jueves, 12 de mayo del 2022
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62 mujeres recuperaron libertad, por Emergencia Obstétrica. Rinden testimonios

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Unas 62 mujeres recuperaron su libertad, tras ser criminalizadas por emergencias obstétricas. Fueron acusadas de homicidio. Karen, Évelyn, Karen y Elsy rindieron testimonio sobre su estadía en prisión.

Por Alessia Genoves


Unas 62 mujeres han recuperado su libertad, tras ser penalizadas por sufrir abortos espontáneos. El registro corresponde a unas 259 mujeres que fueron llevadas a prisión, bajo cargos de homicidio, según registros de la Policía Nacional Civil (PNC) (2002-2019). La Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto sostiene que los cargos responden a una “crimninalización a las emergencias obstétricas”

Karen, Évelyn, Kenia y Elsy figuran en el registro de las mujeres que ahora son libres. Transcurrieron sus vidas en prisión hasta 13 años, dejando el cuidado de sus hijos; sus estudios y sus familias. Testificaron, ésta mañana, que los procesos judiciales estuvieron implicados en irregularidades. Pero atribuyen su libertad a la intervención de organizaciones sociales feministas.

La cristalización de mujeres por emergencias obstétricas, es una consecuencia es una consecuencia que penaliza, en todas las circunstanciaras y de manera absoluta, el aborto en El Salvador. Ésta ley provoca estigma, provoca prejuicios, y genera las condiciones para que mujeres sean perseguidas, denunciadas, procesadas, y encarceladas injustamente”, denunció la representante de la Agrupación, Morena Herrera.

Testimonios

Del Hospital a la Cárcel” es el título de la investigación desarrollada por unas 12 organizaciones sociales, que analiza los procesos judiciales que llevaron a prisión a unas 259 mujeres, de acuerdo con los registros de la PNC. El informe manifiesta que la “criminalización absoluta del aborto” responde a al ensañamiento de la pobreza; con “consecuencias directas en las cifras de morbilidad y mortalidad materna”.

Unas 181 mujeres fueron procesadas por cargos delictivos relativos al homicidio. Pero de esas 181 mujeres, al menos 62 han recuperado su libertad, hasta éste año. El dato ha sido confirmado por la Agrupación.

A la fecha, 62 mujeres han recuperado su libertad, y ésto ha sido gracias a ésta lucha organizada. Esto ha sido gracias a ésta lucha organizada; ha sido gracias a las estrategias jurídicas, que van desde la conmutación de penas, revisiones de sentencia, loa indultos. Ha sido gracias al Movimiento Feminista, que ha movido calles, afuera de los juzgados”, reiteró a la prensa la representante de la Agrupación, Sara García Gross.

Desfilaron los testimonios de cuatro mujeres que perdieron su libertad desde la adolescencia y adultez temprana. Su reincorporación en la vida académica, emprendimientos empresariales y el apoyo a sus familiares fueron algunas de las proyecciones planteadas.

Expresaron su anhelo porque las mujeres encarceladas recuperen su libertad, siendo acusadas por homicidio, al haber sufrido emergencias obstétricas. Al mismo tiempo, Agradecieron e instaron a las organizaciones feministas a fortalecer el apoyo jurídico en favor de las que están en prisión.

Elsy

Fueron 10 años muy difíciles en prisión, pero ahora me siento muy contenta de estar nuevametne con mi familia.

Fueron años muy difíciles, lejos de mi familia, el no poder ver crecer a mi hijo. Pero hoy me iento muy contenta porque estoy con ellos. Quiero seguir adelante, para ver a mi hijo, y seguir creciendo. Ver un futuro para él, y también para mi familia.

Quiero pedirles de que continúen en la lucha por cada uno de nosotros, para que también, nuestras compañeras que aún están en prisión, puedan también salir y poder estar con mi familia.

Kenia (Cuscatlán)

A mis 17 años de edad, sufrí una emergencia obstétrica. Tuve un accidente, tuve una caída en mi casa. Llamé a emergencia, llamé al 911. Me dijeron que inmediatamente iban a llamar a una patrulla, para que me ayudaran, lo cual nunca llegaron a tiempo.

Mi bebé no reaccionó. Lo último que recuerdo es que me ví muchos meses en el hospital.
Yo estaba en el hospital, en una camilla,y estaban unos policías custodiándome, tomándome fotos. Uno de ellos me dijo que él se iba a encargar que yo estuviera en la cárcel.

Y así fue. Me mandaron a cárcel, y el día del juicio, ese policía que me dijo que me iba a llevar a la cárcel, él fue el testigo. Y era su versión contra la mía…

Apenas, cumpliendo mis 18 años, me privaron de libertad. Perdí mi juventid, perdí a mi familia. Tadas las ganas de superación se me vinieron abajo.

Fue algo muy difícil, porque muchas veces, tal vez por ser personas de bajos recursos, nos encontramos en situaciones así, y tenemos que pagar. Aunque tal vez las investigaciones no sean muy a fondo, pero con el simple hecho de una declaración de un policía, eso es todo. Y la palabra mía quedó votada ahí.

Después de casi 9 años de estar en prisión, no salgo, y no veo a mi familia. Pero tampoco quiero estancarme. Quiero seguir estudiando.

Quiero estudiar el inglés, perfeccionarme en la cosmetología, para así también ayudar a mi familia, para así poder ayudar a mi familia.

Evelyn (La Libertad)

Sufrí una emergencia obstétrica. Estaba fuera de mi casa. Fui detenida. No me llevaron a un hospital, porque los policías no quisieron. Me trasladaron directamente a unas bartolinas.

Me hicieron un proceso. En ese proceso tuve tres audiencias. En cada una de ellas fueron diferentes abogados que no podían defenderme, porque no conocían mi caso. Ésta ley me condenó a 30 años de prisión. La verdad, me apartó de mi hijo, de mi familia. En trece años, mi hijo aún era muy pequeño.

Ha sido muy difícil para mí estar lejos de ellos. Ellos son la base más importante de mi vida. Y, la verdad, creo que ésta ley es injusta. Nos criminalizó por ser mujeres. Y, al igual que mis compañeras, somos consicentes. Pues, gracias a Dios, tengo mi libertad.

Mi proyecto de vida es obtener un negocio propio de panadería; apoyar a mi hijo. Hoy mi hijo tiene 16 años de edad. Le entusiasma mucho todo lo que tiene qué ver con computadoras, y mi objetivo es ayudarlo, apoyarlo a que él se prepare a que él saque su carrera.

La verdad es que lo único que pido, al igual que mis compañeras, pido de favor la libertad de ellas.

Es muy difícil estar en una prisión, por algo que nosotros no hicimos. Somos inocentes; y, pues ellas también merecen una oportunidad de regresar a sus casas, con su familia, y agradecer a las personas que creyeron en nosotras, en nuestra inocencia; y agradecer a esas organizaciones nacionales e internacionales, que creyeron siempre en nosotros, nos apoyaron hasta el último momento.

Karen (La Libertad)

Al igual que mis compañeras, también tuve emergencias obstétricas en mi casa.

Mi abuela ya era una persona de avanzada edad, Ella perdió la vista hace muchos años.
En ese momento estaba sola. Cuando yo desperté, ya estaba en La Libertad.

Estaba esposada a una camilla. Habían muchos policías cuidándome, muchas personas. Me Hacían muchas preguntas. Yo trataba de explicarles lo que pasaba. Y ellos no me escucharon. Ellos no me creyeron. Cuando fui a juicio, me condenaron a 30 años de prisión. Al igual que en el hospital, también me condenaron.

Me dieron 30 años de prisión, siendo inocente. Al igual que mis demás compañeras, son inocentes. Fui a la cárcel. También ahí me criticaron; me señalaron, me juzgaron las demás compañeras. Desde ese momento me sentía sola. Me separaron de mi hijo, que tenía 2 años; de mi familia, que en ese momento era la que más necesitaba.

Ahí fui juzgada. Ahora estoy acá. Estoy libre, gracias a Dios. Estoy feliz de estar con mi hijo. Con mi familia. Él ya tiene 9 años.

A la vez, sigo siendo juzgada y señalada por la sociedad. Al igual, siempre nos miran, como a mis demás compañeras… nos miran feo. Siempre hacen malos comentarios. Pero, igual, con todo y eso, sigo luchando, porque mi proyecto de vida es sacar adelante a mi hijo que tiene 9 años. Trabajar, para darle lo mejor de lo mejor.

Ahora estoy feliz, porque estoy libre. Volví con mi famila; mi hijo, que era lo más importante.

Ahora estoy acá. Y quiero darle las gracias a esas personas que creyeron en nuestra inocencia, a pesar de que no nos conocían. A pesar de que nada más nos oían mencionar.

Quiero agradecerles, y de todo corazón, por estar ahí siempre. Pero, a pesar de las circunstancias de la vida, para nosotras la prisión no fue nada fácil.

Luchar contra la adversidad, sentir que por momentos no teníamos fuerzas. Pero, gracias a ellos, que siempre estuvieron ahí… siempre tuvimos el apoyo de ellos.

Las que están en prisión, también, primeramente Dios, muy pronto, retomen su libertad.

Esta segunda libertad, que ahora tenemos nosotras. Que también ellas están ahí,que lo necesitan, volver a su casa muy pronto.

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Alessia Genoves
Periodista, redactora de ContraPunto, especialista en temas sociales, culturales y de género
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