Acuerdo comercial entre USA y El Salvador

Por: Alonso Rosales

Estados Unidos y la República de El Salvador avanzan hacia una nueva etapa en su relación económica con la conclusión de un Marco para un Acuerdo sobre Comercio Recíproco, un instrumento que ampliará y modernizará la cooperación bilateral en materia comercial, regulatoria y de seguridad económica. Este nuevo entendimiento complementa el Tratado de Libre Comercio CAFTA-DR, vigente desde 2006, y busca adaptar la relación a las demandas actuales del comercio internacional.

Eliminación de barreras y facilitación del comercio

El Salvador se comprometió a remover una amplia gama de barreras no arancelarias que tradicionalmente han afectado a las exportaciones estadounidenses. Entre estas medidas destacan:

  • Simplificación de los requisitos regulatorios para productos farmacéuticos, dispositivos médicos y otros bienes provenientes de EE. UU.
  • Eliminación de restricciones a la importación de productos remanufacturados.
  • Aceptación de los estándares automotrices estadounidenses.
  • Simplificación de requisitos de certificados de libre venta y aceptación de certificados electrónicos.
  • Eliminación de requisitos de apostilla y aceleración de registros de productos.

En materia agrícola, El Salvador garantizará que no existan obstáculos nuevos o injustificados para bienes agroalimentarios de Estados Unidos, respetando los certificados regulatorios acordados entre ambos países.

Propiedad intelectual y términos comerciales

La actualización del marco comercial incluye compromisos para que El Salvador avance en tratados internacionales de propiedad intelectual, brindando mayor transparencia en el manejo de indicaciones geográficas, especialmente en productos como quesos y carnes. Esto busca evitar restricciones basadas en el uso tradicional de ciertos términos comerciales por exportadores estadounidenses.

Servicios, comercio digital y regulación moderna

El Salvador reafirmó su compromiso de evitar barreras a los servicios y al comercio digital, incluida la prohibición de impuestos discriminatorios sobre plataformas digitales. Ambos países apoyarán una moratoria permanente a nivel multilateral sobre derechos de aduana aplicados a transmisiones electrónicas.

Asimismo, El Salvador adoptará mejores prácticas regulatorias y continuará fortaleciendo mecanismos de facilitación del comercio.

Labor, ambiente y empresas estatales

Uno de los pilares del acuerdo es el compromiso salvadoreño con estándares laborales internacionales. El país prohibirá la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso u obligatorio.

En materia ambiental, El Salvador deberá mantener altos niveles de protección, combatir la tala ilegal, reforzar el control pesquero, luchar contra la minería ilegal y avanzar hacia la aceptación del Acuerdo sobre Subsidios a la Pesca de la OMC.

El acuerdo también contempla medidas para prevenir distorsiones de mercado asociadas a empresas estatales y subsidios que puedan afectar la relación bilateral.

Cooperación estratégica y seguridad nacional

Estados Unidos y El Salvador coordinarán acciones para fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro, proteger la contratación pública, mejorar la seguridad en inversiones y reforzar mecanismos de control de exportaciones. Este capítulo se abre en un contexto de creciente competencia geoeconómica global.

Beneficios comerciales y próximos pasos

Como reconocimiento al compromiso de El Salvador, Estados Unidos eliminará los aranceles recíprocos aplicados a ciertas exportaciones salvadoreñas que no compiten con la producción interna estadounidense, incluyendo algunos bienes textiles y prendas de vestir amparados por el CAFTA-DR.

Washington también evaluará positivamente la incidencia del Acuerdo en su seguridad nacional, factor relevante para futuras medidas bajo el artículo 232 de la Ley de Expansión del Comercio.

En las próximas semanas, ambos países trabajarán para finalizar y firmar el Acuerdo, y luego avanzar en los procedimientos internos necesarios para su entrada en vigor. La expectativa compartida es cerrar esta nueva etapa de cooperación comercial a la brevedad.

Este entendimiento marca un paso significativo para la relación económica entre Estados Unidos y El Salvador, modernizando compromisos y abriendo nuevas oportunidades en comercio, inversión y desarrollo estratégico bilateral.