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Por Redacción ContraPunto
Las tropas salvadoreñas desplegadas en Haití iniciaron una operación militar en la llanura de Cul-de-Sac para combatir a las organizaciones criminales Chen Mechan y 400 Mawozo, señaladas por su presunta participación en la desaparición de cuatro militares salvadoreños. La ofensiva se desarrolla en coordinación con la Policía Nacional haitiana y la Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por la ONU.
Las fuerzas militares de El Salvador desplegadas en Haití iniciaron este lunes 2 de noviembre su primera gran operación contra las organizaciones armadas que mantienen bajo amenaza amplios sectores del territorio haitiano. La ofensiva se concentra en la llanura de Cul-de-Sac, al noreste de Puerto Príncipe, donde las tropas buscan desarticular las estructuras criminales Chen Mechan y 400 Mawozo.
La operación adquiere especial relevancia porque ambas organizaciones están señaladas por su presunta responsabilidad en la desaparición de cuatro militares salvadoreños, ocurrida después de una emboscada en el distrito de Croix-des-Bouquets, aproximadamente dos semanas antes del inicio de esta ofensiva.
De acuerdo con información difundida por la agencia EFE, los soldados salvadoreños avanzaron en una decena de vehículos blindados equipados con armamento de asalto. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el desplazamiento de los vehículos militares por sectores aparentemente abandonados, mientras integrantes de las pandillas levantaban barricadas para impedir el ingreso de las fuerzas de seguridad.
Los enfrentamientos registrados en los sectores de Santo y Croix-des-Missions habrían dejado al menos diez integrantes de las bandas armadas muertos, según reportes de medios haitianos citados por EFE.
Uno de los principales objetivos de la operación es la organización 400 Mawozo, considerada una de las estructuras criminales más poderosas de Haití y dirigida por Lanmò San Jou. El Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene una recompensa de hasta un millón de dólares por información que permita su captura.
La Policía Nacional de Haití (PNH) confirmó que desarrolla una amplia operación en diferentes puntos de la llanura de Cul-de-Sac, con el respaldo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), desplegada bajo mandato de las Naciones Unidas.
Según el comunicado policial, las acciones buscan eliminar puestos de cobro ilegal, detener los secuestros y poner fin a los abusos cometidos por las organizaciones armadas contra la población civil.
Los operativos incluyen los sectores de Carrefour Shada, el puente de Croix-des-Missions y Santo 17, donde las autoridades haitianas movilizaron vehículos blindados y unidades especiales para respaldar a los efectivos desplegados.
Mientras avanzan las operaciones, la coalición criminal Viv Ansanm habría obligado, bajo amenazas de muerte, a residentes del sector de La Plaine a salir a las calles para protestar contra las acciones de las fuerzas de seguridad.
Los manifestantes calificaron de “invasión” la presencia militar salvadoreña y rechazaron las operaciones dirigidas contra las estructuras armadas que controlan diferentes zonas del país.
La situación refleja la complejidad del escenario haitiano, donde las organizaciones criminales no solamente mantienen enfrentamientos con las autoridades, sino que también ejercen control territorial, imponen cobros ilegales, realizan secuestros y utilizan a la población civil como instrumento de presión.
Los militares salvadoreños comenzaron a llegar a Puerto Príncipe el pasado 22 de octubre para reforzar las operaciones de la Fuerza de Supresión de Pandillas y participar en la búsqueda de los cuatro compatriotas desaparecidos.
Su participación representa un nuevo desafío para El Salvador, cuyo Gobierno decidió involucrarse directamente en los esfuerzos internacionales para enfrentar la crisis de seguridad haitiana.
Sin embargo, la operación plantea importantes retos militares y humanitarios. La fragmentación de las organizaciones criminales, el control de territorios urbanos y la vulnerabilidad de la población civil convierten cualquier avance en una misión de alto riesgo.
El objetivo inmediato es debilitar a las pandillas, recuperar espacios bajo su control y contribuir a restablecer la seguridad. Pero para El Salvador, la prioridad también continúa siendo esclarecer el paradero de los cuatro militares desaparecidos y lograr su localización.
La ofensiva abre así una nueva etapa en la participación salvadoreña en Haití, en medio de un conflicto complejo cuyo desenlace dependerá de la coordinación internacional, la capacidad de las autoridades haitianas y la eficacia de las fuerzas desplegadas sobre el terreno.
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