Por Redacción ContraPunto
La presidenta de Costa Rica visitó el país el viernes 16 de octubre para reunirse con el mandatario salvadoreño Nayib Bukele y conocer el funcionamiento del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), referente del nuevo modelo carcelario costarricense.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, sostuvieron el viernes 16 de octubre una reunión en el marco de una visita oficial de dos días, centrada en asuntos estratégicos de interés bilateral y regional, especialmente la seguridad pública, el combate al crimen organizado y la experiencia salvadoreña en materia penitenciaria.
La visita incluyó un recorrido por el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una de las principales instalaciones del sistema penitenciario salvadoreño. El encuentro se produce después de que Costa Rica inaugurara su propio Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una prisión inspirada en el modelo impulsado por el Gobierno de Bukele
Uno de los principales resultados de la jornada fue la firma de un acuerdo de cooperación entre El Salvador y Costa Rica para reforzar la lucha contra las organizaciones criminales que operan a través de las fronteras.
El convenio fue suscrito por el ministro de Seguridad Pública y Justicia de El Salvador, Gustavo Villatoro; el ministro de Seguridad Pública de Costa Rica, Gerald Campos Valverde; y el ministro costarricense de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, en presencia de ambos presidentes.
La cooperación busca mejorar la coordinación entre las autoridades de ambos países para enfrentar las redes delictivas transnacionales, en un contexto de preocupación por el narcotráfico, la violencia y la expansión de las estructuras criminales en la región.
Durante su visita al CECOT, Fernández conoció los mecanismos de vigilancia, los controles de acceso, las medidas de seguridad perimetral y las condiciones de reclusión de los internos.
La mandataria costarricense expresó su interés en estudiar las prácticas aplicadas por El Salvador y adaptar aquellas que considere pertinentes a la realidad de su país. La visita se produjo dos días después de la inauguración del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una prisión costarricense con capacidad para 5,100 reclusos.
Fernández sostuvo que su Gobierno pretende impedir que los delincuentes continúen dirigiendo operaciones criminales desde las cárceles. También afirmó que el endurecimiento de la política penitenciaria no implica renunciar a los derechos humanos, sino proteger tanto las garantías de los privados de libertad como la seguridad de la población.
Por su parte, Bukele señaló que Costa Rica todavía tiene margen para evitar una escalada de violencia similar a la que enfrentó El Salvador antes de su ofensiva contra las pandillas.
El mandatario salvadoreño destacó la importancia de fortalecer la inteligencia policial, los recursos destinados a combatir el crimen organizado y la coordinación institucional. También defendió la persecución de las organizaciones criminales como estructuras, en lugar de limitar la respuesta estatal a los delitos cometidos individualmente por sus integrantes.
La reunión permitió, además, exponer las diferencias entre las realidades de seguridad de ambos países y la necesidad de adecuar las medidas a sus respectivos contextos nacionales.
El encuentro entre Fernández y Bukele refleja el interés de ambos gobiernos por profundizar la cooperación regional frente al crimen organizado y el narcotráfico. Para Costa Rica, la experiencia salvadoreña constituye una referencia para fortalecer el control penitenciario; para El Salvador, el acuerdo abre una nueva vía de colaboración con un país centroamericano que busca reforzar su respuesta frente a las redes delictivas.
La visita también pone sobre la mesa el debate sobre la eficacia de las políticas de seguridad de mano dura y las garantías judiciales y los derechos humanos que deben acompañar su aplicación.
El principal resultado concreto anunciado durante la jornada fue la firma del acuerdo de cooperación contra el crimen organizado transnacional. Las medidas específicas de implementación y los mecanismos de evaluación de sus resultados serán fundamentales para determinar el alcance práctico de esta alianza entre El Salvador y Costa Rica