El Fenómeno de La Niña

Por Juan José Dalton Pohl

I.

En otro mundo
encenderé el precario foco de luz que necesitaba
para aglutinar mi realidad emergente
de mal cuento
con intentos desesperados de convertirlo en una novela.

Ahora, el escritor existe
con cara de hierro
sin especular las expresiones
sino su forma de altura calculada
por la métrica más infame de los últimos bestiarios.

Se junta un río de audaces inmortales
cuyos nombres sin apellidos reafirman
la derrota de sus hijos.
Hijos como tú. Hijos como yo.

Hijos de la patria, sin acudir al romanticismo modernista,
esperan la agrupación de los muertos cuya sangre habita
en las ceibas
aventadas a la laguna.

(Con una pausa, pensemos que las ceibas no son las únicas criaturas desnudas que fueron aventadas a una laguna en las últimas generaciones.)


II.

“Está de moda ser latino”, escuché en las
avenidas de cables subterráneos,
dicha cómica.

No creo que esté de moda que hayan
aventado a nuestros abuelos,
que también fueron ceiba,
que también fueron patria,
que también fueron subterráneos
y que también fueron hijos,
al abismo de una laguna

hoy en día, seca,
para más joder.