Wilmer Isaac González Hernández fue condenado a prisión de por vida tras ser declarado culpable de agredir sexualmente en tres ocasiones a una menor de edad. La Fiscalía informó que el condenado también deberá pagar $3,000 en concepto de responsabilidad civil y otros daños.
Por Redacción ContraPunto
El Salvador registró su primera condena de cadena perpetua contra un hombre declarado culpable de violar a una adolescente de 13 años, en un caso ocurrido entre febrero y junio de 2026 en los departamentos de Morazán y San Miguel, informó la Fiscalía General de la República (FGR).
El condenado fue identificado como Wilmer Isaac González Hernández, quien recibió la máxima pena impuesta por el Juzgado de lo Criminal de La Unión, luego de ser encontrado responsable de agredir sexualmente a la menor en tres ocasiones.
De acuerdo con las investigaciones fiscales, el imputado conoció a la adolescente el 15 de febrero de 2026 y comenzó a comunicarse con ella a través de redes sociales. Según la Fiscalía, mediante estos contactos inició un proceso de manipulación para ganarse su confianza.
Posteriormente, González Hernández trasladó a la víctima a diferentes lugares de los distritos de Ciudad Barrios, en San Miguel, y San Simón, en Morazán Sur, donde cometió las agresiones sexuales.
La denuncia permitió iniciar la investigación
Los hechos fueron denunciados el 7 de junio de 2026 por familiares de la adolescente, quienes observaron lesiones en el cuello de la víctima y alertaron sobre la situación.
A partir de la denuncia, las autoridades desarrollaron las investigaciones que permitieron llevar el caso ante la justicia y obtener una condena de cadena perpetua.
Además de la pena de prisión de por vida, el tribunal ordenó al condenado pagar $2,500 en concepto de responsabilidad civil y otros $500 por daño emergente y lucro cesante.
Asimismo, el juez dispuso que la adolescente y su grupo familiar sean incorporados a programas de ayuda humanitaria y reciban servicios de asistencia.
Un precedente en la aplicación de la cadena perpetua
Esta sentencia constituye, según la FGR, la primera condena de cadena perpetua impuesta en el país por un delito de esta naturaleza, en el marco de la aplicación de las reformas legales que incorporaron esta pena para determinados delitos graves.
El caso vuelve a poner en el centro del debate la protección de la niñez y adolescencia frente a la violencia sexual, así como la responsabilidad de las instituciones de justicia en la investigación, persecución y sanción de estos delitos.
La protección de las víctimas menores de edad y el acompañamiento a sus familias también representan aspectos fundamentales para evitar la revictimización y garantizar su recuperació