La OIEA ya había advertido, antes del conflicto, que Irán contaba con 408,6 kg de uranio al 60 %, y que ese nivel de enriquecimiento es especialmente alarmante.
Por Alonso Rosales (*)
En las últimas horas, tanto Israel como Estados Unidos reconocen que los bombardeos, incluida la llamada “Operación Martillo de Medianoche” impulsada por Trump, no lograron eliminar el uranio enriquecido al 60 % de Irán. El propio Rafael Grossi, director de la OIEA, admitió que es posible que ese material fuera reubicado antes de los ataques.
Un alto funcionario israelí afirmó a The Daily Beast que “algunos” de los barriles de uranio siguen enterrados bajo los escombros en Fordo, Natanz e Isfahán, y que su extracción sería difícil, pero no imposible. Otro reporte de la agencia AP señala que efectivos israelíes temen que Irán pueda recuperar el material profundamente oculto en Isfahán, lo que desarma la narrativa de una eliminación total.
Inteligencia iraní: preparada y sigilosa
Mi análisis cobra fuerza si consideramos la hipótesis de expertos iraníes, quienes señalan que, dentro de un territorio tan extenso, se pueden crear “talleres artesanales” dispersos, invisibles para las inspecciones y radares, lo que refuerza el argumento de que gran parte del uranio no fue destruido, sino movido o escondido con inteligencia y eficacia.
La OIEA ya había advertido, antes del conflicto, que Irán contaba con 408,6 kg de uranio al 60 %, y que ese nivel de enriquecimiento es especialmente alarmante. Grossi, además, ha recalcado que “aún no sabemos dónde podría estar este material” y que, tras los golpes, Irán podría reconstruir su infraestructura nuclear “en cuestión de meses”
El frente mediático y político
Desde Washington, Trump sostuvo que el programa nuclear fue “completamente obliterado”, afirmando que “lo hicimos estallar al reino de los cielos”. Sin embargo, informes de la inteligencia del Pentágono y la CIA sugieren que, en el mejor de los casos, los ataques habrían retrasado el programa de Irán unos pocos meses, pero sin secar sus reservas.
Netanyahu, por su parte, reconoció que el uranio no fue afectado tras la llamada “guerra de 12 días”, y advirtió que aún existe riesgo nuclear, insinuando que pueden venir más ataques.
Victoria iraní: más estratégica que bélica
La lectura que propones se refuerza con varios hechos concretos:
Apoyo internacional indirecto: Rusia ha prometido ayudar a Irán a reconstituir sus reservas, incluyendo convertir uranio enriquecido al 60 % a niveles para uso civil
Es válido decir que Irán salió reforzado: en lugar de un golpe irreparable, logró preservar su materia prima, redirigirla y quizá asegurarla en múltiples sitios ocultos. Mientras tanto, Netanyahu ha utilizado los bombardeos para desviar la atención de los escándalos internos, y Trump ganó “cátedra” mediática, aunque con resultados cuestionables en la práctica. Como resumen sin conclusiones: la batalla comunicacional fue para Israel y EE.UU.; la guerra real fue administrativa e inteligente, ganada por Irán,
(*) Observador Internacional de ContraPunto
Fuentes:
AP; New York Posts, The Guardian; Alarabiya.net