El arte como camino: jóvenes de Guancora culminan proceso creativo en el Museo de la Palabra y la Imagen

La clausura de los Talleres Creativos del MUPI reunió a estudiantes y sus familias en una jornada que celebró el aprendizaje, la expresión artística y la construcción de comunidad a través de la cultura.

Zarko Pinkas |

La clausura de los Talleres Creativos del MUPI reunió a estudiantes y sus familias en una jornada que celebró el aprendizaje, la expresión artística y la construcción de comunidad a través de la cultura.


Para muchos niños y jóvenes del cantón Guancora, en Chalatenango, el viaje hacia San Salvador significó mucho más que una visita al Museo de la Palabra y la Imagen. Fue la oportunidad de cerrar un ciclo de aprendizaje que durante meses les permitió descubrir nuevas formas de expresión, desarrollar habilidades artísticas y fortalecer vínculos con su comunidad.

Un total de 33 estudiantes, entre niños, niñas y adolescentes, participaron este sábado en la clausura de los Talleres Creativos impulsados por el MUPI. A la actividad también asistieron 25 familiares, entre madres, padres y cuidadores, quienes acompañaron a los jóvenes en una jornada dedicada a celebrar el esfuerzo y la constancia demostrados a lo largo del proceso formativo.

Para los jóvenes participantes, recorrer las salas del MUPI permitió establecer un vínculo entre sus propias experiencias creativas y la memoria histórica |

Durante más de treinta sesiones, los participantes se involucraron de manera voluntaria en distintas disciplinas artísticas orientadas a estimular la creatividad y la sensibilidad cultural. La serigrafía estuvo a cargo del artista Óscar Panameño; la enseñanza de guitarra fue dirigida por Elena Duarte; mientras que Sofía Artiga acompañó a los estudiantes en los talleres de dibujo y pintura.

Uno de los aspectos más significativos del proyecto fue la participación de Jeremías Restrepo como instructor de batucada. Años atrás había formado parte de procesos similares como estudiante y, tras destacar por su dedicación y talento, regresó convertido en maestro. Su experiencia representa uno de los objetivos más valiosos de este tipo de iniciativas: demostrar que el acceso al arte puede abrir caminos de crecimiento personal y convertirse en una herramienta para multiplicar oportunidades dentro de las propias comunidades.

Los talleres forman parte del Proyecto PAZ: memoria, cultura, comunidad, una iniciativa desarrollada por el Museo de la Palabra y la Imagen con el apoyo de BMZ y TDH Alemania. El programa busca acercar el arte y la cultura a territorios que históricamente han enfrentado limitaciones en el acceso a este tipo de espacios, promoviendo procesos educativos que contribuyan a la convivencia pacífica, la prevención de la violencia y el fortalecimiento del tejido social.

La coordinación del proyecto está a cargo de Claudia Anay García, responsable del área de Educación del MUPI, junto a los educadores Javier Rogel y Laura García, quienes impulsan una propuesta que entiende el arte no únicamente como una manifestación estética, sino también como una herramienta de transformación social y construcción de ciudadanía.

La visita a las instalaciones del museo añadió un significado especial a la clausura. Para los jóvenes participantes, recorrer las salas del MUPI permitió establecer un vínculo entre sus propias experiencias creativas y la memoria histórica que resguarda una de las instituciones culturales más importantes del país. Allí, entre fotografías, documentos y relatos que forman parte de la historia salvadoreña, los estudiantes pudieron comprender que la cultura también es una forma de preservar identidades, transmitir conocimientos y construir futuro.

El programa busca acercar el arte y la cultura a territorios que históricamente han enfrentado limitaciones en el acceso a este tipo de espacios, promoviendo procesos educativos que contribuyan a la convivencia pacífica, la prevención de la violencia y el fortalecimiento del tejido social.|

Más allá de la entrega de reconocimientos o del cierre formal de los talleres, la jornada dejó una certeza compartida entre organizadores y familias: cuando el arte llega a las comunidades, no solo nacen músicos, pintores o creadores. También surgen espacios de encuentro, confianza y esperanza capaces de transformar la realidad cotidiana de quienes participan en ellos.