Crédito France 24
Por Alonso Rosales
El anuncio de Washington de que concederá visados al senador brasileño Flávio Bolsonaro y a su familia ha abierto un nuevo foco de tensión política entre Estados Unidos y Brasil. La decisión, comunicada el martes 27 de octubre de 2026 por un alto funcionario de la Administración de Donald Trump, se produjo después de que el dirigente ultraderechista abandonara Brasil tras incumplir una orden judicial que le exigía entregar sus pasaportes y le prohibía salir del país.
La noticia fue reportada por France 24 con información de las agencias Reuters, Associated Press (AP) y EFE. Según esos informes, una fuente cercana a la familia indicó que Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas habían llegado a Florida, aunque inicialmente no se conocía con precisión su paradero.
El caso adquiere relevancia por el momento en que ocurre: Flávio Bolsonaro acababa de perder la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo frente al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, y todavía no había reconocido públicamente su derrota, según la información publicada por France 24.
El lunes, un día después de los comicios, Flávio Bolsonaro recibió una orden judicial para entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas y no abandonar el territorio brasileño. La medida estaba relacionada con investigaciones judiciales en las que el senador es señalado por presuntos delitos, entre ellos lavado de dinero y corrupción. Las acusaciones no equivalen a una condena y Bolsonaro niega haber cometido irregularidades.
Tras el incumplimiento de la orden, la Policía Federal brasileña canceló sus pasaportes ordinario y diplomático, de acuerdo con los reportes citados por France 24.
La salida del país contrasta con las declaraciones que el propio senador había realizado el lunes, cuando aseguró que no tenía intención de abandonar Brasil y que entregaría sus documentos para defenderse de lo que calificó como una “farsa” destinada a intimidarlo.
El desarrollo de los acontecimientos plantea interrogantes sobre el cumplimiento de las disposiciones judiciales y el curso de las investigaciones. También abre dudas sobre cómo procederán las autoridades brasileñas ante la permanencia del senador fuera del país.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó públicamente después de conocer la salida de su rival político. Calificó el episodio de “vergonzoso” y sostuvo que Bolsonaro debió permanecer en Brasil para demostrar su inocencia ante los tribunales.
“Quien no debe, no teme”, afirmó Lula, según las declaraciones recogidas por France 24. El mandatario también expresó que quien abandona su país de manera clandestina puede tener motivos que explicar.
Lula comparó la situación con su propia experiencia judicial durante la operación Lava Jato, cuando fue encarcelado y posteriormente regresó a la vida política. Recordó que, pese a recibir invitaciones para salir de Brasil o refugiarse en embajadas, decidió permanecer en el país y defenderse.
La comparación forma parte de la respuesta política de Lula. Sin embargo, los casos judiciales tienen antecedentes y circunstancias particulares que deben evaluarse por separado.
La decisión estadounidense de conceder visados a Flávio Bolsonaro y a sus familiares coloca el caso en una dimensión diplomática. El anuncio fue atribuido a un alto funcionario de la Administración Trump que habló bajo condición de anonimato.
La concesión de visados permitiría a la familia ingresar legalmente a Estados Unidos, pero no resuelve por sí misma la situación judicial del senador en Brasil ni determina el resultado de las investigaciones abiertas en su contra.
El episodio también se produce en un contexto de tensiones entre Washington y el Gobierno brasileño. Lula ha acusado anteriormente a Estados Unidos de intervenir políticamente en favor de la familia Bolsonaro, una afirmación que debe entenderse como una acusación del mandatario brasileño y no como un hecho demostrado por el anuncio migratorio.
Por ahora, la información disponible no permite concluir que la concesión de visados implique un acuerdo para proteger a Bolsonaro de las actuaciones judiciales brasileñas. Para establecerlo serían necesarias pruebas adicionales o declaraciones oficiales que confirmaran ese propósito.
La salida de Flávio Bolsonaro ocurre después de una derrota electoral y en medio de investigaciones judiciales, dos circunstancias que colocan su futuro político bajo presión. Su decisión de abandonar Brasil, pese a la orden judicial, puede intensificar el enfrentamiento entre sus seguidores y el Gobierno de Lula.
Al mismo tiempo, la acogida anunciada por Washington podría convertirse en un nuevo punto de fricción bilateral, especialmente si las autoridades brasileñas solicitan cooperación judicial o medidas para asegurar la comparecencia del senador ante los tribunales.
La evolución del caso dependerá de las decisiones de la justicia brasileña, de las actuaciones de las autoridades migratorias y judiciales estadounidenses y de las respuestas oficiales de ambos gobiernos.
Fuentes: France 24, con información de Reuters, Associated Press (AP) y EFE.