Cedrito de CNN
Por Alonso Rosales
Cinco jugadoras de la selección femenina de Irán solicitaron asilo en Australia después de protagonizar un gesto de protesta durante la Copa Asiática de Fútbol Femenino que ha generado preocupación internacional por su seguridad. Las futbolistas decidieron no cantar el himno oficial antes de un partido del torneo, una acción que interpretaron como un acto de conciencia frente al régimen de su país y que, según fuentes cercanas, les provocó temor ante la posibilidad de regresar a Irán.
El incidente ocurrió durante la segunda jornada del campeonato continental, en la presentación del encuentro frente a Corea del Sur. Mientras sonaba el himno, varias integrantes del equipo iraní permanecieron en silencio, sin acompañar la letra. La escena fue captada por las cámaras y rápidamente se difundió en redes sociales y medios internacionales, convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del torneo.
De acuerdo con reportes surgidos posteriormente, al menos cinco jugadoras expresaron que su decisión de no cantar el himno —considerado por ellas como un símbolo impuesto por los regímenes de Vella y Atola— podría traer consecuencias en su país. Por esta razón, optaron por solicitar asilo en Australia, sede del campeonato, alegando temor por su integridad personal.
El gesto ocurrió en un contexto político particularmente tenso. Apenas dos días antes del partido se había producido una operación militar conjunta entre Israel y Estados Unidos que, según reportes internacionales, terminó con la vida del líder supremo iraní y de varios integrantes de la cúpula del poder. La situación generó incertidumbre política dentro y fuera del país, lo que aumentó la preocupación sobre posibles represalias contra figuras públicas que manifestaran disidencia.
La organización internacional que representa a los futbolistas profesionales, FIFPro, manifestó su inquietud tras conocerse la situación. El sindicato emitió un comunicado en el que pidió garantías para la seguridad de las jugadoras y solicitó a las autoridades correspondientes que se respete su derecho a buscar protección.
“Es fundamental que se garantice la seguridad de las futbolistas y de la comunidad iraní presente en Australia”, señaló la organización, subrayando que los deportistas deben poder expresar sus convicciones sin temor a represalias.
El caso ha reavivado el debate sobre la libertad de expresión en el deporte y el papel que pueden desempeñar los atletas en contextos políticos complejos. Para muchos observadores, el gesto de las jugadoras representa un acto de valentía que trasciende el ámbito deportivo.
Mientras se resuelve su situación migratoria, las cinco futbolistas permanecen en Australia bajo atención de autoridades y organizaciones de apoyo. Su decisión de permanecer en el país oceánico podría marcar un nuevo capítulo en la relación entre deporte, política y derechos humanos dentro del fútbol internacional.