Las protestas en Irán —iniciadas a fines de diciembre de 2025 como respuesta a la crisis económica, el alza de precios y la depreciación de la moneda— han escalado en las últimas semanas hasta convertirse en uno de los movimientos sociales más significativos en años contra el gobierno clerical de Teherán
Redacción ContraPunto |
Las protestas en Irán —iniciadas a fines de diciembre de 2025 como respuesta a la crisis económica, el alza de precios y la depreciación de la moneda— han escalado en las últimas semanas hasta convertirse en uno de los movimientos sociales más significativos en años contra el gobierno clerical de Teherán, según informes y registros históricos del país. Las manifestaciones, que comenzaron en varias ciudades iraníes, han evolucionado desde demandas económicas hacia exigencias más amplias de justicia, igualdad y reformas políticas.
La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido dura. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo que le “horroriza” la violencia creciente contra manifestantes pacíficos y citó fuentes de la ONU que hablan de cientos de muertos, con cifras que podrían alcanzar hasta 2.000 según un funcionario iraní. También advirtió sobre la posibilidad de aplicar la pena de muerte a miles de detenidos en el marco del operativo represivo.
En medio de la violencia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su retórica contra el régimen iraní. A través de redes sociales y declaraciones públicas, Trump ha llamado a los manifestantes —a quienes en algunas publicaciones se refiere como “patriotas iraníes”— a continuar las protestas y tomar control de las instituciones, y ha afirmado que “la ayuda está en camino”. Además, canceló reuniones planificadas con funcionarios iraníes y señaló que cualquier país que negocie con Irán podría enfrentar sanciones.
Las autoridades iraníes han rechazado la injerencia externa y descrito las protestas como resultado de “terroristas” y fuerzas extranjeras. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos señalan que miles de personas han sido arrestadas y que la represión incluye apagones de internet y uso de fuerza letal en varias ciudades. La situación mantiene alta la tensión en la región, con la comunidad internacional observando de cerca la evolución de los acontecimientos y condenando la violencia contra civiles.