Redacción ContraPunto
El Salvador ha ampliado en los últimos tres años su participación en el mercado internacional de activos digitales, con $3,781 millones en financiamiento empresarial habilitado mediante emisiones registradas desde el país, según datos de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) actualizados al 4 de septiembre de 2026.
La cifra fue presentada por la CNAD en el marco de su tercer aniversario y comprende 205 emisiones relacionadas principalmente con deuda estructurada y otras operaciones empresariales, entre ellas mecanismos de leasing y factoring. El presidente de la institución, Juan Carlos Reyes, explicó que tanto empresas salvadoreñas como extranjeras han utilizado el marco regulatorio del país para buscar financiamiento mediante instrumentos digitales.
La importancia de este mercado radica en la tokenización de activos, un proceso mediante el cual derechos económicos o instrumentos financieros pueden representarse digitalmente utilizando tecnología de registro distribuido. La propia CNAD define los activos digitales como representaciones digitales que pueden almacenarse y transferirse electrónicamente mediante esta tecnología.
Uno de los segmentos que comienza a adquirir mayor relevancia es el inmobiliario. De acuerdo con la CNAD, los proyectos de construcción e inmuebles acumulan $633 millones en 55 emisiones habilitadas. De ese monto, alrededor de $133 millones ya habían sido invertidos en proyectos inmobiliarios, según declaraciones del presidente de la comisión.
La diferencia entre el monto autorizado y el efectivamente invertido es importante: una emisión habilitada representa la posibilidad regulada de captar recursos, pero no significa necesariamente que la totalidad del monto haya sido colocada o convertida en inversión.
El crecimiento del sector está vinculado con la Ley de Emisión de Activos Digitales, que estableció un marco específico para las emisiones y la participación de proveedores de servicios relacionados con estos instrumentos.
La CNAD mantiene un registro público de emisiones, emisores y comercializadores autorizados. Su registro muestra emisiones realizadas durante 2026 vinculadas con empresas de distintos sectores y también con emisores internacionales.
Entre los instrumentos registrados aparecen emisiones relacionadas con empresas inmobiliarias, financieras, tecnológicas y otros proyectos, además de productos vinculados con activos financieros tokenizados.
El organismo regulador sostiene que la existencia de reglas específicas busca proporcionar mecanismos de supervisión y protección dentro de un mercado caracterizado por su componente tecnológico y por la utilización de blockchain y otras tecnologías de registro distribuido.
El crecimiento de las emisiones también plantea interrogantes sobre cuánto de los recursos autorizados termina efectivamente llegando a empresas, proyectos productivos e inversiones.
Los $3,781 millones reflejan el volumen de financiamiento habilitado dentro del ecosistema regulado, pero no deben interpretarse automáticamente como inversión extranjera directa ni como dinero ya ejecutado en la economía salvadoreña.
Para El Salvador, el desarrollo de este mercado abre una nueva vía para atraer empresas y capital internacional, pero su impacto económico dependerá de factores como la calidad de los proyectos financiados, la transparencia de las emisiones, la protección de los inversionistas y la capacidad de supervisión de las autoridades.
A tres años de la creación de la CNAD, el país cuenta así con un mercado regulado de activos digitales que busca posicionarse más allá de las operaciones tradicionales con criptomonedas. La apuesta apunta hacia un modelo en el que la tokenización de deuda, proyectos inmobiliarios, activos financieros y otras operaciones empresariales pueda convertirse en una herramienta adicional de acceso al financiamiento.
El registro oficial de la CNAD evidencia que el mercado continúa incorporando nuevas emisiones durante 2026, mientras el regulador intenta consolidar a El Salvador como una jurisdicción especializada en activos digitales.
Fuentes: Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD), El Economista