ContraPunto

Viejo Lin pregunta: ¿tenemos opciones?

 

Entrevista al líder de la Pandilla o Barrio 18, Carlos Ernesto Lechuga “Viejo Lin”, en Cárcel de Cojutepeque Por David Ernesto Pérez

SAN SALVADOR – En la entrada al Centro Penitenciario de Cojutepeque esperan dos militares con sus uniformes verdes y los amenazantes fusiles que cargan como peces  espadas acabados de salir de aguas turbulentas.

Pero extrañamente, los uniformados no están encrespados ni muestran signos de estrés que puedan traducirse en muertos o gritos intimidantes para quien los circunda: no. Sin preguntar ni registrar agresivamente permiten la entrada.

Las credenciales abren el paso sin dificultades. Por haber transcurrido varias horas desde el amanecer las cocineras ya hurgan los depósitos que contienen el almuerzo para los privados de libertad, que en este sitio pertenecen a la pandilla 18, incluidos los líderes de la organización que fueron trasladados desde el Penal de Máxima Seguridad de Zacatecoluca, cuando explotó el escándalo de una supuesta negociación con el gobierno para la reducción de homicidios en el entonces considerado segundo país más violento del mundo.

Tras el pasillo se ubica una sala de reunión con frialdad de casa abandonada, de la cual aparecen los personajes más conocidos, desde hace más de una década, de la pandilla 18: sus cuerpos atiborrados de tatuajes son una noticia que estremecería a un salvadoreño promedio. Ahora, ellos piden al entrevistador que se sienta “cómodo, nadie va a faltar el respeto”.

Ahora, Carlos Ernesto Lechuga “Viejo Lin” dice que estos grupos pretenden dar un “giro radical”, para lo cual han implementado una serie de medidas ya conocidas por la sociedad.

Para la entrevista, Lechuga fue el vocero designado, mientras otros miembros lo flanquearon en muestra de apoyo a sus razonamientos gimnásticos durante la conversación.

¿Qué sigue después del cese de homicidios?

Este… en realidad hemos hecho peticiones concretas a través de los pacificadores, a las autoridades, para ver si es posible brindarles oportunidades de empleos a nuestros compañeros en las calles, educación; ingredientes que llamamos así por considerar que vendrían a amortiguar flagelos como las extorsiones, robos.

¿Qué pasó con el listado de peticiones que hicieron al presidente Funes cuando vino José Miguel Insulza? ¿Hubo respuesta?

Estamos a la espera de saber qué pasa, no es fácil, es un proceso.

¿Ninguna respuesta?

Aún no.

¿Esto no les disminuye los ánimos respecto a las expectativas del proceso?

No, la verdad es que nosotros sabíamos desde un principio que esto no podría darse como por arte de magia, no tenemos varitas mágicas ni nosotros ni ellos, y a sabiendas que esto tiene que ser evaluado de manera concienzuda, verdad, entendemos el escepticismo, la duda en la población y lo comprendemos; pedimos el beneficio de la duda, estamos verdaderamente tratando de mantenernos firmes, tenemos la certeza que esta es la opción.

Quiero entender algo, ¿cómo funciona la economía de un pandillero? ¿Cómo sobrevive? Pregunto, porque quiero negarme a una interpretación limitada que pueda ser discriminadora o estigmatizante.

Pienso que debido a la estigmatización, de la cual hemos sido objeto, nuestro pueblo tiene una imagen distorsionada de lo que puede ser la vida de un pandillero y su familia. ¿Ves la pregunta? La familia de un pandillero sobrevive como cualquier otra familia: batallas y luchas a través de sus empleos; el bajo nivel de escolaridad es algo bien peculiar en el país, hay familias de nuestros compañeros que si no se dedican al comercio en los mercados, se dedican a oficios domésticos, maquilas, etc.

Te quiero comentar algo que nosotros vemos a través de los medios tradicionalmente amarillistas, sensacionalistas, en los cuales se machaca el tema de las extorsiones: el otro día escuchaba hablar al jefe de una Sección Especializada que hablaba de la reducción de un 18% en cuanto a las extorsiones, y eso es real, sabemos que se continúan dando.

Siempre de pandilleros...

No siempre, no precisamente, estamos batallando en todo esto, sabemos que no lo podemos cambiar de la noche a la mañana; te lo menciono porque es un tema fuga, por decirlo así, están machacando esto constantemente, sin embargo, estamos haciendo esfuerzos enormes para erradicarlo definitivamente, pero para esto tienen que crearse las condiciones para que nuestros compañeros puedan incorporarse a una vida productiva; todos hemos visto los planes implementados en política criminal hasta ahora: manos duras, manos de hierros, etc. En todo esto hay un presupuesto enorme, siempre hemos mencionado que la solución no es construir más prisiones y encarcelar a todo mundo, porque no estamos hablando que las pandillas están compuestas por cien elementos, son miles y miles.

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