El Salvador avanza en gobernanza de inteligencia artificial, pero persisten brechas tecnológicas

Por Redacción ContraPunto

El Salvador obtuvo 37.9 puntos y se ubicó en la posición 12 de 20 países evaluados en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile. El informe reconoce avances en gobernanza, seguridad y planificación estratégica, pero también advierte limitaciones en investigación, infraestructura y adopción de estas tecnologías.

La evaluación regional refleja una realidad de contrastes para el país: mientras registra resultados destacados en algunos componentes institucionales, todavía enfrenta obstáculos para transformar esas capacidades en un ecosistema tecnológico más desarrollado, con mayor innovación científica y una integración amplia de la inteligencia artificial en la economía.

Fortalezas en gobernanza y planificación

Uno de los resultados más relevantes de El Salvador corresponde al indicador de estrategias nacionales de inteligencia artificial, en el que alcanzó 100 puntos, la máxima calificación, compartida con México, Perú y Ecuador. Este componente evalúa la existencia de políticas y estrategias orientadas a impulsar el desarrollo y aprovechamiento de estas tecnologías.

En seguridad, precisión y confiabilidad de la inteligencia artificial, el país obtuvo 91.3 puntos, una de las calificaciones más altas de la región, solo por debajo de Brasil, que alcanzó 100 puntos. Además, avanzó ocho posiciones respecto a la edición de 2025 en este indicador.

En gobernanza de la inteligencia artificial, El Salvador registró 61.3 puntos, resultado que lo sitúa entre los países con capacidades avanzadas en esta dimensión, según la clasificación del índice. Este apartado examina las condiciones institucionales y los mecanismos para orientar el desarrollo y la utilización de estas herramientas.

El país también obtuvo 66 puntos en visión e institucionalidad, un indicador relacionado con las políticas públicas y las estructuras responsables de promover el desarrollo tecnológico.

Otro resultado favorable se registró en productos de datos, donde alcanzó 85 puntos. La disponibilidad y utilización de datos son factores importantes para desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial y fortalecer las capacidades digitales.

Sin embargo, estas calificaciones no significan que el país haya superado los desafíos estructurales asociados con la innovación y la transformación digital. Los resultados muestran fortalezas específicas que deben contrastarse con las condiciones materiales, científicas y educativas necesarias para sostener el crecimiento tecnológico.

Investigación y desarrollo, entre los principales desafíos

La principal brecha aparece en la dimensión de investigación, desarrollo y adopción de inteligencia artificial, en la que El Salvador obtuvo 24.7 puntos.

La diferencia con otros países de la región resulta significativa: Chile alcanzó 73.7 puntos y Brasil 63.9. Estas cifras evidencian la distancia que todavía separa a El Salvador de los ecosistemas regionales con mayores capacidades para investigar, desarrollar e incorporar estas tecnologías.

El desafío consiste en pasar de la formulación de estrategias y el establecimiento de mecanismos institucionales a la generación de conocimiento, la innovación aplicada y el desarrollo de soluciones tecnológicas propias.

Para ello, son relevantes la inversión en investigación científica, la colaboración entre universidades y empresas, la formación de especialistas y la creación de condiciones que permitan a los emprendimientos tecnológicos desarrollar productos y servicios competitivos.

La infraestructura también representa una limitación. En el apartado de factores habilitantes, que comprende infraestructura, disponibilidad de datos y talento humano, El Salvador obtuvo 35.1 puntos. En infraestructura alcanzó 35.2, ubicándose en el grupo de capacidades intermedias, cerca del límite inferior de esa categoría.

Estas condiciones son determinantes para ampliar el acceso a herramientas de inteligencia artificial, fortalecer los servicios digitales y facilitar su incorporación en las actividades económicas y en la administración pública.

Formación de talento: una oportunidad para el país

El desarrollo de la inteligencia artificial requiere profesionales especializados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, además de capacidades en análisis de datos, programación, investigación y gestión tecnológica.

De acuerdo con el informe, el 22.4 % de los graduados de educación superior considerados en el indicador salvadoreño de licenciaturas corresponde a carreras vinculadas con estas disciplinas. El porcentaje supera el promedio regional de 18.8 %.

Este resultado constituye una oportunidad para ampliar la disponibilidad de profesionales capaces de participar en proyectos de transformación digital. No obstante, el porcentaje de graduados en áreas STEM no equivale necesariamente al número de especialistas preparados para desarrollar sistemas avanzados de inteligencia artificial.

El estudio advierte que ninguna de las 20 naciones evaluadas alcanzó un nivel alto de preparación del talento humano. Chile, Uruguay y Trinidad y Tabago registraron niveles moderados, mientras que los demás países enfrentan distintos grados de dificultad para desarrollar las capacidades profesionales requeridas.

Para El Salvador, el reto incluye fortalecer la formación especializada, ampliar las oportunidades de investigación y facilitar que los profesionales puedan incorporarse a proyectos tecnológicos de mayor complejidad.

Las empresas, otro frente pendiente

La adopción de inteligencia artificial en el sector empresarial constituye otro desafío para América Latina. El informe señala que el uso de estas herramientas avanza más rápidamente entre las personas que dentro de los procesos productivos de las organizaciones.

Las pequeñas empresas presentan mayores dificultades para incorporar estas tecnologías, debido a limitaciones de recursos, conocimientos especializados e infraestructura.

En El Salvador, ampliar la adopción empresarial podría contribuir a mejorar la productividad, automatizar procesos, fortalecer los servicios y desarrollar nuevas oportunidades comerciales. Sin embargo, estos beneficios dependen de la capacidad de las empresas para integrar las herramientas en sus operaciones y evaluar sus resultados.

La transformación digital no consiste únicamente en acceder a aplicaciones de inteligencia artificial, sino también en contar con personal capacitado, datos adecuados, infraestructura confiable y estrategias que permitan utilizarlas de manera segura y productiva.

Un avance institucional que necesita resultados concretos

Los resultados del ILIA 2026 presentan un panorama mixto para El Salvador. El país sobresale en planificación estratégica, gobernanza y algunos indicadores relacionados con la seguridad y la disponibilidad de datos, pero mantiene debilidades en investigación, desarrollo tecnológico, infraestructura y preparación especializada.

La posición 12 entre 20 países y la calificación general de 37.9 puntos muestran que los avances en determinadas áreas todavía no se traducen en un desempeño suficientemente sólido en el conjunto de capacidades evaluadas.

El desafío para los próximos años será convertir las estrategias nacionales y las fortalezas institucionales en mayores inversiones en ciencia y tecnología, mejores oportunidades de formación profesional, innovación empresarial y desarrollo de soluciones propias.

La inteligencia artificial ofrece oportunidades para modernizar la economía y los servicios públicos, pero aprovecharlas requiere políticas sostenidas, infraestructura adecuada y capital humano especializado.

El informe de la CEPAL y el CENIA sitúa así a El Salvador ante una doble tarea: consolidar los avances en gobernanza y cerrar las brechas que limitan su capacidad para desarrollar y adoptar inteligencia artificial a mayor escala.

Fuente: Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, elaborado por la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile