Por Patricia Navas (*)
La sexualidad es un nosotros, la pornografía un yo. Te mostramos las diferencias para que puedas conocer sus diferencias y el daño que puede provocar en ti
La pornografía no es sexualidad. Lo afirma una guía que se está distribuyendo en los colegios CEU de España. Para explicarlo, indica estas 16 diferencias que ayudan a escoger más libremente:
Entrando más en detalle, la guía destaca 7 grandes contrastes ente sexualidad y pornografía:
La pornografía es un yo, sin el tú.
Los expertos explican que la pornografía representa una manera narcisista de vivir el sexo, en la que solo importa el placer que yo alcance. No se piensa en el bienestar del otro. Además, el hombre suele ser más importante que la mujer en la pornografía.
La intimidad permite compartir lo más profundo de cada uno y poder así hacernos responsables del otro. Pero la pornografía exhibe, pisotea y explicita de manera morbosa.
El porno representa un sexo sin afecto, sin calidez humana, caricias, amor, ternura, cariño, emociones o gestos de conexión con el otro.
El porno convierte el sexo en un objeto que se compra o se consume y se usa para ganar dinero u obtener placer. La sexualidad, en cambio, es una experiencia que se comparte.
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La sexualidad supone cercanía, unión y conexión con la persona. Por el contrario, la pornografía nos aleja de nosotros mismos y nos desconecta de los demás.
La pornografía está basada en los genitales, descuida el resto del cuerpo y de la persona e impide relacionarse de forma sexualmente plena con el otro.
Las relaciones sexuales requieren de un clima, un ambiente, un espacio, un ritmo y un compás que se ajusta entre las dos personas que las experimentan. La pornografía es una sexualidad rápida, compulsiva, sin comunicación ni reciprocidad.
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Las webs pornográficas reciben 115 millones de visitas diarias. ¿Qué puede llevar a un adolescente a acceder a la pornografía? La guía apunta 6 posibles motivaciones:
Sin un interés específico (como por ejemplo un hobby), sin socializar o con dificultades para gestionar el tiempo libre, más fácilmente se cae en la pornografía.
Internet ofrece una vía fácil para conocer y encontrar respuestas.
El porno se puede usar para gestionar emociones como el enfado, la tristeza o el miedo.
Es posible encontrar una forma fácil de alivio o de descarga del estrés y las tensiones, pero eso puede llevar a una dependencia para la regulación de la ansiedad.
La pornografía puede aparecer como una forma de acercamiento virtual a otro ser humano.
A veces se accede a la pornografía para formar parte de un grupo, para gustar a otros o sentirse aceptado.
Sin embargo, al final la pornografía impacta en el rendimiento académico, porque afecta a la capacidad de atención, a la memoria de trabajo, en el sueño, y a la capacidad de organización y planificación.
También impacta en las relaciones afectivas y sexuales. Puede favorecer conductas sexuales de riesgo, se relaciona con la infidelidad, afecta al autoconcepto, puede producir disfunciones sexuales y disminuye la capacidad de empatía.
(*) Tomado de https://es.aleteia.org/author/patricia-navas-gonzalez/