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lunes, 29 de noviembre del 2021

Elecciones Nicaragua: Costa Rica y El Salvador niegan su legitimidad

Las Elecciones de Nicaragua son definidas como “una farsa”, por el presidente Bukele y por José Vivanco de HRW. Costa Rica demanda restablecer la democracia

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Por: Alessia Genoves


Elecciones en Nicaragua posicionan al Frente Sandinista para la Liberación Nacional (FSLN), el partido oficial del actual presidente Daniel Ortega. Sin embargo, el proceso es desconocido por los Estados Unidos, países centroamericanos vecinos, y hasta por representantes de organismo de la comunidad internacional.

La suspensión de tres partidos políticos de la oposición, el encarcelamiento de seis ex-candidatos, de representantes de organizaciones sociales de la oposición, y la continua persecución política condicionaron al partido de gobierno en adquirir ventajas competitivas frente a sus adversarios políticos. El resultado saldó al menos 1.654 hechos de violencia en el contexto electoral”, según cita la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Después de sofocar de una forma muy metódica a la competencia y la disidencia, el presidente Daniel Ortega prácticamente se aseguró la victoria en las elecciones presidenciales de hoy. «Es una película de terror en cámara lenta»”, opinó el director ejecutivo de la organización Human Right Watch.

La contienda electoral convocó a más de 6,2 millones de nicaragüenses, para seleccionar a un nuevo mandatario, así como a los noventa diputados de la Asamblea Nacional y a veinte diputados del Parlamento Centroamericano (Parlacen). Se desarrolló con relativa normalidad, y sin la presencia de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), ni de la Unión Europea, ni del Centro Carter estadounidense

En su lugar, la elección contó con acompañantes del proceso, entre ellos, el representante del Movimiento Socialista Allendista de Chile, Gregorio Mondaca; al presidente del Partido Comunista de España, José Luis Centella, y a su compañero, Miguel Bustamante. Asimismo, rindió su presencia el secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Argentina, Jorge Kreyness, así como del ex-presidente de Veteranos por la Paz de EEUU, Gerry Gordon.

Ante la ausencia de garantías que aseguran la legitimidad electoral, jefes de Estado, como el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada, negaron su respaldo al proceso. Y, aunque El Salvador no lo hizo oficial, el presidente Nayib Bukele expresó, reiteradamente, que las elecciones del vecino país eran una farsa.

Por su carencia de condiciones y garantías democráticas, no reconocemos las elecciones en Nicaragua. Hacemos un llamado al gobierno para que libere y restituya los derechos de los presos políticos, así como a comunidad a propiciar el diálogo para recuperar la democracia en Nicaragua”, expresó Alvarado.

Pese a las desacuerdos con los jefes de Estado vecino, el proceso recibió un ingente apoyo de correligionarios de la izquierda latinoamericana, adscritos a las ideas del socialismo, la doctrina política que prima a la propiedad pública sobre la privada. Instituciones políticas, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), manifestaron la aprobación del proceso, al que describieron una “verdadera fiesta democrática”.

Por su parte, Bukele cuestionó las declaraciones de la oposición del país: “Después de la debacle de la oposición unida, por su apoyo a la dictadura de Ortega y a la farsa de las elecciones en Nicaragua, ARENA quiere volvernos a vender el cuento del pleito izquierda/derecha Ese cuento es viejo y todos sabemos que es más falso que un billete de $2.50”.

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Alessia Genoves
Periodista, redactora de ContraPunto, especialista en temas sociales, culturales y de género
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