"El peronismo y las organizaciones políticas de base, junto a la izquierda, no deberán perder de vista que la Unidad es el principio vital para sostener la democracia y el desarrollo del pais": Gabriel Impaglione.
Por Gabriel Impaglione.
El menjunje político instalado en el poder ejecutivo nacional alcanzó el 33% en las elecciones legislativas bonaerenses. Entra en los cálculos. Cada uno con su derecho y razón: Antiperonistas + desilusionados con la política + neofascistas y otras especies idem + seguidores de los hermanos Milei + ilusionados que prueban con alternativas nuevas + radicales + PRO + peronistas tradicionalistas cansados del no peronismo + conservadores que sienten a Milei como única opción, hacen a la suma en el mayor distrito electoral. También es cierto que el peronismo mide eso, un 46% que puede ser 5 puntos más o cinco menos, cifra que podría representar una partecita de la historia reciente. El fracaso a 360 grados del último gobierno de Fernández movilizó el hartazgo, favorecido por un candidato como Massa, demasiado liberaloide para la base peronista, en las elecciones nacionales que ganó Milei apoyado en Macri y la UCR. Voto castigo a la “clase política” que devino práctica masoquista. Ni hablar de aquel Scioli puesto a “conducir” el peronismo en la campaña que catapultó a Macri a la presidencia. Ahora parece reiniciarse la reconstrucción hacia las legislativas de octubre y, con objetivo reparador, a las presidenciales – aunque faltan dos años-.
El peronismo y las organizaciones políticas de base, junto a la izquierda, no deberán perder de vista que la Unidad es el principio vital para sostener la democracia y el desarrollo del pais. No deberán perder de vista que la construcción de un movimiento plural, cohesionado por un programa progresista es más que necesario ante el avance depredador de este gobierno anti-Estado y demasiado preocupado por lo que dirán en Washington.
La gente ante los insultos presidenciales, la grosería sin pausa, el sensacionalismo manipulador, la pobreza creciente, la corrupción galopante, la discriminación, el irrespeto a la Constitución y el uso indebido de palabras como Libertad, República, Democracia, Derechos Humanos y Justicia, puso la boleta exacta en la urna indicada, en el momento oportuno. Y ya no hay vuelta atrás. Se abre un camino de alivio, de ilusión. El destino soplado por las Fuerzas de la tierra agregó sutilmente su gesto de ironía en el recuento de los votos: 11 veces el 3% para el gobierno nacional.