El encuentro buscó aliviar la tensión comercial y diplomática entre las dos principales potencias económicas del planeta.
Foto: Cortesía.
Por Alonso Rosales.
En un encuentro que acaparó la atención mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente XI , sostuvieron una reunión bilateral al margen de la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
El encuentro buscó aliviar la tensión comercial y diplomática entre las dos principales potencias económicas del planeta, marcando el primer diálogo directo de alto nivel entre ambos gobiernos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Versión de la parte estadounidense (Donald Trump)
El presidente Trump calificó el encuentro como “una reunión extraordinaria, un doce sobre diez”, asegurando que se habían logrado avances “que nadie creía posibles”.
Según el mandatario, China se comprometió a:
A cambio, Trump prometió que Estados Unidos reducirá progresivamente ciertas tarifas punitivas, en especial las aplicadas durante su primer mandato sobre productos industriales chinos y químicos vinculados al fentanilo.
“Estamos avanzando hacia un acuerdo comercial real, equilibrado y justo. China está comprando más, y nosotros estamos protegiendo nuestros empleos”, dijo Trump al cierre de la reunión.
Versión de la parte china (el Ministerio de Comercio de China)
El gobierno chino describió el encuentro como un “diálogo constructivo y pragmático”, destacando que se alcanzó un “consenso básico” para mejorar la cooperación bilateral y evitar una nueva escalada de sanciones comerciales.
En su comunicado oficial, Pekín subrayó:
Fuentes del Global Times —medio estatal chino— interpretaron la reunión como una victoria diplomática para la moderación, señalando que “el pragmatismo prevaleció sobre la confrontación”.
Versión de la Casa Blanca
El portavoz de la Casa Blanca confirmó que el encuentro no produjo un acuerdo formal, sino un marco preliminar de entendimiento para guiar las próximas negociaciones comerciales.
Según el comunicado oficial, los puntos acordados incluyen:
“La reunión fue productiva, pero este es solo el comienzo de un proceso que llevará tiempo”, dijo el vocero presidencial, añadiendo que “ninguna de las partes renunció a sus intereses estratégicos”.
Principales acuerdos comerciales alcanzados
Aunque no se firmó un tratado vinculante, el tono del encuentro fue interpretado por observadores internacionales como una tregua comercial entre ambas potencias.
¿Habrá una segunda reunión?
Sí.
Donald Trump confirmó que viajará a Pekín en abril de 2026, para sostener una segunda cumbre con XI y, posiblemente, con el presidente Xi Jinping.
El representante chino también expresó su disposición a visitar Washington antes de fin de año “si las condiciones se mantienen estables”.
Fuentes diplomáticas en ambos países indicaron que el objetivo de ese segundo encuentro será formalizar un acuerdo comercial integral que incluya temas de tecnología, energía y seguridad alimentaria.
La reunión entre Trump y XI representa una pausa táctica en la confrontación económica entre Washington y Pekín.
Ninguno de los dos gobiernos cedió en sus temas estructurales —como la competencia tecnológica o la seguridad del Pacífico—, pero ambos necesitaban una victoria diplomática ante la presión interna y el enfriamiento global de la economía.
Trump mostró su estilo característico: anunciar grandes logros y vender optimismo.
China, por su parte, prefirió un tono sobrio, centrado en el concepto de “cooperación mutua”, cuidando no proyectar debilidad.
La llamada “Cumbre de Busan” puede marcar el reinicio de un diálogo estratégico, o simplemente una tregua temporal antes de una nueva etapa de competencia.
El desenlace dependerá de si los compromisos se materializan y si ambas potencias logran convertir el discurso de cooperación en hechos verificables.