
La visita de Obama a la tumba de Monseñor Romero se realizó un día antes de lo pactado en la agenda y duró unos 20 minutos
Por Gloria Morán
SAN SALVADOR – El ir y venir de tanquetas anunciaba que algo inusual sucedería en los alrededores de la Catedral Metropolitana la tarde de este martes. Los ojos expectantes de los transeúntes y comerciantes, una que otra murmura, eran parte del ambiente vespertino del Centro Histórico.
Un centenar de policías y otro de soldados haciendo poste, también periodistas y espectadores bajo el incesante sol, se dibujaban en la escena ante la espera de la llegada del presidente estadounidense, Barack Obama, a la Cripta de Monseñor Romero.
Según una fuente policial, en el Palacio Nacional y en el Teatro Nacional había francotiradores. Alguien dijo por ahí “sin querer queriendo están reviviendo lo que pasó el día del asesinado de Romero, tiradores listos para matar si algo que no les guste pasa”
Los comerciantes de pronto cerraron sus negocios. En medio de descontento porque no se explicaban la razón de la orden policial, pues para ellos el acto se llevaría a cabo mañana. “No sabemos si mañana podremos abrir o no, nadie nos dijo nada”, expresó una vendedora.
Como era de esperar por el descontento y el calor que sobraba en el ambiente, los insultos, gritos y jaloneos no faltaron. Razón por la cual los policías tuvieron que “echar” a uno de los revoltosos.
“No lo detuvimos, solo lo evacuamos de la zona”, dijo un agente de la Policía Nacional Civil (PNC).
Así transcurrió la tarde, algo casi nunca visto, el centro de San Salvador sólo. No había caos y las calles eran más seguras que nunca.
El sol se metió. La escena era la misma. Hasta que los afamados visitantes aparecieron.
Corta y respetuosa visita
La visita al sepulcro de Monseñor Oscar Arnulfo Romero por parte de Obama duró aproximadamente 20 minutos. Junto a él no iba su familia, solo el mandatario salvadoreño, Mauricio Funes.
Hicieron su ingreso alrededor de las 6:30 de la tarde y se reunieron con el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, quien ya los estaba esperando.
Obama se convierte en el primer mandatario estadounidense en visitar la tumba de Romero, así como la histórica Catedral.
La visita se da en el marco del 31 aniversario de la muerte de Monseñor Romero, quien fue asesinado el 24 de marzo de 1980. En la actualidad el Vaticano sigue un proceso para lograr su canonización.
Durante el recorrido en el interior de Catedral Obama mostró respeto e interés a lo que su guía, el arzobispo capitalino, le mostró y explicó durante los 10 minutos que duró su estadía dentro de ésta.
Luego se encaminó a la Cripta de Monseñor Romero y, de igual forma Escobar Alas, detalló los pormenores del sepulcro donde descansan los restos de Romero.
En el acto Obama encendió una vela, acompañada de un gesto de reverencia, y la colocó junto al sepulcro de Romero, para muchos “San Romero de América”. También lo hicieron Funes y el arzobispo Escobar Alas.
Funes aprovechó la ocasión y entregó a Obama una réplica del mural que representa la obra de Romero, mismo que está pintado en el aeropuerto Internacional de El Salvador.
Obama no profirió palabra alguna sobre su visita. Solamente mostró respeto y admiración a Monseñor Oscar Arnulfo Romero. La salida de los presidentes fue aproximadamente a las 6:50 de la tarde.
La visita estaba pactada para el miércoles 23 de marzo por la mañana, pero debido a que Obama salió de Chile con anticipación se programó para este martes 22 en horas de la tarde.
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