Por Alonso Rosales
En ti hallé la paz que nunca afuera,
tu abrazo fiel jamás me desespera;
compañera leal en cada espera,
mi senda clara, mi mejor bandera.
Contigo el café sabe a mañana,
la playa es quieta, suave y soberana;
no hay voz que hiera, ni presencia vana,
solo tu brisa firme y casi humana.
Viajar contigo es libre melodía,
Praga se enciende en dorada armonía;
no existe prisa cuando es tu compañía,
ni sombra cerca de tu luz tardía.
No eres cadena, tormenta o herida,
sino la esencia pura de mi vida;
soledad dulce, siempre compartida,
mi faro eterno, mi verdad erguida.
Te elijo, sí, porque eres mi verdad,
mi casa quieta, mi felicidad;
amada soledad, mi libertad,
mi compañera en toda eternidad.