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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Mayo 21 / 2012

Calculan $1.000 millones de pérdidas

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Las destrucciones se asemejan a una “guerra ambiental”, contra la cual hay que prepararse, dijo el representante de la ONU, Roberto Valent  

Por Juan José Dalton 

SAN SALVADOR- Por doquier hay estragos: zonas anegadas de agua, derrumbes en carreteras, las calles llenas de hoyos de todos los tamaños. Albergues con mujeres chineando a sus pequeños tiernos y una marimbita que le sigue en busca de comida o con ganas de jugar. Los rostros de los niños denotan inocencia. ¿Quién sabe cuándo regresarán a su hogar? ¿Regresarán? 

“El Salvador, y en general la región centroamericana, ha sido gravemente impactada por las recientes lluvias llamadas 12-E. Su geografía y topografía nos indican el grado de vulnerabilidad de la zona para fenómenos naturales, sísmicos y ahora asociados al Cambio Climático... Estamos hablando de una catástrofe”, declaró este viernes a ContraPunto el máximo coordinador del Sistema de Naciones Unidas (ONU) en El Salvador, Roberto Valent. 

Valent es cuidadoso, pero incluso en su mesura diplomática se le ve impactado. Advierte que la destrucción dejada por el fenómeno –que debería tener un nombre más mediático y no 12-E, se estima en no menos de 1.000 millones de dólares. Estamos hablando de un cuarto del Presupuesto General de la Nación; un tercio de las remesas familiares... 

Los costos humanos para la sociedad son estremecedores, pero “pudieron ser mayores, de no haber tenido El Salvador un sistema de alerta temprana y de protección civil, como el que tiene en la actualidad”, indicó Valent. 

Los últimos datos oficiales dados por los gobiernos de Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica), aseguran que entre el 10 y el 19 de octubre –cuando tienen efecto el fenómeno 12-E- fallecieron 123 personas.  

Sólo en El Salvador murieron 34 soterradas y arrastradas por la corriente de los ríos, más dos desaparecidos. Los afectados, que tuvieron que ser evacuados de sus casas, se calculan en más de un millón y los que permanecen en albergues, son cerca de 88 mil. 

“Esto es una tragedia muy grave. Las inundaciones aún mantienen a más de 80 comunidades aisladas totalmente en El Salvador; se ha perdido el 80 por ciento de la cosecha de hortalizas y porcientos parecidos en frijol y maíz; ya tenemos un alza del 10 por ciento de los alimentos. Unido a esto, grandes puentes, calles y carreteras importantes están destruidas y unas 22 mil viviendas muy dañadas”, apuntó el funcionario internacional. 

“Quiero hacer una comparación del impacto en El Salvador por este fenómeno: Con tormenta Ida, en noviembre de 2009, el costo de los daños se contabilizó en 320 millones de dólares, equivalentes a un 1.45% del PIB salvadoreño. Esto para Estados Unidos sería equivalente a 207 mil millones y para Francia 41 mil  millones de dólares. Ahora, pensemos que los costos de hoy son tres veces superiores a los de Ida”, agregó Valent. 

El presidente Mauricio Funes ha hecho ingentes llamados a la unidad nacional y a la solidaridad interna. Para la emergencia las fuerzas sociales se han integrado para cooperar con los damnificados, aunque los partidos políticos han sido criticados y señalados en la prensa local por aprovechar la tragedia para hacer campañas proselitistas de corte electoral con vistas a las elecciones de alcaldes y diputados de marzo próximo. 

"Sólo la coordinación de todas las fuerzas vivas del país, sólo la coordinación e integración de voluntades de las fuerzas políticas, económicas y sociales, es lo que puede garantizar el éxito de la intervención y que salgamos adelante de esta dura prueba que nuevamente nos están poniendo los fenómenos climáticos”, dijo el presidente Funes. 

Funes y sus principales funcionarios han estado recorriendo lugares devastados: el bajo Lempa y Sacacoyo, donde las aguas del río hicieron sucumbir el puente de Ateos. Son zonas emblemáticas de la destrucción, que como Valent califica: parecen actos de una “guerra ambiental”.  

“Las inundaciones no van a ceder en unos días; llevará semanas, meses, para que esto vuelva a la normalidad. Vendrán afectaciones en la salud, en la educación, porque muchos de los albergues que están siendo ocupados son escuelas”, dijo el funcionario de la ONU. 

Valent apuntó que “la comunidad internacional, los países donantes, tendrán que ser muy generosos con El Salvador y con Centroamérica, para que se reconstruya y cree una infraestructura que se adapte al Cambio Climático, porque estos fenómenos van a continuar”.  

Pero finalmente exhortó a los salvadoreños a realizar esfuerzos internos, propios, porque hay que movilizar recursos para resolver el problema de inseguridad  también es grave, como su pobreza y ahora con esta debacle. “La empresa privada, la sociedad civil y el gobierno tienen que trabajar muy unidos para buscar los recursos para resolver esta problemática”, acotó finalmente Valent.

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