Crédito CNN
Por Alonso Rosales
La decisión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, de utilizar una antigua casona de estilo neoclásico en Barranquilla como sede alterna de la Presidencia ha desatado una intensa controversia política y una ola de burlas en redes sociales.
La edificación, ubicada dentro de las instalaciones de la Segunda Brigada del Ejército en Barranquilla, fue remodelada para convertirse en uno de los principales centros de despacho del mandatario. La iniciativa forma parte de la propuesta de De La Espriella de descentralizar el ejercicio del poder y otorgar mayor protagonismo a las regiones del país.
Sin embargo, la remodelación ha sido cuestionada por sectores de la oposición, que han comparado la nueva sede con la Casa Blanca de Estados Unidos y la han bautizado, de manera satírica, como la “Casa Blanca del Caribe”, “la Casa Blanca de Temu” o “la Casa de Nariño de cartón”.
La representante María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico, criticó duramente la iniciativa y aseguró que la nueva sede presidencial representa un intento de proyectar una imagen de poder personalista. La exsenadora María José Pizarro también cuestionó al mandatario, al considerar que su estilo político es una mala copia de elementos asociados con figuras como Javier Milei, y Donald Trump y otros mandatarios aliados de Trump
De La Espriella ha rechazado las críticas y ha insistido en que no se trata de la construcción de un nuevo palacio presidencial. Según sus declaraciones, la edificación ya existía y forma parte de la arquitectura histórica de Barranquilla.
El mandatario también ha defendido el estilo neoclásico del inmueble, argumentando que este tipo de arquitectura está presente en numerosas construcciones históricas de la ciudad y que su parecido con edificios institucionales de Estados Unidos responde a un lenguaje arquitectónico común de una determinada época, y no a una copia.
Según CNN en Español, el debate trasciende la arquitectura. Para Óscar Montes, analista político y columnista de El Heraldo de Barranquilla, la decisión tiene un fuerte componente simbólico: mostrar que Colombia no se limita a Bogotá y que las regiones deben tener un papel más importante en la conducción del país.
Barranquilla, recordó Montes, vivió una etapa de gran desarrollo económico y comercial durante buena parte de la primera mitad del siglo XX, período que contribuyó a consolidarla como una de las ciudades más importantes de Colombia y le valió el sobrenombre de “la puerta de oro”.
La nueva administración también contempla sedes alternas de la Presidencia en Medellín y Cali. Precisamente en Cali, De La Espriella decidió realizar su ceremonia de posesión para el periodo 2026-2030.
En Bogotá, el mandatario ha anunciado que despachará desde el Palacio de San Carlos, actual sede de la Cancillería, mientras que la tradicional Casa de Nariño dejaría de ser la sede habitual de la Presidencia y podría convertirse posteriormente en un museo abierto al público.
Otro elemento que ha generado debate es el financiamiento de las obras. De La Espriella sostiene que la adecuación de la casona de Barranquilla se realizó con aportes personales y donaciones de empresarios de la ciudad, sin utilizar recursos del erario público.
La polémica, sin embargo, refleja una discusión mayor sobre el modelo de gobierno que pretende impulsar el nuevo presidente colombiano. Para sus críticos, la nueva sede representa una demostración innecesaria de poder y una estética presidencialista. Para sus defensores, simboliza un cambio de época y una ruptura con el tradicional centralismo político de Bogotá.
“No estoy construyendo un nuevo palacio. Estoy edificando una nueva forma de gobernar a Colombia”, afirmó De La Espriella, en una frase que resume el significado político que su administración pretende darle a la controvertida sede presidencial del Caribe.
Fuente: CNN en Español.