
Actores y observantes del Proceso de Paz consideran que los jóvenes deben valorar el costo de la misma y desarrollarse en el nuevo proceso que empezó hace 20 años
Por Gerardo Arbaiza
SAN SALVADOR – Un poco más del 19 por ciento de la población salvadoreña (la que está entre 15 y 24 años) nunca llegaron a apreciar vívidamente los horrores de una guerra, que truncó las vidas de generaciones que buscaban los cambios sociales.
Muchas de esas personas, que nacieron cuando ya se había firmado la paz, no logran las implicaciones que tuvieron lugar en un país en el que su mismo gobierno estaba enfrascado en una guerra contra un grupo insurgente.
El FMLN, uno de los dos principales actores del conflicto armado, que con los Acuerdos de Paz pasó a incorporarse al espectro político salvadoreño, departió junto a invitados del extranjero este viernes sobre el papel de la juventud en el proceso que de la guerra llevó a la paz, y sobre el legado que le queda a las nuevas generaciones.
Al respecto, el embajador de Cuba en El Salvador, Pedro Pablo Prada, señala que su país ha seguido detenidamente la transición democrática de El Salvador, considerando que cada vez más se asume una postura más crítica de ella.
“Hemos sido testigos, los últimos 20 años, de un proceso de crecimiento y también se ha crecido en las observaciones que el pueblo, los institutos del gobierno y la sociedad civil hacen sobre el proceso de manera serena, tanto de sus alcances como por lo que aun queda por alcanzar”, aseguró Prada.
El diplomático cubano también valora que la juventud salvadoreña de la actualidad tiene la responsabilidad de conocer esa historia, no solamente para no repetirla, sino que trascender en la sociedad por medio de ella.
“Una vez que (los jóvenes) estén bien entendidos de las razones que llevaron a esos acontecimientos, su desenlace y los resultados del mismo, entonces ellos pueden involucrarse desde su generación con sus interrogantes, su perspectiva y sus intereses, y añadir elementos novedosos que contribuyan al avance de todo aquello que a lo largo de la historia de su país ha sido expresión de la lucha de los pueblos”, agregó.
Similar impresión tiene el miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba. Jesús Rojas, quien consideró que el reto que queda es “ser protagonistas de su tiempo”.
“Es importante que se produjera un proceso de paz, que sobre todas las cosas, el pueblo salvadoreño pueda resolver los problemas que se puedan presentar. Desde Cuba nuestra actitud es felicitarlos y nuestra disposición es seguir trabajando y cooperando en todo lo que sea necesario con la juventud y con el pueblo salvadoreño”, sostuvo Rojas.
Por su parte, el diputado al Parlatino y coordinador de relaciones internacionales de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venesuela (PSUV), Xoan Noya, mencionó que junto a El Salvador, otros países centroamericanos han demostrado “que la paz es posible”, y que con ellos podrían aprender otros países como Colombia, el cual mantiene un conflicto interno desde hace más de 60 años.
Noya espera que El Salvador pueda continuar con este proceso y pueda ir “latinoamericanizándose”, esperando que pueda incorporarse al ALBA y depender menos de Estados Unidos.
La libertad conlleva responsabilidades
Dos emblemáticos miembros del FMLN e integrantes de su comisión política ven como significativo el desmontaje de la dictadura militar a través del proceso armado y la firma de la paz, ya que los principales sujetos de represión en el pasado eran precisamente los jóvenes.
La diputada al Parlamento Centroamericano Nidia Díaz percibe que el principal legado que dejaron los Acuerdos de Paz a la juventud es el ambiente de libertades, para que principalmente sigan luchando por los cambios en el país.
Díaz enfatizó que a pesar de distintos males que aquejan al país, como la exclusión social y la criminalidad, el ambiente es más favorable para el desarrollo de los jóvenes.
“Han pasado dos generaciones y hay otros problemas, pero no va a haber un preso político por manifestarse”, recalcó.
Mientras que el Secretario General del partido en el gobierno, Medardo González, considera que el desmontaje de la dictadura militar y la construcción de un estado democrático en El Salvador son motivos suficientes para que las nuevas generaciones valoren la gesta de Chapultepec.
“Los jóvenes que han nacido después de los acuerdos de Paz no conocen y qué bueno que no conozcan ese pasado de terror que vivimos los jóvenes en décadas pasadas”, expresó González.
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