Etiqueta

Por Dra Margarita Mendoza Burgos

En un mundo cada vez más conectado, la interacción digital se ha convertido en parte esencial de la vida cotidiana. Sin embargo, así como en el mundo físico existen normas de conducta, el entorno virtual también las requiere para garantizar una comunicación respetuosa. Ese conjunto de reglas y principios que promueven el buen comportamiento en internet se conoce como netiqueta, o etiqueta en la red.

El término es una adaptación del inglés netiquette, fusión de net (red) y etiquette (etiqueta o buenas maneras). Se trata de un concepto todavía poco difundido, en parte porque es relativamente nuevo, al igual que el propio auge de la era digital.

La cortesía debería prevalecer en la red, pero este recurso se ha utilizado de forma cada vez más descontrolada: se aceptan solicitudes de personas desconocidas sin ningún interés real en conocerlas, se inician romances a través de las redes, y no pocos usuarios acosan a quien les resulta atractivo, sintiéndose incluso con derecho a hacerlo. 

En el fondo, la netiqueta cumple una función muy concreta: facilitar la convivencia virtual y evitar aquello que, fuera de internet, consideraríamos una falta de educación, un acto de cobardía o una forma de escudarse en el anonimato para transgredir las normas sociales sin consecuencias.

Entre los principios más difundidos de la netiqueta están mantener la buena educación, comportarse como se haría en la vida real, cuidar la redacción, compartir conocimiento con los demás y contribuir a que las controversias no se salgan de control. Pero todas ellas se resumen en una sola regla de oro: el respeto. No hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros.

Internet sigue siendo, en buena medida, un territorio de nadie donde abundan lo falso, lo chabacano, los perfiles falsos y las malas formas. Ahí es donde las reglas se vuelven indispensables para la convivencia, sobre todo porque las propias plataformas digitales toleran prácticas poco saludables. Lo más lamentable es que, aunque existe cierta censura, esta suele centrarse en palabras o imágenes puntuales que muchas veces carecen de sentido, mientras persiste una falta de discernimiento que termina penalizando aspectos cuestionables en lugar de atender el problema de fondo.

En definitiva, la netiqueta es importante porque enseña a usar internet de manera responsable, segura y respetuosa. Aplicar estas normas contribuye a construir mejores relaciones con los demás y a construir una comunidad digital donde predomine una comunicación más sana y positiva.

Dra Margarita Mendoza Burgos