
El desplante de Lula y las protestas marcan la primera parada de la gira de Obama por América Latina
Por Fernando de Dios
SAN SALVADOR – A pesar de las buenas caras y las sonrisas protocolarias, el ambiente en que se desarrolló la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a Brasil, no fue tan propicio como el que seguramente va a encontrar en El Salvador a partir del mediodía del próximo martes.
La estancia de Obama en Brasil se cerró con declaraciones que señalan la importancia que para Estados Unidos tiene la relación con el país sudamericano, pero también dejó patente que existen roces y falta de entendimiento en cuestiones clave.
Aunque la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha realizado acercamientos a Washington, persisten en su gestión algunos de los lineamientos establecidos por su antecesor, Luis Ignacio Lula da Silva, quien rompió algunos de los vínculos que habían unido a ambas naciones a lo largo de la historia.
Hoy Brasil mira de igual a igual a Estados Unidos y exige de la primera potencia mundial reconocimiento de su importancia a nivel mundial.
Principalmente, desde hace tiempo Brasil viene demandando de Estados Unidos un apoyo explícito para su ingreso como miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, organismo clave en el escenario geopolítico mundial en el que se mantienen equilibrios heredados de la Guerra Fría.
El gobierno estadounidense ofreció el pasado año ese apoyo a India, otro de los países emergentes que buscan ese asiento permanente. En esta ocasión, Obama se resistió a pronunciarse en ese sentido respecto a Brasil.
Éste es solo uno de los polos de tensión entre ambos países en el ámbito internacional, pues se han visto en bandos opuestos en asuntos como las sanciones a Irán por su presunto programa nuclear o las relaciones en el seno de América Latina, en las que el ex presidente Luis Ignacio Lula da Silva siempre mantuvo cercanía con los gobiernos de Venezuela y Cuba.
Durante el mandato de Lula, entre 2002 y 2010, Brasil emergió como la indiscutible primera potencia latinoamericana y como una de las potencias mundiales. Hoy se coloca a ese país como la séptima economía mundial.
En el curso de ese desarrollo, se fue debilitando la alianza que había mantenido con Estados Unidos. Lula privilegió otras relaciones con países como China o Rusia, además de ser una de las voces que abogaron por el diálogo con Irán sobre su programa nuclear.
Los cuatro países integran el grupo ya denominado BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que unen esfuerzos y formulan estrategias comunes en defensa de sus intereses y los de otros países en contraposición a los de la potencia norteamericana y la Unión Europea.
El desplante de Lula
Lula protagonizó el principal desplante a Obama durante su estancia en Brasil, al rehusar la invitación de su sucesora, Dilma Rousseff, para acudir a un almuerzo con el presidente estadounidense junto al resto de ex mandatarios democráticos brasileños, que sí acudieron a la cita.
Tras ello, el gobierno brasileño suspendió la rueda de prensa conjunta que tenían previsto ofrecer Obama y Rousseff, posiblemente para evitar preguntas incómodas sobre la actitud de Lula.
En su lugar, se produjeron declaraciones por separado en las que ambos quisieron resaltar sus intentos por fortalecer las relaciones políticas y económicas entre los dos países.
Rousseff había pedido a los simpatizantes de su partido, el Partido de los Trabajadores (PT), que no participaran en las manifestaciones de protesta contra Obama, como la que se produjo el sábado en Río de Janeiro.
Cientos de personas convocadas por partidos y organizaciones sociales de izquierda se concentraron para protestar contra el intento de Estados Unidos de recuperar parte de la influencia perdida en Brasil durante la última década.
Las consignas se centraron en repudiar el “imperialismo” estadounidense y en rechazar los acuerdos comerciales que estaban en la agenda de Obama y Rousseff para la reunión de este domingo.
Además, clamaron contra la intervención militar en Libia, liderada por militares estadounidenses.
Varios de los asistentes arrojaron sus zapatos a una bandera de Estados Unidos sobre la que habían escrito con un aerosol negro “Obama go home”. Finalmente intentaron quemarla, aunque el viento apagó las llamas.
La marcha, que se desarrolló de forma pacífica durante varias horas, se volvió violenta al tomar la dirección del consulado estadounidense. Según informaron medios brasileños, alguno de los manifestantes lanzó un cóctel molotov a la puerta del edificio, a lo que la policía respondió disolviendo la protesta con disparos de balas de goma.
Un vigilante del consulado y un periodista resultaron heridos durante estos hechos, mientras que la policía detuvo a 14 personas.
Ante el temor de que estas protestas pudieran reproducirse de forma más virulenta, se suspendió el discurso que Obama tenía previsto ofrecer en una plaza pública de Río de Janeiro ante unas 40.000 personas.
En su lugar ofreció una alocución en un teatro con capacidad para algo más de 2.400 personas en el que elogió los avances democráticos y sociales de Brasil y reiteró que considera “estratégica” la relación entre ambos países.
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