Crédito CNN
Por Alonso Rosales
En el contexto del incremento sostenido de la obesidad en la población adulta mayor, el uso de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) se ha posicionado como una alternativa terapéutica eficaz para la reducción de peso corporal. Sin embargo, especialistas en geriatría, endocrinología y salud pública advierten que su implementación debe evaluarse con rigurosidad clínica, especialmente en personas mayores de 65 años.
Durante las últimas décadas, la prevalencia de obesidad en adultos mayores se ha duplicado, representando actualmente aproximadamente el 40 % de esta población, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La obesidad constituye un factor de riesgo significativo para múltiples patologías asociadas al envejecimiento, incluyendo enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2, deterioro cognitivo, osteoartritis y enfermedad renal crónica.
Estudios clínicos recientes han demostrado que fármacos como la semaglutida y la tirzepatida generan reducciones significativas del peso corporal tanto en adultos jóvenes como en adultos mayores. Investigaciones controladas han evidenciado pérdidas promedio de hasta un 15,5 % del peso corporal con semaglutida y superiores al 23 % con tirzepatida en dosis altas, resultados comparables entre diferentes grupos etarios.
No obstante, expertos como el Dr. John Batsis, especialista en geriatría y nutrición, enfatizan que “la fisiología del adulto mayor difiere sustancialmente de la del adulto joven, por lo que extrapolar resultados sin un análisis individualizado puede resultar inapropiado”. En esa línea, la Dra. Jennifer Schrack, investigadora en envejecimiento de la Universidad Johns Hopkins, señala que “si bien la reducción de peso es clínicamente beneficiosa, deben evaluarse los efectos colaterales potenciales, particularmente en términos de masa muscular y funcionalidad”.
Uno de los principales riesgos asociados al uso de agonistas GLP-1 en adultos mayores es la pérdida concomitante de masa muscular (sarcopenia), lo cual puede comprometer el equilibrio, aumentar el riesgo de caídas y predisponer a fracturas. En consecuencia, se recomienda de manera categórica la implementación de programas de ejercicio de resistencia como complemento terapéutico.
Adicionalmente, los efectos adversos gastrointestinales —incluyendo náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento— son frecuentes. En adultos mayores, estas complicaciones pueden tener mayor impacto clínico debido a la disminución de la sensación de sed, lo que incrementa el riesgo de deshidratación, insuficiencia renal aguda y trastornos electrolíticos.
La Dra. Melanie Jay, especialista en obesidad de la Universidad de Nueva York, sostiene que “aunque estos medicamentos pueden reducir la mortalidad cardiovascular hasta en un 20 % en ciertos pacientes, requieren monitoreo clínico estricto, incluyendo evaluación renal y metabólica periódica”. Por su parte, la Dra. Alison Moore, geriatra de la Universidad de California en San Diego, enfatiza la importancia de la hidratación adecuada y recomienda la ingesta sistemática de líquidos para prevenir complicaciones.
Desde el punto de vista nutricional, la evidencia sugiere priorizar el consumo de proteínas de alto valor biológico para preservar la masa muscular, así como evitar alimentos con alto contenido graso que puedan exacerbar los efectos gastrointestinales. Asimismo, se recomienda un enfoque terapéutico centrado en la funcionalidad más que en el peso absoluto, priorizando la movilidad, la autonomía y la calidad de vida del paciente.
Un análisis reciente de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, que incluyó 64 estudios sobre agonistas GLP-1, concluyó que los beneficios metabólicos son consistentes independientemente de la edad, aunque subraya la necesidad de mayor inclusión de adultos mayores en ensayos clínicos para fortalecer la evidencia científica.
Finalmente, especialistas advierten sobre la denominada “paradoja de la obesidad” en adultos mayores, donde un índice de masa corporal ligeramente elevado puede asociarse con mejores resultados en salud frente a estados de bajo peso, especialmente en presencia de enfermedades crónicas.
En conclusión, el uso de medicamentos GLP-1 en adultos mayores representa una herramienta terapéutica prometedora, pero su implementación debe ser individualizada, supervisada médicamente y acompañada de intervenciones en estilo de vida, incluyendo ejercicio físico, nutrición adecuada e hidratación.
Fuente: CNN