El impuesto a las remesas por Estados Unidos: causas y efectos

Por Alonso Rosales

 Un impuesto aplicado en EE. UU. a las remesas —según las propuestas que han circulado entre 1% y hasta 5%— tendría un efecto directo y desproporcionado sobre países muy dependientes como El Salvador, donde las remesas representan cerca de una cuarta parte del PIB. Los canales formales se encarecerían y parte del flujo podría migrar a vías informales; el resultado probable sería menor consumo familiar, presión sobre la cuenta corriente y mayores vulnerabilidades fiscales y sociales. Estas conclusiones están respaldadas por análisis académicos y organismos internacionales.

1) ¿Por qué aparece la idea de gravar remesas en EE. UU.?

Las propuestas surgieron en debates presupuestarios y de control migratorio como una forma de recaudar ingresos adicionales y, en algunos discursos, de desincentivar ciertos envíos ligados a actividades ilícitas o a la economía informal en origen. Distintos proyectos han planteado porcentajes distintos (ejemplos públicos han oscilado desde 1% hasta 5% según versiones y autores del proyecto). El diseño técnico —si grava al remitente, al beneficiario, si aplica sólo a no ciudadadanos, si se coordina con proveedores de servicios— determina gran parte del impacto.

2) ¿Qué tan importante son las remesas para El Salvador?

El Salvador depende fuertemente de los envíos desde el exterior: las remesas han llegado a representar alrededor del 20–24% del PIB en años recientes, una proporción altísima comparada con el promedio mundial. Gran parte de ese dinero se destina al consumo de los hogares, apoyo para alimentación, vivienda, salud y educación —es decir, son ingresos primarios para el bienestar y la demanda interna. Esa concentración explica por qué incluso un pequeño impuesto puede tener efectos grandes a nivel agregado y social.

3) Canales económicos: cómo llegaría el efecto a la economía salvadoreña

a) Menor ingreso disponible de los hogares.
Un impuesto que reduce la cantidad neta recibida (o eleva el costo para el remitente) funciona como una caída del ingreso real de las familias receptoras. Dado que la mayor parte se usa para consumo básico, la contracción del consumo sería rápida y concentrada en los hogares más pobres, con alta propensión marginal a consumir. Esto reduce la demanda agregada y puede desacelerar el crecimiento inmediato.

b) Evasión y desplazamiento a canales informales.
Los estudios y análisis de políticas muestran que gravar transferencias puede empujar parte del flujo hacia canales informales (envíos en mano, criptomonedas, ‘mulas’, redes familiares no bancarizadas) para evitar el gravamen. Eso reduce la trazabilidad y la base formal que el Estado y los proveedores usan para servicios financieros, y puede aumentar costes de monitoreo y riesgos jurídicos. Además, las comisiones preexistentes (operadores como Western Union, fintechs) ya encarecen envíos; añadir un impuesto reduce la transferencia neta o aumenta el costo total.

c) Efectos sobre la cuenta corriente y reservas.
Una caída persistente de remesas reduce ingresos en cuenta corriente y puede presionar el tipo de cambio y las reservas internacionales, lo que encarece importaciones y puede elevar la inflación importada. Para países con reservas ajustadas o déficit externo, el choque en remesas amplifica vulnerabilidades macro.

d) Impacto fiscal y en gasto social.
Si el impuesto reduce la demanda y el crecimiento, la recaudación interna (IVA, renta) puede desacelerarse, complicando la consolidación fiscal. Además, aumento en la pobreza y las necesidades sociales presionaría el gasto público en redes de protección, justo cuando la recaudación puede estar disminuyendo. Algunos proponentes del impuesto arguyen que la recaudación compensaría, pero la evidencia sugiere que efectos negativos sobre la base imponible y la economía pueden limitar esos ingresos netos.

4) ¿Cuánto podría perder El Salvador en términos prácticos? (escenarios simples)

Las estimaciones dependen del tipo impositivo y de la elasticidad (qué tanto caen las remesas ante mayor costo). Estudios de think-tanks han modelado impactos para distintos países: por ejemplo, con un impuesto de ~3.5% el efecto directo en volumen puede ser relevante y regresa menos a países altamente dependientes; otros análisis muestran que incluso 1% es regresivo y tiene efecto sobre consumo en hogares pobres. En números redondos y simplificados:

  • Impuesto 1%: efecto pequeño en monto recaudado desde EE. UU. pero significativo para familias de bajos ingresos; posible reducción leve en volumen formal y pérdida real de poder de compra.
  • Impuesto 3–3.5%: impacto notable —aumento del costo total (impuesto + comisiones), mayor desincentivo a envíos formales y proyección de caída en remesas de varios puntos porcentuales; contracción del consumo y presión sobre la cuenta corriente.
  • Impuesto 5%: escenario más severo: efectos acumulados importantes en pobreza, demanda y posiblemente migración de canales, con costes sociales elevados.

Importante: los números exactos requieren modelos específicos con datos bilaterales (remesas desde EE. UU. por año a El Salvador, elasticidades observadas), pero la dirección del efecto (peor para países muy dependientes y para hogares pobres) es clara en la literatura.

5) Opinión de expertos / evidencia académica

  • Think tanks y centros de investigación alertan que el impuesto es regresivo: golpea proporcionalmente más a hogares pobres y reduce eficacia social de las transferencia.
  • Estudios macroeconómicos (IMF y literatura académica) muestran que remesas sostienen consumo, amortiguan choques y que su reducción puede amplificar vulnerabilidades externas; la política óptima requiere cuidado para evitar empeorar bienestar.
  • Análisis de bancos y consultoras (BBVA, Dialogue, Tax Foundation) sugieren que el impuesto puede tener costos administrativos y de cumplimiento altos y que gran parte del efecto podría traducirse en mayores canales informales, reduciendo recaudación efectiva y aumentando riesgos de lavado si no se diseña cuidadosamente.

6) ¿Qué puede hacer El Salvador ante esa posibilidad?

  1. Negociación diplomática y lobby multilateral. Buscar exenciones o reglas que protejan transferencias familiares (defensa diplomática, coordinación con organizaciones multilaterales).
  2. Reducir costos de envío internos y promover formalización. Incentivar cuentas digitales, corresponsales bancarios y fintechs locales que reduzcan comisiones y mejoren trazabilidad sin criminalizar flujos.
  3. Fortalecer redes de protección social. Preparar medidas temporales focalizadas (subsidios, transferencias condicionadas) para amortiguar la caída del consumo en los hogares más vulnerables.
  4. Diversificar la economía y exportaciones de servicios. Largo plazo: reducir dependencia de remesas ampliando inversión, turismo, exportaciones y atracción de IED.
  5. Mejorar monitoreo y transparencia. Fortalecer supervisión para evitar que el dinero migre a canales no regulados y para captar la mayor parte posible de los flujos por vías formales.

 ¿Crearía algún efecto para El Salvador?

Sí. Aunque algunos medios y voces públicas han querido minimizar el impacto o señalar que los efectos serían limitados, la evidencia técnica y los análisis de organismos independientes y académicos señalan que incluso un impuesto pequeño puede trasladarse a las familias receptoras, reducir consumo, aumentar la informalidad de los envíos y provocar tensiones macroeconómicas en países donde las remesas son una porción alta del PIB (como El Salvador). La magnitud final depende de la tasa aprobada, del diseño legal y de las reacciones (si se busca evitar el impuesto por canales alternativos). Por eso, aun cuando hoy no haya certeza legislativa ni aplicación inmediata, la posibilidad es relevante y conviene preparar políticas de mitigación.

Fuentes

Datos: remesas como % del PIB (World Bank / compilaciones).

Análisis de propuestas y diseño fiscal (Tax Foundation; The Dialogue; GFMag).

Efectos sobre hogares y mercados formales (CGDev, BBVA Research).

Estudios macroeconómicos sobre impuestos a remesas y efectos agregados (IMF / literatura).

Uso de remesas en El Salvador (bancos centrales / encuestas referenciadas).