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miércoles, 05 de mayo del 2021

Determinantes de la crisis fiscal en El Salvador

El Miércoles 19 de Octubre, los estudiantes de Quinto Año de la Carrera de Economí­a, de la Universidad de El Salvador, organizaron el Foro “Determinantes de la Crisis Fiscal en El Salvador”, en el que participaron como ponentes Julieta Fuentes (Ministerio de Hacienda), Pablo Amaya (Banco Central de Reserva) y  Waldo Jiménez (ANEP); la moderación estuvo a cargo de Balmore López, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas. El evento se realizó en el Edificio Rafael Menjí­var; para entrar a escuchar las ponencias, los estudiantes debí­an entregar un juguete para  niña o niño, para ser repartidos a comunidades de escasos recursos de Santo Domingo de Guzmán, Departamento de Sonsonate.

Balmore López expresó que desde hace varias décadas existe una tendencia a incrementar: el gasto público, especialmente en forma de subsidios (transporte, agua, electricidad, etc. ); el endeudamiento público, con el consiguiente aumento del servicio (intereses) de esa deuda; así­ como de abusar del crédito de corto plazo (letes). Esta forma de actuación de los altos ejecutivos gubernamentales ha tenido un impacto negativo en la inversión pública y en el sistema de pensiones. El gasto público tiene poco impacto en el crecimiento económico del paí­s.

Julieta Fuentes comenzó planteando las caracterí­sticas del entorno económico (bajo crecimiento, delincuencia, baja competitividad). Dijo que el impacto del crecimiento económico en los ingresos públicos ha sido prácticamente nulo, de tal manera que han sido las modificaciones impositivas las que han permitido aumentar esos ingresos, pero  éstos han crecido menos que los gastos públicos, resultando un déficit fiscal en casi todos los años. Este comportamiento fiscal es el resultado  de problemas estructurales, es decir de la falta de continuidad de las polí­ticas públicas o mejor dicho la falta de una definición de una polí­tica fiscal de largo plazo. Las polí­ticas de ingresos (estructura impositiva) ha respondido a intereses de los grupos económicos que han estado en el gobierno y a la necesidad de mayor recaudación; las reformas recientes se enfocaron  al control de la evasión, es decir a una mejora de la productividad de la tributación; el incremento de la recaudación se ha utilizado para gastos corrientes. Los gastos han respondido al cumplimiento de acuerdos de sostenibilidad, al impacto de choques externos y a la dinámica de la deuda; ha existido un incremento de puestos de trabajo (plazas) y de los salarios (especialmente por los escalafones), con diferentes polí­ticas de personal entre las diferentes instituciones públicas; el mayor incremento por remuneraciones se dio en el año 2011, debido a la incorporación del  personal de EDUCO (Educación) y de ECOS (Salud); en los últimos años ha incrementado el empleo de personal de seguridad. En relación al sistema previsional, no se previó  el grueso de los costos de la reforma (certificados de traspaso, gastos administrativos del ISSS e INPEP, la pensión mí­nima). Para resolver los problemas de financiamiento se recurrió al endeudamiento, primero mediante Eurobonos y luego prestando al Fondo de Pensiones; el costo futuro para sanear el sistema previsional es de aproximadamente 26 mil millones de dólares; las pensiones han causado un impacto cada vez mayor  en el déficit fiscal; el endeudamiento ha llegado al nivel de 63 % del PIB. La crisis financiera actual es debido a que en  la Asamblea Legislativa no existen los votos suficientes para canjear la deuda de corto plazo (letes por aproximadamente mil millones) en deuda de largo plazo. El problema es estructural y no se ha logrado resolver debido a la falta de una polí­tica de largo plazo, un ajuste fiscal que incluya la reforma del sistema de pensiones, la forma de elaborar el presupuesto de la nación (por programas, con enfoque de resultados y evaluación de impacto).

Pablo Amaya explicó la metodologí­a utilizada para cuantificar el multiplicador del gasto público en el paí­s, es decir la cuantí­a en que el gasto público hace que se modifique el Producto Interno Bruto; ya que investigaciones anteriores hechas en el extranjero, han dado por resultado que era relativamente bajo, de un 0.20 (FMI) y 0.46 (Schwinn). La investigación realizada por el Banco Central de Reserva son los siguientes:  el gasto público tiene un impacto positivo en el crecimiento económico, ese impacto disminuye cuando aumenta la apertura económica, aumenta  en perí­odos de recesión, disminuye a medida que el endeudamiento es mayor y  es menor en la medida que la polí­tica gubernamental es más volátil; cuantitativamente el multiplicador es de 0.60 ““ 0.70  en el corto plazo y de 0.8 ““ 1.0 en el largo plazo, sustancialmente mayor que los resultados obtenidos en las investigaciones realizadas en el exterior. El salvador está saturado de deuda, pero tiene liquidez a corto plazo.

Waldo Jimenez, hizo una breve exposición, debido a que habí­a muy poco tiempo disponible. Se necesita un plan de paí­s y especí­ficamente estuvo de acuerdo de la necesidad de una polí­tica fiscal a largo plazo. En relación al sistema de pensiones,  la forma  de reparto es insostenible; hacer que el  sistema de pensiones de capitalización obtenga mayores rendimientos, por concepto de intereses por los préstamos otorgados utilizando el Fondo de Pensiones. En relación al gasto público expresó que es ineficiente. Que se debe poner atención en evitar la evasión de impuestos, que existe una pereza fiscal. No se debe acumular más deuda.

Personalmente considero que en los últimos seis años ha mejorado sustancialmente la administración fiscal; se puede hacer un esfuerzo de continuar disminuyendo los gastos innecesarios, que no contribuyen el mejoramiento de las condiciones económicas y sociales de la mayorí­a de la población, ni al crecimiento de la productividad y al mejoramiento de la competitividad, especialmente los salarios de los altos ejecutivos gubernamentales, los gastos de viajes y viáticos y la publicidad gubernamental; que se debe incrementar la carga de impuestos a un 19 % del PIB, que graven la propiedad, la renta y los beneficios de las empresas; que se debe mantener bajo el déficit fiscal y endeudarse para invertir productivamente (infraestructura, investigación, desarrollo tecnológico, promoción de exportaciones, etc.).

Santiago Ruiz
Santiago Ruiz
Columnista Contrapunto

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