterrizar en la base aérea militar de Évreux, Francia. La operación concluyó sin incidentes.
En Bulgaria, cazas de la fuerza aérea escoltaron tres aviones de Ryanair hasta sus respectivos aterrizajes en Sofía y Plovdiv. Italia también desplegó aeronaves militares para acompañar un vuelo de Finnair procedente de Helsinki. Mientras tanto, las autoridades checas inspeccionaron cuatro aviones en Praga sin encontrar elementos peligrosos.
El aeropuerto Chopin de Varsovia llegó a cerrar temporalmente una de sus pistas, mientras que en Copenhague se movilizaron unidades policiales y militares especializadas en desactivación de explosivos. En España, Aena y la Policía confirmaron amenazas contra tres aeronaves procedentes de Madrid.
La dimensión geopolítica de las amenazas
El aspecto más preocupante no es únicamente la posibilidad de un atentado, sino la utilización de falsas alarmas como instrumento de presión sobre las infraestructuras críticas europeas. Dos días antes, otra serie de amenazas había afectado a siete aviones y un crucero, obligando a desplegar dispositivos extraordinarios de seguridad.
Desde una perspectiva estratégica, este patrón puede responder a una modalidad de guerra híbrida: operaciones que buscan generar incertidumbre, elevar los costes económicos, desgastar los sistemas institucionales y debilitar la confianza de la ciudadanía sin recurrir necesariamente a una confrontación militar directa.
Eliran Almog, directivo de la empresa de ciberseguridad aeronáutica Cyviation, advirtió que estas alertas también podrían utilizarse para estudiar los protocolos de respuesta de aerolíneas, aeropuertos y autoridades.
La preocupación aumenta porque Europa registra simultáneamente otros incidentes contra infraestructuras y servicios esenciales, incluidos ciberataques a sistemas de refrigeración de supermercados, bancos de sangre e incursiones de drones.
Rusia bajo sospecha, pero sin pruebas concluyentes
En el escenario geopolítico, algunos funcionarios europeos han señalado a Rusia como posible responsable de operaciones de sabotaje. Dinamarca, Polonia y Rumania han denunciado anteriormente acciones que atribuyen a Moscú, mientras Alemania también responsabilizó a Rusia de un incidente contra el aeropuerto de Leipzig.
Sin embargo, hasta ahora no existe una atribución pública concluyente que vincule al Gobierno ruso con esta nueva oleada de amenazas. Moscú ha rechazado acusaciones similares, al igual que Teherán, mencionado en otras investigaciones de seguridad europeas.
El desafío para la Unión Europea consiste en responder sin caer en conclusiones
prematuras, pero fortaleciendo la cooperación de inteligencia, la ciberseguridad y la protección de sus infraestructuras estratégicas.
La aviación comercial representa mucho más que transporte: es un componente esencial de la economía, el turismo y la conectividad internacional. Cuando las amenazas consiguen paralizar vuelos sin necesidad de colocar una sola bomba, el objetivo de desestabilización puede alcanzarse parcialmente.
Europa debe determinar quién está detrás de estos avisos y si forman parte de una campaña coordinada. Porque, en el contexto de la confrontación entre Rusia y Occidente, la seguridad de los cielos europeos también se ha convertido en un frente de competencia geopolítica.
Fuentes: Reuters, Associated Press (AP) y Agencia EFE. Información complementaria: France 24.