Entre tus piernas

Estoy tirado en el suelo, viendo cómo el mundo pasa rápido sobre mí, como si el tiempo tuviera prisa y yo no. El polvo se mete en mi ropa y yo me dejo, apagado, sin querer levantarme.

Zarko Pinkas-Ramírez |

Estoy tirado en el suelo,
viendo cómo el mundo pasa rápido sobre mí,
como si el tiempo tuviera prisa y yo no.
El polvo se mete en mi ropa y yo me dejo,
apagado, sin querer levantarme.

Yo duermo ebrio de las ganas de seguir ebrio,
de esa embriaguez que no es licor sino deseo,
ganas de que la noche no se acabe,
de que el impulso siga latiendo aunque el cuerpo pese.

Ebrio de recordar cuando dormía entre tus piernas doradas,
cuando tu calor era mi cama, tu saliva era mi agua y tu respiración mi techo,
y el suelo ahora solo es un eco frío
de aquel lugar donde yo cabía entero.

Ebrio de estar apretado entre tus piernas suaves como la espuma del mar, donde me hundía en el abismo de tu centro. Ahí donde, unidos en los gemidos, cantabamos las bellas notas de la canción de la vida.
Fue ahí donde todavía siento ese olor mientras en el suelo estoy.