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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 21 / 2012

El día que empezó el Proceso de Paz en El Mozote

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Presidente Funes pide perdón por masacre de El Mozote y anuncia medidas para reparar a las víctimas

Por Juan José Dalton/Gerardo Arbaiza

Foto: Luis Velásquez

EL MOZOTE, MEANGUERA – Un mar de gente como pocas veces se ha visto en la historia de El Mozote, proveniente de cantones y municipios aledaños, irrumpió este lunes la cotidiana y a veces sepulcral tranquilidad de dicho cantón, que sería sede de un acto catalogado por el Gobierno como “de resarcimiento”, como parte del 20 aniversario de los Acuerdos de Paz.

En ese sitio, el cual hace más de 30 años fuese escenario de un horrendo crimen de guerra, el más sanguinario del conflicto armado salvadoreño (1980-1992), el presidente Mauricio Funes haría lo que catalogó como “uno de los actor más importantes de mi gestión gubernamental”.

A un costado del monumento que rinde homenaje al más del millar de vidas sacrificadas entre el 7 y el 11 de diciembre de 1981 y con palabras entrecortas y ojos enrojecidos, el mandatario reconoció por la responsabilidad del Estado salvadoreño en la masacre y pidió perdón “a las madres, padres, hijos, hijas, hermanos y hermanas que hasta el día de hoy no saben el paradero de sus hijos”.

“Aquí se cometieron un sinnúmero de actos de barbarie y violaciones a los derechos humanos; se torturó y ejecutó a inocentes; mujeres y niñas sufrieron abusos sexuales y cientos de salvadoreños y salvadoreñas hoy forman parte de una larga lista de desaparecidos, mientras otros y otras debieron emigrar y perderlo todo para salvar sus vidas”, dijo Funes ante los centenares de residentes de El Mozote, funcionarios del gobierno e invitados especiales del exterior.

También realizó un gesto sin precedentes: mencionó a aquellos jefes militares que tuvieron responsabilidad directa en la masacre: el Teniente Coronel Domingo Monterrosa, comandante de aquel Batallón (Atlacatl); su segundo al mando, el Mayor José Armando Azmitia Melara y el Jefe operativo, el entonces Mayor Natividad de Jesús Cáceres Cabrera.

Hasta el momento el teniente coronel Monterrosa y sus mandos en el “Atlacatl” (fallecidos en un atentado guerrillero), son considerados héroes para el Ejército.

“Precisamente porque a 20 años de los Acuerdos de Paz estamos ante unainnermo1 institución militar diferente, profesional, democrática, obediente al poder civil, no podemos seguir enarbolando y presentando como héroes de la institución y del país a jefes militares que estuvieron vinculados a graves violaciones a los derechos humanos”, dijo también Funes.  

Por esto mismo, el Jefe de Estado instruyó  a los jefes de la Fuerza Armada que hagan “una revisión de su interpretación de la historia a la luz de este reconocimiento” y exhortó  a los partidos de todo el espectro político a sustituir himnos y consignas que hagan referencia a la violencia en El Salvador. 

Otro llamado importante hecho por el presidente Funes fue a que el sistema judicial revisara “conductas del pasado” que permiten la impunidad en este y otros casos, muchos de los cuales se amparan en la existencia de la Ley de Amnistía de 1993, decretada durante la administración de Alfredo Cristiani.

“El reconocimiento de los hechos es el comienzo de la justicia, así como la justicia es el comienzo de la paz”, proclamó el presidente. 

Finalmente, Funes dijo que se implementarán para las comunidades asentadas en El Mozote y sus alrededores, una serie de proyectos de salud, educación, infraestructura vial y apoyo a los pequeños, medianos y micro empresarios.

Víctimas con esperanzas renovadas

Los anuncios del presidente Funes sobre las medidas de reparación que se implementarán con las víctimas de la masacre, fueron recibidos en general con excepcional beneplácito por los habitantes de El Mozote y personalidades relevantes del proceso de lucha de las comunidades del norte de Morazán.

Rogelio Ponseele, sacerdote de origen belga, quien lleva más de 30 años residiendo en el país e identificándose con las comunidades eclesiales de base, apreció que “Mauricio Funes superó las expectativas” ya que pensó que “no iba a llegar tan lejos.”

“Lo que más me gustó es que (Funes) enfatizó en la justicia y reparación y ha anunciado una serie de medidas que me parecen excelentes; ahora tenemos que estar pendientes para que esto se vaya concretando”, recalcó el sacerdote.

Entre la enorme concurrencia que atendió  al acto, también se encontraban en calidad de invitados especiales familiares de víctimas directas de El Mozote, las cuales han pasado más de tres décadas de incertidumbre y revictimización constante.

Uno de ellos es Helenio Márquez Claros, quien para el tiempo de la masacre se encontraba en Honduras, siendo atendido por las heridas que le ocasionó las esquirlas de un misil 105, usados por la Fuerza Armada en operativos en la zona.

“Aquí me masacraron toda mi familia, en total son 14 muertos”, recuerda Márquez.

Él considera como positivos los compromisos de reparación asumidos por el presidente Funes, para aquellos que han perdido su familia, como en su caso.

Mientras que María Ángela Díaz, originaria del cantón La Joya, municipio de Meanguera y adyacente a El Mozote, tiene sus dudas con respecto a que se vayan a reparar a las víctimas.

Díaz, quien perdió a un hermano en El Mozote y recuerda que tuvo de huir de un lugar a otro debido al horror de la guerra, dice que el discurso lo recibe con una mezcla de esperanza y duda, porque considera que “nunca han resuelto nada de lo que han prometido”.

Por su parte, Hilda Arely de Fuentes contemplaba una placa en la que revisaba el nombre de su hermano, una víctima más de El Mozote y admitía que no pudo oír lo que se prometió a la comunidad por la mañana, ya que había llegado tarde al acto.

hilda

He tenido miedo de venir aquí, hasta hoy que me decidí a venir, replicó Hilda Arely de Fuentes, familiar de víctimas de El Mozote

“He tenido miedo de venir aquí, hasta hoy que me decidí a venir”, expresa.

No obstante, espera que “si se sigue el camino así, vamos bien y Dios quiera que esto no vuelva a suceder, porque esta masacre fue lo más horrible que pudo haber”.

Como un eco, quedaron en los oídos de los presentes algunas de las frases pronunciadas en su testimonio público por la presidenta de la Asociación Promotora de Derechos Humanos de El Mozote, María Dorila Márquez, quien perdió a toda su familia en la masacre y que habló antes que Funes, dejando un nudo en la garganta de los presentes, muchos de los cuales, incluido el presidente, fueron vencidos por el llanto.

Hizo un duro relato de los hechos, en el que describió las atrocidades que los soldados hicieron con niños y niñas, con mujeres adolescentes, con ancianos y ancianas.

“¿Por qué lo hicieron? ¿Cuál fue el daño que habían hecho? ¿Por qué debían morir? ¿Dónde está la justicia? Ninguno debió morir, es más algunos estaban en el vientre de sus madres”, preguntó María a los responsables de la matanza.

Después añadió algunas demandas, enérgica, pidiendo que el acto realizado este día en El Mozote no quede como algo simbólico, sino que se acompañe con acciones concretas de reconocimiento y responsabilidad.

“Nosotros no guardamos rencor ni odio para esas personas (responsables de la matanza). Queremos perdonar, pero para perdonar tenemos que saber qué y a quién perdonamos”, recalcó Márquez.

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