Por Redacción ContraPunto
El Salvador busca avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo económico en la que la seguridad, la infraestructura y la conectividad se conviertan en pilares para atraer inversiones y fortalecer su posición dentro del comercio regional.
Durante el acto protocolario de ExpoLogística 2026, organizado por ASAC, ASOLA y BASC El Salvador, el vicepresidente de la República, Félix Ulloa, sostuvo que el país, después de alcanzar lo que el Gobierno denomina el “milagro de la seguridad”, se encamina ahora hacia el denominado “milagro económico”.
Ulloa afirmó que esta transformación forma parte del plan de seis etapas impulsado por el presidente Nayib Bukele, dentro del cual la industria logística tiene un papel estratégico debido a su capacidad para facilitar el comercio, atraer capital y generar nuevas oportunidades de empleo y negocios.
Uno de los principales argumentos planteados durante la actividad fue la ubicación geográfica de El Salvador. Su posición en Centroamérica puede convertirse en una ventaja para el movimiento de mercancías y para el establecimiento de operaciones vinculadas con cadenas regionales de suministro.
En ese contexto, el Gobierno ha colocado la inversión en infraestructura como uno de los componentes fundamentales de su estrategia. Entre los proyectos mencionados se encuentra el Aeropuerto del Pacífico, cuya obra de terracería, según lo expuesto por Ulloa, alcanza un 93 % de avance.
A este proyecto se suman la inauguración del periférico Claudia Lars, la construcción del viaducto y la ampliación de la carretera CA01W, en el tramo de Los Chorros, además de nuevos aeródromos.
La apuesta oficial es que una mayor conectividad terrestre y aérea permita reducir tiempos y costos de traslado, mejorar las condiciones para el intercambio comercial y hacer más atractivo al país para empresas que buscan instalar centros de distribución o ampliar sus operaciones en la región.
Sin embargo, el vicepresidente reconoció que la infraestructura por sí sola no garantiza que El Salvador pueda convertirse en un centro logístico competitivo.
La modernización debe incluir también los procedimientos administrativos, las instituciones encargadas del comercio exterior y el sistema aduanero. Ulloa destacó la necesidad de construir una “arquitectura administrativa y jurídica” capaz de acompañar las inversiones físicas.
En ese sentido, la eficiencia de las aduanas representa un elemento determinante. Para las empresas vinculadas al comercio internacional, los tiempos de despacho, la digitalización de procesos, la certeza jurídica y la reducción de trámites pueden ser tan importantes como contar con carreteras, aeropuertos o instalaciones portuarias.
La estrategia plantea, por tanto, un desafío mayor: transformar las inversiones públicas en una plataforma capaz de generar crecimiento económico sostenible.
El desarrollo del sector logístico puede beneficiar a transportistas, operadores de almacenamiento, empresas de distribución, exportadores e importadores, pero también exige una mayor articulación entre el sector público y privado.
ExpoLogística 2026 se desarrolla precisamente en ese escenario, en momentos en que El Salvador busca proyectarse como un país con mejores condiciones para el comercio y la inversión.
La consolidación de esa apuesta dependerá no solamente de completar las obras anunciadas, sino de que la infraestructura vaya acompañada de instituciones eficientes, reglas claras, servicios modernos y una estrategia que permita al país aprovechar plenamente su posición geográfica.
El llamado “milagro económico” planteado por el Gobierno entra así en una etapa en la que la seguridad constituye el punto de partida, pero la competitividad, la productividad y la capacidad logística serán algunos de los factores que determinarán si esa transformación logra traducirse en mayores inversiones, empleo y oportunidades para la población salvadoreña.