Foto: PNC
Por Redacción ContraPunto
El Salvador atraviesa una etapa de transformación económica y social marcada por la reducción de la violencia, el aumento de la inversión y un creciente interés de empresas europeas, aunque el modelo de seguridad impulsado por el gobierno de Nayib Bukele continúa generando cuestionamientos de organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos.
Uno de los principales argumentos del Gobierno para explicar la recuperación económica es la estrategia de seguridad implementada desde marzo de 2022, cuando se decretó el régimen de excepción para combatir a las estructuras de pandillas. Desde entonces, las autoridades reportan decenas de miles de detenciones de personas señaladas de pertenecer a organizaciones criminales.
La política de seguridad ha permitido una drástica reducción de los homicidios respecto a los niveles registrados durante la época de mayor actividad de las pandillas. Para el Gobierno, esta transformación ha creado condiciones favorables para el turismo, el comercio y la llegada de nuevas inversiones.
El impacto comienza a reflejarse también en las cifras económicas. Según los datos citados por la Cámara de Comercio e Industria Germano-Salvadoreña, la economía salvadoreña creció 3,9 % durante 2025, mientras que en el primer trimestre de 2026 registró un crecimiento de 4,8 %.
Asimismo, información del Ministerio de Economía, basada en registros del Banco Central de Reserva, señala que la inversión privada aumentó 23 % durante 2025, mientras que la inversión pública creció 22 %. Durante los primeros tres meses de 2026, 17 de los 19 sectores económicos registraron expansión.
El vicepresidente Félix Ulloa ha señalado que la recuperación de la seguridad constituye uno de los componentes centrales de la estrategia económica gubernamental. Según una estimación realizada en el marco de un acuerdo bilateral entre El Salvador y Estados Unidos, la actividad de las pandillas habría representado una pérdida equivalente al 10,5 % del Producto Interno Bruto.
En este contexto, empresarios alemanes observan nuevas oportunidades. La Cámara de Comercio Alemana en El Salvador asegura estar recibiendo consultas de empresas procedentes de Alemania, Austria, Bélgica y otros países europeos interesadas en conocer las condiciones para invertir en el país.
Uno de los ejemplos más recientes es ZF Lifetec, empresa alemana que inauguró una planta dedicada a la producción de sistemas de seguridad para automóviles. La llegada de nuevas compañías representa para el Gobierno una señal de que El Salvador comienza a posicionarse como un destino atractivo para la inversión extranjera.
La apertura del renovado Hospital Nacional Rosales y la transformación de espacios públicos de San Salvador también forman parte de la imagen de modernización que la administración de Bukele busca proyectar. El nuevo hospital tuvo una inversión aproximada de 61 millones de dólares y fue presentado por el mandatario como un centro de atención médica con servicios gratuitos para los pacientes.
Sin embargo, el proceso de transformación tiene una segunda cara. Organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han cuestionado el régimen de excepción por las denuncias de detenciones arbitrarias, violaciones al debido proceso y encarcelamiento de personas que, según familiares y organizaciones defensoras, no tendrían vínculos con estructuras criminales.
También han generado preocupación las restricciones al trabajo de organizaciones de la sociedad civil, así como las denuncias contra periodistas y defensores de derechos humanos críticos del Gobierno.
El debate, por tanto, continúa abierto: mientras sectores empresariales consideran que la seguridad es una condición indispensable para atraer capital y generar empleo, organizaciones de derechos humanos advierten que el crecimiento económico no debería producirse a costa del debilitamiento institucional.
El desafío para El Salvador será convertir la actual recuperación en crecimiento sostenible, empleo de calidad y mayor inversión privada, al mismo tiempo que fortalece la seguridad jurídica, las instituciones y las garantías fundamentales.
Para los inversionistas europeos, el país parece haber dejado atrás parte de la imagen de inseguridad que durante años limitó su atractivo. Ahora, las consultas procedentes de Alemania y otros países europeos plantean una nueva pregunta: ¿puede El Salvador transformar su recuperación de seguridad en un verdadero milagro económico sostenible?