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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 21 / 2012

REPORTAJE: Nerio y la firma de los asesinos

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El ex futbolista fue encontrado asesinado de una forma “inusual”, la misma que otras cuatro personas más encontradas solo el pasado jueves en Sonsonate 

Por Gloria Morán 

Foto: Luis Velásquez

 SAN SALVADOR -  Esta vez la ola de violencia que azota despiadadamente a El Salvador terminó con la vida del ex futbolista de primera división nacional Ladislao Nerio, de 35 años de edad. 

Nadie había oído de él en los medios desde el 2010, hasta ayer, cuando se supo que su cuerpo había sido encontrado en el interior de una bolsa plástica, atado de pies y manos y con signos de haber sido torturado y estrangulado. 

El cadáver fue hallado dentro de una casa en Sensunapán, Sonsonate.

El cadáver de Nerio fue uno de los siete que la Policía Nacional Civil (PNC) encontró el pasado jueves en el departamento de Sonsonate.

 Como deportista, Nerio jugó en varios equipos del fútbol nacional, pero siempre se desempeñó como volante. Entre los equipos en los que desde 1998 hasta 2010 militó el jugador están el Once Municipal, Alianza, Luis Ángel Firpo, Águila y Universidad de El Salvador. 

“Él era un tipo bien sincero, fiel a sus creencias, un tipo de persona que si pasaba algo y no le gustaba no se lo callaba”; así lo recuerda el ex periodista deportivo Carlos Reina, quien dijo conoció a Nerio en persona y lo trató en múltiples ocasiones. Probablemente ese talante, valoró, le negó la posibilidad de destacar como el buen futbolista que era, ya que “su carácter y la facilidad para decir las cosas que no gustaban, muchas veces le trajo problemas con los directivos”. 

Reina dice recordar a Nerio como alguien alegre, “dicharachero”; “yo no conocí a ningún jugador compañero de él que alguna vez haya hecho un comentario en contra de Nerio. Él siempre era de los que andaba motivando, alegrando a la gente”. 

Nerio dejó en la orfandad a tres niños de catorce, ocho y cinco años. Además de una familia y amigos desconcertados ante su muerte.

 Otros deportistas víctimas de la violencia 

Nerio no es el único deportista a quien le han arrebatado la vida violentamente. El 20 de junio de 2005 fue ultimado en Quezaltepeque William López, ex delantero del Alianza y también ex seleccionado nacional. 

En mayo de 2006 en Soyapango fue asesinado de tres disparos Selvin González, quien también fue futbolista del Alianza, Coca Cola, Once Municipal y Real San Martín. También había ganado la medalla de oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2002. 

En 2010 otra noticia trágica recorrió los medios: el asesinato del seleccionado nacional sub 20 y jugador del en ese entonces campeón nacional, Isidro Metapán, Nelson Rivera.

 2011 también fue testigo del homicidio del deportista de moto enduro, Simón Bolívar Rosales y Rosales Sigüenza, asesinado a balazos cuando recorría una zona rural en el cantón El Divisadero de Panchimalco.

 Los asesinatos de Rivera y Rosales y Rosales tienen un denominador común: ambos fueron consecuencia de intentar frustrar asaltos en su contra. 

“Los homicidios son inusuales”

 De los siete cadáveres que las autoridades hallaron el jueves en Sonsonate, cinco tuvieron la particularidad de estar dentro de bolsas plásticas y atados de pies y manos. Aunque, según la PNC, no se puede asegurar que los hechos estén directamente relacionados, los investigadores sí creen que por la similitud de los asesinatos una misma pandilla es la responsable. 

Fueron seis hombres los asesinados y una joven, único caso, el de ésta última, en el que se produjeron capturas. Las autoridades no descartan que sean ellos los mismos hechores de los otros crímenes.  

Los capturados son dos supuestos pandilleros, así como la madre y la compañera de vida de uno de ellos.

 El nuevo jefe de la región occidente de la PNC, Douglas Omar García Funes, dijo que los homicidios son inusuales y que existe la posibilidad de que puedan ser considerados como acto de rebeldía por parte de los delincuentes ante las medidas de seguridad que están tomando las autoridades.

 Asimismo, el ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, catalogó los actos delictivos que se dieron en Sonsonate, como “un posible llamado de atención” que están enviando los delincuentes.

 El jefe de la zona occidente de la PNC, que también ha estado al frente del Centro Antipandillas Transnacional, ve estos asesinatos como algo nuevo, algo distinto a lo hasta ahora visto. 

“Los homicidios son inusuales (…) El pandillero posee una característica, un sentimiento especial y una desviación mental especial para cometer ese tipo de homicidio; privarlos de libertad, torturaros, amarrarlos y hacen amarres especiales, no es cualquier pandillero que lo va a hacer; descoyuntarlos, prácticamente quebrarlos de la columna para poder doblarlos… (…) y les ponen una característica especial en la cabeza”,  declaró García Funes al describir señales que dejaron los victimarios. Aseguró que hay más pero no las mencionó por efectos del curso de la investigación. 

Después de conocerse el asesinato de Nerio circuló la información sobre los antecedentes penales que este tenía por tráfico de drogas y muchos insinuaron que ésa podría ser una posible causa de su muerte. 

Ante dicha conjetura, García Funes dijo que es prematuro declarar eso y que “el hecho que alguien sea drogadicto y que pase a formar parte de un número más de las pandillas no quiere decir que por los antecedentes de drogadicto ésa es la relación de víctima y victimario”.

 Algunas cifras comparativas 

El Salvador cerró 2011 como el segundo país más violento de la región centroamericana, con 4.374 homicidios, lo que hace una tasa de 72 asesinatos por cada 100.000 habitantes. 

El país solo es superado por Honduras, que el año pasado fue catalogado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en ingles) como la nación más violenta del mundo y cerró el 2011 con 82,1 homicidios por cada 100.000 habitantes, es decir, terminó con 6.680 asesinatos. 

Mientras que en Guatemala, el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), reveló que las cifras de violencia llegaron en el 2011 a  3.309 crímenes, 23,9 asesinatos por cada 100.000 habitantes. En ese país se cometieron 122 masacres en las que murieron 466 personas.


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