Cumbre progresista en Barcelona llama a defender la democracia frente al auge de la extrema derecha


Por Alonso Rosales

Una cumbre internacional de líderes progresistas celebrada en Barcelona reunió este sábado a mandatarios de distintas regiones del mundo con el objetivo de reforzar la defensa de la democracia ante lo que consideran un avance de movimientos autoritarios y de extrema derecha a nivel global. El encuentro, denominado “En defensa de la democracia”, fue encabezado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Durante la jornada, los líderes coincidieron en la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas y promover el diálogo internacional en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y conflictos armados. Aunque algunos posicionamientos han sido interpretados como críticas indirectas a la administración del presidente estadounidense Donald Trump, Lula aclaró que el encuentro no tenía como objetivo confrontar a ningún país en particular, sino buscar soluciones conjuntas para evitar retrocesos democráticos.

Uno de los mensajes más contundentes del mandatario brasileño fue su rechazo a cualquier forma de injerencia internacional. “Ningún país tiene derecho a imponer reglas a otros”, afirmó, en referencia al papel de las grandes potencias en conflictos globales. También criticó el uso de discursos beligerantes en la política internacional, subrayando la importancia de reducir tensiones y evitar amenazas constantes que puedan derivar en guerras.

El foro contó con la participación de figuras destacadas como la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. En conjunto, abordaron temas clave como la paz internacional, el multilateralismo y el fortalecimiento del sistema de Naciones Unidas.

En ese sentido, varios líderes propusieron reformas para hacer más representativa a la Organización de las Naciones Unidas, incluyendo la posibilidad de que sea liderada por una mujer en el futuro y la ampliación del Consejo de Seguridad para incluir a regiones subrepresentadas, especialmente África. Estas propuestas reflejan una visión compartida de un orden internacional más equilibrado y plural.

Otro punto relevante fue la postura frente a Cuba, donde Lula pidió el fin del bloqueo económico y defendió el derecho del pueblo cubano a decidir su propio destino sin interferencias externas. Asimismo, el encuentro sirvió para reforzar la cooperación entre países progresistas en temas sociales, económicos y políticos.

La cumbre también recibió el respaldo de figuras internacionales como Hillary Clinton, quien envió un mensaje en el que destacó la importancia de defender valores como la libertad, la justicia y la igualdad en un contexto global desafiante.

Sin embargo, el evento no estuvo exento de críticas. Desde el partido español VOX, su dirigente Ignacio Garriga cuestionó duramente la reunión, calificándola como un encuentro de líderes radicales y criticando la presencia de algunos mandatarios.

La reunión en Barcelona se enmarca en una serie de encuentros impulsados desde 2024 por España y Brasil, en respuesta al crecimiento de la extrema derecha en Europa y otras regiones. Para sus impulsores, estos espacios son fundamentales para articular respuestas conjuntas y defender los principios democráticos en un escenario internacional cada vez más polarizado.

Fuentes: France 24, Reuters, EFE.