Tras meses de presión pública y mediática, Kilmar Ábrego fue devuelto a EE.UU., donde enfrenta ahora acusaciones de supuestamente liderar una red de tráfico de personas.
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La historia de Kilmar Armando Ábrego García se ha convertido en una radiografía del racismo estructural, la ineptitud institucional y el oportunismo político que permea parte del sistema migratorio estadounidense. Nacido en San Salvador en julio de 1995, Ábrego llegó a Estados Unidos en su adolescencia escapando de las amenazas de pandillas en su país natal. Sin embargo, fue acusado sin pruebas concretas de pertenecer a la Mara Salvatrucha (MS-13), etiquetado por su vestimenta y señalado por un supuesto informante anónimo. Hoy, su situación legal sigue siendo incierta y su caso ha despertado la indignación de múltiples sectores que ven en él un símbolo de las injusticias cometidas contra la comunidad latina.
Ábrego fue deportado erróneamente a El Salvador en marzo de 2025, a pesar de contar con medidas de protección legales otorgadas desde 2019 por riesgo real de violencia. En su país fue encarcelado y, según declaraciones de sus abogados, fue torturado y amenazado por agentes del Estado. Tras meses de presión pública y mediática, Kilmar fue devuelto a EE.UU., donde enfrenta ahora acusaciones de supuestamente liderar una red de tráfico de personas. Sin embargo, hasta el momento, ningún tribunal ha probado su relación con pandillas ni se le ha imputado formalmente por delitos asociados al crimen organizado.
A pesar de la falta de pruebas, la nueva Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se ha encargado de demonizarlo públicamente. En declaraciones recientes, Noem se refirió a Ábrego como “un monstruo”, en un claro intento por alimentar una narrativa de “mano dura” y criminalización de los migrantes latinos. Pero esta actitud no es sorprendente: Noem ha construido su figura política sobre la base del autoritarismo, el nacionalismo blanco y la constante estigmatización de los latinos. Es el mismo guion del trumpismo.
Como en todo régimen autocrático, el liderazgo de Donald Trump se sostiene sobre una corte de aduladores incapaces. Noem actúa como una policía bravucona, pero vacía de sensibilidad y sin fundamentos legales. A su lado, Robert F. Kennedy Jr. se suma al coro del absurdo con sus declaraciones plagadas de ignorancia. Son políticos de gestos grandilocuentes y discursos llenos de odio, que actúan como si estuvieran en una telenovela de supremacía blanca. Si Trump dijera que es posible llegar al sol de noche, ellos serían los primeros en secundarlo sin pestañear.
Pero el fondo del problema es más grave: EE.UU. necesita a los latinos. Sin la fuerza laboral de los migrantes, especialmente los centroamericanos, la economía estadounidense colapsaría. Quienes limpian, construyen, cuidan, cultivan, cocinan y transportan, en su mayoría, son latinos. Son el motor invisible del país, y aún así son tratados como una amenaza. Si por un momento los hispanos se unieran y dejaran de trabajar por una semana, el sistema sentiría su poder.
Sin embargo, la gran debilidad de los latinos es su falta de unidad. A menudo se dañan entre ellos, se desprecian por diferencias de nacionalidad, estatus o idioma. Y mientras tanto, los que odian a los latinos se fortalecen. Se necesita conciencia colectiva, orgullo y valentía. No se trata solo de defender a Kilmar Ábrego, sino de entender que su caso representa lo que millones podrían sufrir mañana.
El odio institucional que destilan personajes como Kristi Noem no es solo un discurso: es una amenaza real para la dignidad humana y la justicia. La lucha por los derechos de Kilmar Ábrego es también la lucha por la verdad, contra la mentira, el prejuicio y el autoritarismo. La historia juzgará a quienes callaron, a quienes avalaron el abuso, y a quienes se escondieron tras el miedo.
Hoy más que nunca, ser latino en Estados Unidos es resistir. Resistir al desprecio, al racismo, a las etiquetas y a la invisibilización. Es hora de alzar la voz. Porque la verdad, aunque la quieran enterrar, siempre vuelve a la luz.
Fuentes . AP , TIME ,CNNE , POLITICO , EL PAIS , BBC , INFOBAE, LA TERCERA