Tras una intensa etapa musical en Bolivia, donde trabajó con agrupaciones de canción francesa, colaboró con embajadas francófonas, participó en festivales, cantó con una Big Band y desarrolló sus propias composiciones, la cantante francesa Mei Hoff ha comenzado en El Salvador una nueva etapa. Su música se mueve entre el folk, el jazz, el pop, la electrónica y las sonoridades latinoamericanas, mientras busca apartarse poco a poco de los repertorios basados en covers para construir una propuesta más personal. En esta conversación habla de la voz como instrumento, de la nostalgia francesa, de sus influencias, del cine, de la creación musical y de esa búsqueda todavía abierta de una identidad artística propia.
Zarko Pinkas |
Tras una intensa etapa musical en Bolivia, donde trabajó con agrupaciones de canción francesa, colaboró con embajadas francófonas, participó en festivales, cantó con una Big Band y desarrolló sus propias composiciones, la cantante francesa Mei Hoff ha comenzado en El Salvador una nueva etapa. Su música se mueve entre el folk, el jazz, el pop, la electrónica y las sonoridades latinoamericanas, mientras busca apartarse poco a poco de los repertorios basados en covers para construir una propuesta más personal. En esta conversación habla de la voz como instrumento, de la nostalgia francesa, de sus influencias, del cine, de la creación musical y de esa búsqueda todavía abierta de una identidad artística propia.
Luego de vivir más de tres años en La Paz, Bolivia, Hoff decidió continuar su experiencia latinoamericana en El Salvador. El país le atrajo por sus paisajes, la cercanía del mar y el interés por conocer una realidad distinta a la que había encontrado en Bolivia, marcada por la montaña y la altura. Llegó a El Salvador sin conocer previamente a nadie y comenzó aquí una nueva etapa personal y artística.
Zarko Pinkas: Hay algo que me parece particularmente interesante en lo que cuentas: después de tantos años cantando para otros, ahora estás buscando cantar algo que te pertenece.
Durante mucho tiempo la figura del intérprete estuvo muy separada de la del compositor. Hoy esas fronteras parecen mucho más difusas. Hay artistas que pueden interpretar una canción ajena y convertirla en algo completamente personal, mientras otros necesitan escribir para encontrar una identidad. Tú dices que durante años hiciste covers y que ahora quieres avanzar hacia tus propias composiciones. ¿En qué momento sentiste que interpretar las canciones de otros ya no era suficiente y que necesitabas comenzar a encontrar una voz propia?
Mei Hoff: Ante todo, no siento que haya un momento en que interpretar las canciones de otros sea suficiente, ya que amo cantar y nunca me detendré de cantar. Amo apropiarme de las canciones e interpretarlas con mi sensibilidad. Es imposible pensar que ya no es suficiente.
Pero sí es cierto que, con el tiempo, hay como una necesidad de cantar canciones originales, ya sean las mías o para otros artistas. Porque mediante canciones originales o creaciones es algo personal que ofrecemos.
Lo que ya no quiero es cantar canciones que no resuenan con mi alma, con mis valores, porque lo que cantamos, el mensaje de una canción, lleva una energía y nosotros, los cantantes, transmitimos esto. Y no es nada por casualidad, es algo que toca a las mentes, a los corazones, a las almas. No puedo cantar cualquier mensaje.
Yo creo que precisamente soy de las artistas que aman tanto interpretar las canciones que doy mucho y siento una verdadera conexión con el público. Esa es una de mis fuerzas.
Es cierto que hoy en día es importante elegir las canciones que quiero cantar porque precisamente veo en el canto algo impactante en los demás. Por ejemplo, quiero ofrecer un tributo a Norah Jones, Katie Melua y Sade, que son ejemplos de artistas con los cuales vibro. Y durante los conciertos agregaré algunas canciones mías o en colaboración, en la misma onda.
Zarko Pinkas: Me llama la atención que no quieras definirte con una etiqueta.
Vivimos en una época que tiene una necesidad casi obsesiva de clasificarlo todo: pop, jazz, folk, electrónica, música alternativa. Pero algunos de los artistas más interesantes justamente aparecen cuando esas fronteras comienzan a desaparecer. Pienso, por ejemplo, en voces como Tori Amos, que puede transitar entre canción, piano, experimentación y narrativa, o en Patti Smith, cuya obra demuestra hasta qué punto la poesía y la música pueden confundirse.
¿Crees que todavía es necesario decir “esto es lo que hago” para que una artista pueda ser comprendida, o prefieres que sea la propia música la que termine definiéndote?
Mei Hoff: No, no me molesta recibir una etiqueta, ya que es inevitable y necesario para conocer el género que cantamos y así referirse y encontrar el público que resuena con esta etiqueta. Pero depende de la definición que pones bajo de la etiqueta.
Pero el uno no se va sin el otro. Al final, los dos se complementan, creo.
Zarko Pinkas: Tú hablas de una música de fusión: folk, jazz, pop, electrónica, música latinoamericana, incluso influencias de otras culturas.
Y eso me hace pensar que quizá tu búsqueda no sea encontrar un género, sino encontrar un territorio sonoro. Además, dices algo muy interesante: que tu voz no necesariamente busca la potencia, sino la versatilidad, la posibilidad de crear atmósferas. ¿Qué puede hacer una voz cuando renuncia a demostrar cuánto puede gritar y empieza, en cambio, a preguntarse cuántos mundos distintos puede construir?
Mei Hoff: Para mí, es mi meta. Renunciar a los códigos de lo que es un buen cantante o lo que debe ser. Pienso en los programas de televisión tipo The Voice, en los cuales escuchamos voces impresionantes e increíbles. Yo no soy parte de estos vocalistas con una voz potente e impactante. Pero me formé como cantante y vocal coach para desarrollar la potencia que tengo yo y ayudar a los demás a encontrar su propia potencia.
Inicialmente, este trabajo era para encontrar más trabajo para responder a una demanda, pero también para buscar un reconocimiento, una validación, como que “sí, eres cantante”.
Para evitar caer en esta trampa, hay que preguntarse: ¿por qué queremos hacer este trabajo? ¿Cuál es nuestra meta? Después de la identificación, encontrar su estilo artístico sin que sea una finalidad, ya que siempre evolucionamos.
A través de este largo camino, la voz puede realizar milagros porque está alineada con lo que nos inspira y así conmover a los corazones y transmitir bellas y profundas vibras, para transmitir fe y fuerza a los demás de realizar sus sueños.
Zarko Pinkas: Hay una idea tuya que me interesa mucho: la nostalgia francesa.
Para muchas personas en América Latina, cuando hablamos de la canción francesa aparecen inmediatamente nombres como Édith Piaf, Charles Aznavour, Jacques Brel, Georges Brassens o Serge Gainsbourg. Es una tradición donde la interpretación, la melodía y la palabra tienen un peso enorme, y donde la melancolía puede convivir con una enorme sofisticación musical.
Pero tú estás haciendo música en el presente y no quieres quedarte en una reproducción del pasado. ¿Qué significa para ti conservar ese “toque francés” sin convertirlo en una especie de museo de la canción francesa?
Mei Hoff: La nostalgia, la melancolía son una fuerte inspiración y, como lo mencionaste, es una parte de la cultura francesa con Charles Trenet, Charles Aznavour… Amo la variedad francesa y estoy honrada y orgullosa cuando las embajadas me piden cantar la canción francesa. Solo que no quiero encerrarme en solamente esta “etiqueta” porque estoy inspirada por otras músicas.
Para mí, el toque francés es la elegancia, la belleza del idioma, las melodías sencillas que arrullan los corazones, también son voces íntimas que cuentan historias.
Zarko Pinkas: También has hablado de artistas como Massive Attack, Björk, Everything But The Girl, Joss Stone y Cat Power.
Son referencias bastante distintas entre sí, pero tienen algo en común: utilizan la voz no solamente para cantar melodías, sino también para construir atmósferas. Incluso una artista como Annie Lennox ha demostrado a lo largo de su carrera que una voz puede convertirse también en parte de una concepción visual y escénica.
Cuando escuchas a otros artistas, ¿qué es lo que realmente buscas: una voz que te conmueva, una estructura musical que te sorprenda, una determinada manera de utilizar el silencio, una textura, una atmósfera? ¿Qué parte de esas influencias termina realmente dentro de Mei Hoff?
Mei Hoff: Un poco de todo lo mencionado, porque son componentes que hacen que voy a escuchar la canción. Primero, el timbre de la voz, después los sonidos usados que crean la atmósfera. La melodía, el ritmo y, al final, todas las sutilezas en el uso de la voz y de la música.
Zarko Pinkas: Yo escribo narrativa de terror y poesía de sensibilidad gótica, y muchas veces descubro que los lugares, las personas, las noches, una conversación o incluso determinadas atmósferas terminan entrando en lo que escribo aunque uno no lo haya planificado.
En tu caso, me interesa saber si ocurre algo parecido. ¿Hay lugares, paisajes, estados de ánimo o experiencias que te cambien la manera de cantar? ¿Tu música nace más de una decisión racional o de un estado emocional?
Mei Hoff: Claro que no voy a cantar de la misma manera cuando hay sol o lluvia. Es distinto cantar jazz que flamenco, pop, lírico… La colocación de voz no será la misma según el género, según el estado de ánimo, la interpretación…
Generalmente viene más de un estado emocional, como en “Même si” —en todas las plataformas—, pero también puede venir de algo racional, tipo “Le CV”, de Mimi Manoff, ex Mei Hoff —álbum de 2017, en todas las plataformas, hecho en París—.
Zarko Pinkas: Hay otra cosa que me parece fascinante: tú compones utilizando principalmente tu voz y un looper, antes de llevar esas ideas a los músicos.
Eso cambia completamente la relación tradicional entre compositor e instrumento. El instrumento primordial deja de ser un piano o una guitarra y pasa a ser el propio cuerpo. ¿Qué descubres de una canción cuando primero la construyes con tu voz? ¿La voz te sirve solamente para cantar la canción o también se convierte en un instrumento para pensar la música?
Mei Hoff: A veces tengo melodías que vienen en mi cabeza, entonces las grabo primero en mi celular para no olvidar. Después, usando mi máquina que se llama el looper, canto esa melodía y construyo arreglos y armonías alrededor de ella, imaginando los instrumentos que podrían ser más adelante con los músicos.
Tengo la frustración de no haber continuado la música, pero por lo menos gracias a mi looper puedo arrancar la composición y escritura de las canciones antes de trabajar con los músicos.
Zarko Pinkas: Tu experiencia en Bolivia parece haber sido una etapa de intensa exploración musical.
Trabajaste con músicos de distintos estilos, cantaste repertorio francés, colaboraste con instituciones culturales, participaste en festivales, estuviste con una Big Band y desarrollaste tus propias canciones. Y mencionas especialmente “Collita”, que parece tener para ti una carga emocional especial.
¿Qué dejó Bolivia dentro de tu manera de entender la música? ¿Hay alguna experiencia de esos años que todavía esté presente, aunque sea indirectamente, en lo que estás componiendo ahora?
Mei Hoff: Bolivia es una tierra de música. Ellos nacen y crecen con la música. El folklore es muy variado, con distintos ritmos, danzas —tinku, morenada, diablada—, instrumentos de viento propios de la cultura, como la quena, típica de los Andes, instrumentos de cuerda como el charango… La cultura es definitivamente marcada y, para mí, es la fuerza del país, sin mencionar los paisajes.
Hay muchos recuerdos que tengo de allá sin que estén en mi música. Tuve la suerte de cantar para el expresidente de Bolivia, Luis Arce, ofreciendo no solamente la canción francesa, sino cantando la música de allá (“Bailando la saya”) y revisitando la canción típica de La Paz, “Collita”, en francés.
Zarko Pinkas: Ahora aparece algo que me parece todavía más interesante: producir un álbum en El Salvador.
Estás trabajando con un baterista francés radicado en Chalatenango y quieres que poco a poco ese proyecto se transforme en un repertorio propio. Es decir, tu siguiente etapa creativa no está ocurriendo en París ni en Bolivia, sino aquí.
¿Qué sucede cuando una artista lleva dentro una tradición cultural determinada y empieza a crear en otro territorio? ¿El lugar termina modificando inevitablemente la música? ¿Ya hay sonidos, ritmos o formas latinoamericanas que sientas que están entrando en tus canciones?
Mei Hoff: Es una oportunidad increíble vivir en un país que no es el tuyo. Para mí, es como que me puedo permitir más libertad que en mi propio país. La frase “Nadie es profeta en su propia tierra” resuena mucho en mí.
Tienes que pensar en escribir en el idioma del país en el cual estás para que la gente que se interese un mínimo por lo que haces. Lo que quiero en el proceso de realización es encontrar un equilibrio entre mi identidad, lo que llevo en mí, tomando en cuenta el idioma del país en el cual estoy.
También en mis últimas canciones, “Même si”, “Es tu vida” —en YouTube— y “Soy el mundo”, hice versiones acústicas en vivo, en las cuales un músico de Bolivia dio un toque andino. Les invito a descubrirlas en mi canal de YouTube, Mei Hoff Artist.
Zarko Pinkas: También quisiera salir un momento de la música y entrar en el cine.
Francia tiene una relación extraordinariamente fuerte entre cine, literatura, imagen y música. Y para una cantante que habla tanto de atmósferas, intimidad, nostalgia y sensibilidad, me parece una pregunta inevitable.
¿Qué lugar ocupa el cine francés en tu imaginario? ¿Hay alguna película, director o escena cinematográfica que te haya provocado una emoción que después haya terminado convertida en música?
Mei Hoff: Amo el cine, sobre todo las películas antiguas. No me gusta el cine de hoy, no me conmueve como el cine de antes.
Amo el cine francés de esa época de la “Nueva Ola”, “La Nouvelle Vague”, con las primeras películas musicales. Hay algo puro e inocente que puede parecer tonto, pero yo amo.
También amo el humor francés y sus comedias con un actor famoso que es Louis de Funès, en las cuales podemos disfrutar de los hermosos paisajes de Francia.
Amo las películas tipo Gone with the Wind, La historia sin fin, las de Walt Disney hasta los años 2000, películas con Frank Sinatra, Gene Kelly, todos los musicales, con mi favorito, que es Grease.
Zarko Pinkas: Hay artistas cuya verdadera formación parece estar tanto en lo que escucharon como en lo que vivieron.
Pienso en Janis Joplin, por ejemplo, cuya voz terminó reuniendo blues, folk, soul, country y rock, y cuya manera de interpretar estaba profundamente vinculada con la intensidad emocional de lo que cantaba.
En tu caso, después de haber escuchado jazz, música francesa, música latinoamericana, música africana, árabe, india, electrónica y tantas otras cosas, ¿qué parte de todo ese universo musical es realmente tuya? ¿Existe un sonido que reconozcas como propio incluso antes de ponerle un nombre?
Mei Hoff: El jazz me abrió el mundo de la improvisación, de la creación vocal y rítmica en tiempo real, y es algo que es parte de mí. La variedad francesa es con la cual crecí y me reconozco también en ella. La música alternativa, en la cual hay distintas influencias como el folk, el pop, el chill out, es algo que me inspira fuertemente.
Así, con toda esta mezcla, veremos lo que sale en el álbum que hacemos con Thierry.
Zarko Pinkas: Hay algo más que me interesa de tu trabajo: la voz como instrumento y como cuerpo
Me contaste que estudiaste danza, teatro, canto, técnica vocal y yoga, y que inicialmente querías enfocarte en los musicales antes de entrar de lleno en el mundo de los conciertos. Más adelante profundizaste en la técnica vocal desde una metodología relacionada con la ciencia, la anatomía y la fisiología.
Tú haces una diferencia entre enseñar y hacer coaching vocal.
¿Qué significa para ti acompañar a una persona en su desarrollo vocal? ¿Qué buscas cuando trabajas con alguien que quiere conocer mejor su propia voz?
Mei Hoff: Más que dar clases, yo no hablo de enseñanza; o sea, es enseñanza, pero hablo más de coaching, porque para mí es un acompañamiento a la persona, un acompañamiento a la persona en su desarrollo vocal.
La voz es algo que me fascina, es algo en lo cual hice todos mis estudios, mi vida. Estudié danza, teatro, canto, técnica vocal, yoga. Me quería enfocar sobre los musicales antes de empezar los conciertos y todo eso.
Después, finalmente entré en el medio de la música, con conciertos, con grupos, y decidí dedicarme a la técnica vocal porque tenía limitaciones en mi voz y no logré hacer lo que me decían los productores para alcanzar los niveles con potencia.
Entonces me dije: “No, tengo que profundizar y ver otras cosas”, porque no tenía el control total sobre mi voz y el estrés tomaba siempre…
No podía hacer lo que quería, por ejemplo, alcanzar altura con potencia. O siempre… yo tuve unos problemas, pero viví dos años con mi voz con una pérdida de voz después de algo en mi vida, y entonces tenía mucho miedo. No sabía qué hacer con esa voz y no podía alcanzar, no podía cantar todo lo que quería, como rock, por ejemplo, que requiere potencia, fuerza.
Entonces me dediqué a la técnica, me certifiqué allá en Francia con una escuela que trabaja con la ciencia y, gracias a eso, desarrolló una metodología para la voz. Y eso me funcionó totalmente.
Sigo desarrollando eso gracias a una escuela en Dinamarca. No hago su formación, pero sigo la carrera en un canal de YouTube de un coach que se formó allá, que siempre está en relación con la ciencia.
Toda esta metodología está basada sobre los resultados de la ciencia y por eso a mí me funciona, porque es súper práctica, práctica, realista. No hay nada de voces de cabeza, hechos, vibraciones así por aquí, por acá, porque todos somos únicos.
Y entonces estamos en un momento en el cual tenemos que basarnos sobre algo tangible, tangible entre comillas, porque la voz no se puede tocar. Entonces tenemos que conocer un mínimo la anatomía, la fisiología, más que eso. Porque la fisiología es anatomía en movimiento, ¿me entiendes? Nuestra voz está siempre en movimiento.
Entonces hay que conocer el instrumento, la laringe, el cuerpo, porque es nuestro cuerpo el que cantamos o el que hablamos. Entonces es súper fascinante, porque logré mis metas, sigo con challenge, pero totalmente OK, sigo aprendiendo y, sobre todo, me di cuenta de que transmitiendo eso aprendí mucho más también, porque cuando transmites estás obligado a conocer tu propio instrumento para saber de qué estás hablando.
Entonces es otra pasión para mí enseñar este tema de la técnica vocal, porque más allá de algo técnico es algo que toca al humano. Porque la voz es algo que transmite emociones y estas emociones son resultado de factores en la vida, de educación, de experiencias, de cultura, entonces es bastante complejo.
Zarko Pinkas: Yo te planteaba durante nuestra conversación algo muy personal: toda mi vida he pensado que no canto bien
Mi abuela cantaba y, según recuerdo, incluso llegó a decirme que me callara porque yo no tenía buena voz. Con los años terminé aceptando esa idea como una verdad. Y, sin embargo, tú me dices que una persona puede trabajar su voz, incluso cuando llega con esa convicción.
Entonces te lo pregunto directamente: alguien que cree sinceramente que no puede cantar, ¿puede reeducar su voz y llegar a cantar una canción correctamente? ¿Cómo comienza ese proceso?
Mei Hoff: Primero yo te pregunto si quieres cantar o no. Si me dices que no quieres cantar, no voy a poder hacer nada.
La persona tiene que tener el ánimo, la motivación. Cualquiera que sea la razón es válida: cantar para un amigo que va a festejar sus 20 años, cantar para mi mamá porque me ha pedido algo, cantar en una boda, ¿entiendes? Cualquier razón que sea, así sea pequeña, es válida.
A partir de esa motivación yo voy a poder transmitirte las herramientas para que las uses, porque tienes el porqué de hacer este proceso de técnica vocal.
Aparte de la técnica vocal, son herramientas bien concretas: diez minutos de trabajo por día, basados en entrenar todos los días. Y poco a poco vas a sentir, sentir de verdad en tu cuerpo, sensaciones como vibraciones, tensiones, algunas sensaciones que ni siquiera pensabas que existían. Vas a conectar con tu cuerpo y, cuando conectas con tu cuerpo, te vas a estar creando un bucle sensoriomotor, cerebro-cuerpo, cuerpo-cerebro, y poco a poco estás cortando con tu mente y con tus creencias limitantes.
Y esto es un proceso de la técnica vocal.
Hay personas que, al contrario, necesitan trabajar otras cosas: escuchar estoicismo, taoísmo, budismo, lo que quieras, para entender cómo procedemos en el conocimiento, neurociencia pura para poder desbloquear algo, ya sea por la técnica o ya sea por el trabajo mental, ¿entiendes?, también emocional.
Bueno, yo no soy psicóloga, por eso empiezo directamente con la técnica vocal y, sobre todo, con el mecanismo respiratorio.
En el caso de que haya un bloqueo muy fuerte, ¿crees que eso afecta en el proceso de aprendizaje? Totalmente. A partir del momento en que no ha puesto una palabra sobre eso, que no lo ha puesto hacia su conciencia, efectivamente se va a quedar bloqueado. Pero si quiere cambiar algo, si sí…
Eso es también un 80 por ciento de trabajo: la motivación real de la persona, que se va a dar los medios para entender por qué hay un bloqueo y después vamos a por ello.
Zarko Pinkas: Y quisiera terminar con una pregunta que quizá esté en el centro de todo esto
Me dijiste algo que me parece fundamental: mientras más avanzas en edad, más necesitas hacer algo que se parezca a ti misma. Hay una frase implícita ahí que me interesa mucho: la búsqueda artística como una forma de llegar a uno mismo.
Después de tantos escenarios, tantos covers, tantos músicos, tantos países y tantas experiencias, ¿qué estás buscando realmente cuando cantas tus propias canciones? ¿Una identidad, una forma de libertad, una manera de decir algo que solamente tú puedes decir, o simplemente ese lugar en el que por fin sientes que estás cantando como Mei Hoff y no como la intérprete de las canciones de alguien más?
Mei Hoff: Lastimosamente no canto mis propias canciones, pero precisamente es una dirección que me doy para los años que vienen. Y estoy muy agradecida de que la vida me haya guiado a El Salvador para hacer un álbum con un músico francés en Chalatenango.
Estoy muy feliz de, poco a poco, ofrecerme la libertad de cantar como canto, de ser como soy, gracias a la técnica vocal, a conocerme más.
Sé que no soy una cantante con una voz potente naturalmente, pero sí sé que puedo transmitir emociones con lo que tengo. Es lo que quiero decir.
Todo lo que somos es suficiente y divino, hay que compartir y disfrutar con mucho amor.
Si quieres conocer más del trabajo musical y profesional de Mei Hoff , visita sus plaformas y redes sociales : LINKTREE MEI HOFF – MEI HOFF PLATEFORMES STREAMING | +503 6680 1471 | Correo electrónico: HOFFMANNMIREILLE88@GMAIL.COM
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