El Salvador destinará $10 millones a estudios para desarrollar energía nuclear en Chalatenango y San Vicente

Por Redacción ContraPunto

La CEL proyecta invertir más del 80 % de sus fondos de preinversión de 2027 en evaluar los emplazamientos para una futura planta nuclear. El Gobierno mantiene como objetivo contar con su primer reactor en 2030.

La Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) ha presupuestado $10 millones para estudios de preinversión destinados al desarrollo de energía nuclear en El Salvador, una iniciativa que busca abrir una nueva etapa en la matriz energética nacional y diversificar las fuentes de generación eléctrica.

Los recursos están contemplados en el anteproyecto del presupuesto institucional de 2027 y se concentrarán en la evaluación de posibles emplazamientos en los departamentos de Chalatenango y San Vicente, dos zonas propuestas por el Gobierno para estudiar la instalación de una futura planta nuclear.

La asignación representa el 80.25 % de los $12.46 millones que la autónoma prevé destinar a estudios de preinversión durante ese año, lo que evidencia la prioridad financiera que ha adquirido este proyecto dentro de la planificación energética estatal.

Chalatenango y San Vicente, bajo evaluación

Los dos departamentos fueron propuestos por el Gobierno salvadoreño en mayo de 2025 ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), durante la primera Misión de Diseño de Sitios y Eventos Externos, conocida como SEED.

En esa etapa, especialistas del organismo internacional analizaron aspectos relacionados con la selección de emplazamientos para una instalación nuclear, incluidos los parámetros de seguridad física, los riesgos externos y la protección ambiental.

La evaluación de los sitios constituye un paso fundamental antes de avanzar hacia decisiones de construcción, debido a que una instalación de este tipo requiere estudios técnicos, geológicos, sísmicos, ambientales y de disponibilidad de recursos para su operación.

La asignación presupuestaria de 2027 permitirá continuar con los estudios de preinversión, aunque todavía no representa una inversión directa en la construcción del reactor ni confirma que alguno de los dos departamentos haya sido seleccionado definitivamente para albergar la planta.

El objetivo gubernamental: un reactor en 2030

El Gobierno salvadoreño ha planteado como meta disponer de su primer reactor nuclear en 2030. Como parte de esa estrategia, también prevé formar a 400 especialistas en el campo de la tecnología nuclear.

El presidente de la CEL, Daniel Álvarez, ha señalado anteriormente que el país busca desarrollar esta tecnología con fines pacíficos, orientada al aprovechamiento energético.

La apuesta por la energía nuclear supondría un cambio significativo para El Salvador, que cuenta con generación hidroeléctrica, geotérmica, solar y otras fuentes renovables. Una eventual incorporación de energía nuclear podría ampliar las alternativas de suministro eléctrico, aunque sus beneficios dependerán de la viabilidad técnica, económica y ambiental del proyecto.

A diferencia de las fuentes solares y eólicas, cuya producción depende de las condiciones meteorológicas, las centrales nucleares pueden generar electricidad de manera continua. Sin embargo, también exigen elevados niveles de inversión, sistemas de seguridad especializados, gestión de residuos radiactivos y personal altamente capacitado.

Una inversión que requiere estudios rigurosos

El desarrollo de un programa nuclear civil no se limita a seleccionar un terreno y construir una central. También implica establecer un marco regulatorio sólido, garantizar la supervisión independiente, preparar protocolos de emergencia y definir mecanismos para la gestión segura del combustible y los residuos radiactivos.

Por ello, los estudios de preinversión son determinantes para establecer si los sitios propuestos reúnen las condiciones necesarias y si el proyecto puede sostenerse financieramente a largo plazo.

Asimismo, el cumplimiento de los estándares internacionales de seguridad y protección ambiental será un elemento central para avanzar hacia las siguientes etapas.

La meta de contar con un reactor en 2030 plantea un calendario exigente, por lo que el avance de las evaluaciones técnicas, la formación de especialistas y la preparación institucional serán factores decisivos para determinar si el país puede cumplir ese objetivo.

La energía nuclear gana peso en la planificación estatal

La asignación de $10 millones sitúa al proyecto nuclear entre las principales prioridades de los estudios energéticos de la CEL para 2027. El presupuesto refleja que el Gobierno pretende avanzar en la evaluación de una tecnología que podría modificar la estructura de generación eléctrica del país.

No obstante, el monto anunciado corresponde a estudios de preinversión y no al costo total de una futura central nuclear, cuya construcción, equipamiento, operación y desmantelamiento requerirían una planificación financiera de mayor alcance.

El desafío para El Salvador será convertir la planificación en un proyecto viable, con transparencia en el uso de los fondos públicos, evaluaciones independientes y garantías de seguridad para las comunidades y el medio ambiente.

Los resultados de los estudios en Chalatenango y San Vicente serán determinantes para conocer la viabilidad de la iniciativa y definir los siguientes pasos de una estrategia que tiene como horizonte la incorporación de energía nuclear a la matriz eléctrica salvadoreña.