Crédito CNN
Por Alonso Rosales
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este martes después de que medios estatales iraníes difundieran un video que parece amenazar directamente la vida de Barron Trump, hijo menor del presidente estadounidense Donald Trump. El Servicio Secreto confirmó que conoce el material y que investiga cualquier contenido que pueda representar una amenaza contra las personas bajo su protección.
El video, transmitido durante el fin de semana por la cadena estatal iraní IRIB, comienza con una frase en inglés que plantea: “¿Dónde matar a Barron Trump?”. El material muestra además representaciones de lugares donde el hijo del mandatario ha sido visto públicamente, entre ellos la Torre Trump en Nueva York.
Según CNN, el video tendría una duración cercana a los tres minutos y, hacia el final, hace referencia a una recompensa de US$10 millones. La cadena estadounidense señala que una fuente federal considera que el material forma parte de una campaña más amplia de videos procedentes de Irán dirigidos contra Donald Trump y miembros de su familia.
El Servicio Secreto, sin confirmar detalles operativos, señaló que está al tanto del video y que investiga cualquier contenido que pueda percibirse como una amenaza contra sus protegidos. La agencia evitó proporcionar información adicional debido a razones de seguridad e inteligencia.
La amenaza contra Barron representa una nueva dimensión en la confrontación entre Washington y Teherán. Hasta ahora, los principales mensajes amenazantes procedentes de sectores iraníes habían estado dirigidos contra el propio presidente Trump y, en ocasiones anteriores, contra la primera dama Melania Trump.
El contexto es particularmente delicado después de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y de la muerte del entonces líder supremo iraní, Ali Jamenei, junto con otros integrantes de la dirigencia iraní. Desde entonces, los medios de línea dura y sectores afines al régimen han incrementado su retórica contra Trump y su familia.
La situación también coincide con una nueva ofensiva estadounidense contra la estructura militar y de seguridad iraní.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció, mediante su programa Rewards for Justice, recompensas de hasta US$10 millones por información que permita identificar o localizar a cinco altos dirigentes de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC).
Los cinco funcionarios señalados son Ahmad Vahidi, comandante de la Guardia Revolucionaria; Ali Abdollahi, jefe del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya; Sa’id Aghajani, comandante de la unidad de drones de la Fuerza Aeroespacial del IRGC; Hamidreza Lashgarian, jefe del Comando Cibernético-Electrónico; y Majid Khademi, responsable de la organización de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.
Washington acusa a estos dirigentes de comandar o dirigir estructuras de la Guardia Revolucionaria involucradas, según el Gobierno estadounidense, en ataques contra personal de Estados Unidos y operaciones cibernéticas contra infraestructura crítica. El programa estadounidense también contempla la posibilidad de asistencia para reubicación de personas que proporcionen información considerada útil.
La coincidencia temporal entre la amenaza contra Barron Trump y la recompensa ofrecida por Washington refuerza la percepción de una confrontación que ya no se limita al terreno militar. La disputa se extiende a la inteligencia, la guerra cibernética, la propaganda y las amenazas dirigidas contra figuras políticas y sus familias.
CNN informó que las medidas de protección alrededor del presidente estadounidense se modifican constantemente a partir de información proporcionada por el Servicio Secreto, otras agencias de seguridad estadounidenses, fuerzas policiales y gobiernos extranjeros.
La cadena también recordó que Trump ha reconocido públicamente haber recibido amenazas procedentes de Irán. En julio, durante una cumbre de la OTAN en Turquía, el presidente estadounidense afirmó que estaba incluido en las listas de posibles objetivos iraníes y admitió que hasta ese momento había tenido “un poco de suerte”.
El episodio adquiere mayor gravedad porque las autoridades estadounidenses ya han tenido que modificar los mecanismos de seguridad presidencial debido a amenazas consideradas suficientemente específicas. Ahora, con Barron Trump convertido públicamente en objetivo de un video emitido por un medio estatal iraní, Washington enfrenta una nueva prueba para determinar si se trata únicamente de propaganda y guerra psicológica o de una amenaza con capacidad operativa real.
Por ahora, el Servicio Secreto mantiene abierta la investigación y evita revelar qué medidas adicionales de seguridad se han adoptado. La respuesta estadounidense, sin embargo, ya incluye una ofensiva de inteligencia contra los principales dirigentes de la Guardia Revolucionaria, mientras Teherán enfrenta una creciente presión militar, económica y política de Washington.