Por: Rubén Aguilar Valenzuela
La obsolescencia en todos los equipos del Ejército, en particular de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), es algo reconocido desde hace años al interior de la institución.
En el sexenio pasado por el Ejército pasaron miles de miles de millones de pesos, pero no fueron para ellos sino para las costosísimas e inútiles obras que les encargó el presidente López Obrador (2018-2024), todas irrentables social y económicamente.
Desde Suecia, nos enteramos por un artículo de Manuel Espino, que la FAM busca comprar nuevos aviones de combate y que ha salido a los mercados internacionales en búsqueda de ellos (El Universal 15.07.26).
De inmediato se pretenden remplazar 10 aviones, comprados en 1982, hace 44 años, de los cuales siguen operando tres. La FAM se propone comprar 12 nuevos aviones, que estarían en sus manos en 2028.
Una de las opciones de compra más factible son los caza Gripen de la compañía sueca Saab, equipados con la más alta tecnología, que ya realizó una demostración a enviados de la FAM. El costo de cada unidad es de 100 millones de dólares.
Funcionarios de la empresa reconocen que todavía no hay nada definido sobre la compra, El Universal solicitó información a la Defensa, pero esta no ha respondido.
En América Latina tiene aviones Gripen, la Fuerza Aérea Brasileña y ha hecho y Colombia está en un proceso de adquirir 17 de estas naves. Ahora Canadá considera la compra de estos aviones de combate.
De acuerdo con Espino, quien participó en la demostración de las distintas versiones de los Gripes en Linköping. Suecia, sede de Saab, las FAM también analiza la compra de aviones Lockheed Martín F-16; KAI FA-50 producido en Corea y del Leonard M-346 que se fabrica en Italia.
En el sexenio pasado, el presidente López Obrador, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, prohibió al secretario de la defensa comprar aviones y helicópteros, lo que dio una clara ventaja a los grupos del crimen organizado.
Que ahora, el Ejército salga a comprar nuevos aviones y pueda, por lo menos renovar una parte de su flota, que es claramente obsoleta, implica un cambio de política por parte de la presidenta Sheinbaum Pardo (2024-2030).
Investigaciones periodísticas dan cuenta que desde hace años permanece en tierra, sin volar, por lo menos la tercera parte de la flota de la FAM. Altos mandos del Ejército me han comentado que es peligroso el uso de las viejas aeronaves para el personal.
Y también que puede haber accidentes fatales, por ejemplo en un desfile al desplomarse una de esas naves, y que buena parte del equipo terrestre permanece sin ser utilizado por ser inservible y porque no hay refacciones.
A finales de 2025, la Defensa dio a conocer que tenía aprobado 52 330 millones de pesos, en dos fideicomisos, para la compra de equipos, que se contemplaban aviones, helicópteros, y drones.
Espero que estos 12 aviones se compren, y que inicie un programa de renovación de todo el equipo de la Defensa y la Marina. Es un proyecto de años.